Alertan sobre las graves consecuencias sociales que trae la ley que prohíbe crear áreas protegidas en Santa Cruz

De las más de 24 millones de hectáreas que tiene la provincia patagónica, solo 954.828 están protegidas. Esto genera graves problemas para la comunidad y propicia un entorno ideal para el desarrollo de las pandemias. El cambio climático, el avance de la agricultura y la falta de políticas públicas que protejan el ambiente, forman una bomba de tiempo que en cualquier momento puede detonar, como ya lo hizo con el Covid-19. La palabra de un experto explica las consecuencias de no contar con estos espacios protegidos y argumenta la relevancia de reconocerlos como indispensable.
domingo, 25 de octubre de 2020 · 00:44

 

La pandemia causada por el Covid – 19 está siendo uno de los desafíos más duros de la humanidad. Pero, toda nueva experiencia deja aprendizajes. El uso instrumental de la inteligencia humana, para dominar a otras especies y a la propia naturaleza, ha cimentado las bases de una ruta que solo parece dirigir hacia el colapso.

En este sentido, el cambio de conciencia y de políticas que protejan a los ditintos ecosistemas, se han transformado en un tema central en la agenda internacional, que no solo compete a los individuos, sino también a la clase política que debe velar
por los derechos de todos los ciudadanos.
Siguiendo esta línea, Argentina adhirió a la Convención Internacional para alcanzar la protección del 17% del planeta en 2020. En rigor de la realidad, parece que esto será utópico y difícil de alcanzar si gobiernos como el de Santa Cruz siguen instaurando leyes que prohíben la creación de áreas protegidas.

El caso de esta provincia es clave, merced a que se trata de una de las más grandes del país y que tiene, según consta oficialmente, la menor área protegida de todo el territorio nacional. Además, se convirtió en el primer gobierno del mundo en prohibir, por ley, la protección de la naturaleza.
El problema es complejo y está a la vista. Santa Cruz es la tercera provincia más grande de Argentina, su superficie es de 243.943 km², lo que equivale a 24.394.300 hectáreas, de las cuales 954.828 corresponden a áreas protegidas de jurisdicción nacional y 140.633 a zonas protegidas por la provincia.
Este dato es clave para entender la gravedad de la situación. En relación a ello, Héctor Espina, ex director nacional del INTA y ex presidente de Parques Nacionales explicó que “se necesita determinado tamaño para que las áreas sean efectivas. Se habla de superar el valor de un 10% de cada ecorregión en función de su superficie; esto quiere decir que si, por ejemplo, un
territorio tiene 10 millones de hectáreas deberia tener, al menos, 1 millón de esas hectáreas transformadas en áreas protegidas. Estos son parámetros internacionales de valores mínimos necesarios para la conservación de la naturaleza”.
En una provincia de tan importante superficie como la de Santa Cruz, esto no está sucediendo. Según lo determinado por el catedrático, y haciendo una simple cuenta con los datos oficiales, la provincia patagónica debería contar con 2.439.430 hectáreas que deberían tener algún tipo de resguardo ambiental.

No solo tiene el bajo promedio de 954.828 hectáreas protegidas sino que, además, por ley, impide la creación de nuevas espacios de conservación.
Una política con graves consecuencias para la comunidad “Si un área protegida se crea es porque tiene riesgo de desaparecer por algún motivo.
Generalmente es por la presencia humana o por las actividades que hace el humano allí”, detalló Espina. En este sentido, el experto señaló que la creación de las áreas protegidas son una decisión política. Aquí es donde surge la pregunta: ¿Con qué fin un gobierno prohibiría la creación de nuevas áreas protegidas? La respuesta admite una multiplicaidad de implicancias que están
vinculadas con avalar las actividades que las ponen en peligro.
Esto no es gratuito para la humanidad y tienen consecuencias graves. “El avance de la agricultura en nuestro país ha sido enorme en los últimos 20 años, y aquí es donde se ve la aparición de enfermedades zoonóticas o que afectan al hombre.

Aquí aparecen las pandemias.


Indudablemente la conexión y el contacto de los lugares humanos sobre áreas silvestres producen posibilidades de que se generen, con más habitualidad, este tipo de situaciones”, detalló Espina.
Las áreas protegidas como “vacunas” contra las pandemias Consolidada la pandemia por Covid en todo el mundo, fueron muchas las voces de profesionales que se alzaron para explicar la relación entre el cuidado de la naturaleza y la propagación masiva de enfermedades. En este sentido, no contar con áreas protegidas es prácticamente una sentencia al caos epidemiológico.
“El tema de la pandemia que se desató ya se venía advirtiendo.

Fue como el cuento del pastor mentiroso, nadie lo creía hasta que sucedió. Ahora nos sorprendemos, pero creo que hace
más o menos 10 años que se viene hablando”, sostuvo Espina, y agregó: “Cuando hay un mal manejo a nivel mundial, suceden este tipo de desastres. Por eso es muy importante proteger la naturaleza”.

¿Por qué son tan importantes las áreas protegidas y cómo benefician a las comunidades?
Según lo explica el experto, Héctor Espina: “Las áreas protegidas tiene como función proteger los mecanismos de biodiversidad y proteger los servicios ecosistémicos centrales fundamentales, es decir, proteger los paisajes, las cuencas y la biodiversidad”.
“Otro factor muy importante que se debe tener en cuenta – continúa el catedrático - es el cambio climático. El gran desafío es prever el corrimiento de las especies debido al gradiente que se dan en las lluvias y en los cambios de temperatura, a causa del cambio climático.

A lo largo de la humanidad hubo causas por avances de la agricultura y muchas superficies se transformaron en
desiertos”.
En cuanto a los beneficios que traen las áreas protegidas para la humanidad y las comunidades, Espina recalcó que “hay varios factores, el más notorio es el turismo.

Los Parques Nacionales de Argentina atraen, en una situación normal, entre 4 o 5 millones de turistas extranjeros al año. Esto genera una cadena y moviliza la economía local. No obstante hay que buscar una manera para que los pueblos y las pequeñas comunidades locales se apropien también de los ingresos que genera el turismo. También es otro canal que se puede utilizar para reivindicar sus culturas”.
En la misma línea, el ex director de Parques Nacionales concluyó que “el otro de los factores, tal vez menos visible, es que muchos de los ríos que van a las represas nacen en las áreas protegidas y esto hace que no lleven sedimentos. Aumentando la vida útil de las represas que generan energia para la comunidad. Además, también es uno de los métodos principales para
proteger las especies animales, vegetales y también, muy importante, los microorganismos. Esto evita situaciones, como las que sucedieron, que pueden generar pandemias”.

Sobre XR Patagonia Austral


XR Patagonia Austral es un movimiento que nace para exigirle a los gobiernos que actúen ya frente a las crisis climática y de extinción que enfrenta la Patagonia. Junto a más de 50 organizaciones ambientalistas regionales y nacionales, el movimiento envió al Gobierno de Santa Cruz una carta abierta para pedir que se derogue la Ley 3692 que prohíbe crear áreas protegidas en esa provincia.

En la página web www.xrpatagoniaaustral.org se puede acceder para firmar el petitorio para la derogación de esta ley.