11 de septiembre: “Nuestras armas siguen siendo las ideas y las tizas”

Desde Adosac, en este día tan especial expusieron que “La educación como práctica de libertad, al contrario de aquella que es práctica de la dominación, implica la negación del hombre abstracto, aislado, suelto, desligado del mundo, así como la negación del mundo como una realidad ausente de los hombres.
viernes, 11 de septiembre de 2020 · 10:07

En este 11 de septiembre, día del maestro, desde ADOSAC emiieron un comunicado de prensa donde se manifiesta que: La educación verdadera es praxis, reflexión y acción del hombre sobre el mundo para transformarlo”. Comenzar con palabras de Paulo Freire, resulta necesario para poner en tensión nuestra realidad político-educativa, ya que logra verbalizar la potencia de nuestra profesión, entendiendo a la educación como una posibilidad transformadora, potente, consciente de su capacidad para comprender críticamente la realidad, cuestionarla y ensayar posibilidades de enfrentar revolucionariamente el statu quo dominante. Y para ello, la figura del docente cobra un valor fundamental por ser peligrosamente liberadora.

El docente que lucha, el que no se resigna, alfabetiza para que sus alumnos comprendan el contexto social, político y económico en el que se encuentran y, de este modo, estimula en ellos el deseo del cambio, la búsqueda de la igualdad y la defensa de sus derechos.

Hoy 11 de septiembre, se conmemora “el día del Maestro” en homenaje a Domingo Faustino Sarmiento, el impulsor de la Educación Nacional, fecha que coincide con su fallecimiento. Pero esta explicación escolarizada, simple y protocolar, de alguna manera contiene un subsuelo de cuestiones más mundanas, menos románticas y más profundas, que resignifican el concepto de la Educación como objetivo y el del maestro como educador.

Por ello, sabemos que el vaciamiento de la Escuela Pública y la degradación constante de la figura docente no son azarosas, sino que responden a una política de Estado con basamentos en la desinversión, el desfinanciamiento y la precarización del sistema educativo en su conjunto.

Ante tamaña desidia, los docentes resistimos en las calles, en las aulas y nuestras armas siguen siendo las ideas y las tizas… Armas que a nuestra profesión le dan un

sentido distinto. También son distintos los tiempos y los roles. El docente actual está agobiado por la situación social, económica y familiar; y aunque siempre fue bastante similar, los problemas se multiplicaron y acentuaron durante la pandemia, con una sobre exigencia laboral que de manera inmediata se convirtió en una nueva fase de hostigamiento y persecución.

Si a eso le agregamos la coyuntura personal de aislamiento en la cual nos encontramos, donde el trabajo se ha extendido prácticamente hasta efectivizar una doble jornada todos los días; entenderemos que el fenómeno de la cuarentena transformó la idea de “la escuela como segunda casa” en “la casa como la primer escuela”; espacio en donde cada docente lucha en mayor o menor grado con una actualización tecnológica, jamás incentivada, garantizada y mucho menos financiada por el propio Estado; al combinar nuestra vida familiar con las demandas, muchas veces, ilimitadas (decenas de llamadas telefónicas diarias, planificaciones, zoom, entrevistas, etc.) de nuestra profesión se hace aún más evidente que “nuestro día” tiene otros méritos para refundar en la figura de cada educador, aquel sentido de solidaridad y humanismo que es inmanente a nuestra condición docente, solo opacada por la incesante tarea de los sucesivos gobiernos que intentan sistemáticamente sojuzgar, acallar, controlar y someter; pretensión en definitiva de quitar dignidad, la cuál se desvanece con la resistencia de quienes soñamos un mundo diferente. Por todo lo anterior, desde la ADOSAC, queremos brindar una vez más el reconocimiento debido a todos los docentes, activos y jubilados de nuestra provincia. Feliz Día!!!