Río Gallegos: la constructora con la que Lázaro Báez se hizo millonario ahora es un depósito de chatarra

Se trata de Austral Construcciones, la firma que creó unos días antes de que Kirchner asumiera la presidencia y por la que canalizó el grueso de las millonarias obras públicas.
martes, 5 de enero de 2021 · 15:33

El silencio que impone todo aquello que se asemeje a un cementerio, impera. Ocasionalmente, es interrumpido por el viento. Pero es un cementerio por demás particular. Allí, en un predio de más de seis hectáreas que nunca terminó de delimitarse, y cuyas instalaciones fueron valuadas en 151,7 millones de pesos, yacen cientos de máquinas pesadas, camionetas, neumáticos, materiales de construcción, camiones y más vehículos. Todo está oxidado, es notorio a simple vista. El logo de Austral Construcciones predomina en cada rincón del lugar que irá a remate este año. Epicentro de 51 contratos viales con el Estado, de fondos millonarios, hoy sólo es una imagen de instalaciones derruidas que marcan el fin de un imperio.

Entre las 1.420 propiedades que el Estado tasó y que pertenecen a Lázaro Báez, se encuentra el predio de Austral. La firma se activó doce días antes de que Néstor Kirchner jure como presidente de la Nación. Entre 2004 y 2015 fue adjudicataria de 51 contratos viales por 46.000 millones de pesos. Para la justicia, todo respondió a licitaciones direccionadas y cargadas de irregularidades: sobreprecios del 65%, con obras que no se concluyeron al menos en un 50%, concursos donde sólo participaban empresas del mismo Grupo. Era un triunfo garantizado.

Ese cúmulo de expedientes constituyeron al Estado nacional -durante el gobierno kirchnerista- como el único cliente de Austral. Asimismo, garantizó un flujo de dinero que se volcó a la adquisición de 90 propiedades -contando sólo inscriptas a nombre de la constructora- y a la compra automotores por 81,5 millones de pesos. Ese imperio de máquinas pesadas se amplió a camionetas, trailers y todo tipo de materiales. La justicia concluyó que esa constructora se usó para lavar al menos 60 millones de dólares. Con su dueño preso, la decadencia del millonario imperio quedó expuesta al ingreso de la capital santacruceña.

A la intemperie, soportando las inclemencias del tiempo, sobre la Ruta 3 -la misma que asfaltó Austral Construcciones- esas instalaciones sólo acumulan chatarra. Al ingresar a Río Gallegos se observa el predio rodeado de un alambrado que acumula basura arrastrada por el viento. En su interior, permanecen dos gendarmes custodiando las más de seis hectáreas. Recorren durante todo el día el lugar, corroborando que nadie haya ingresado, o que los pocos vehículos que tienen algún valor aún no sean vandalizados, como ocurrió meses atrás.

Les lleva varias horas de la jornada caminar entre los trailers abandonados, los galpones de chapa, algunos ya sin techo por las voladuras generadas por las fuertes ráfagas de viento. Esquivan autopartes arrojadas por todos lados, neumáticos que parecen indicar un camino errático. "Un cementerio de máquinas", así definen al predio ubicado en el acceso de Río Gallegos, los ex cuidadores del lugar.

También deben velar por una playa donde esta flota de vehículos solía cargar combustible, y que se convirtió en un espacio para acumular materiales de la construcción que ya no se destinarán a ninguna obra: vigas, bloques de concreto, tanques de materiales y de nafta, chapones. Todo pernocta deteriorándose con el correr del tiempo y perdiendo su valor.

La imagen se completa con un acceso al predio principal donde aún permanece en pie el logo de la compañía. Quedan en ese camino de ripio las huellas de los reclamos de hace cuatro años, cuando se quemaron cubiertas después de que Báez -con la salida de Cristina Kirchner del gobierno- realizó un masivo despido de trabajadores. Una pequeña oficina de cada lado, donde solían registrarse los ingresos al predio, es otra huella de otros tiempos: sobre los escritorios, papeles tirados, sobres desparramados, sellos en desuso, más documentos con el logo de la compañía. Todo oscurecido por una capa de tierra.

Después del reclamo de uno de los más de veinte acreedores de Austral, la jueza comercial Gigy Traynor decretó la quiebra de la firma en junio de 2018. Desde que Cristina Kirchner dejó la Casa Rosada, cesaron los contratos para la empresa.

La Justicia había ordenado que la Gendarmería custodiase el lugar. Pese a ello, los desmanes no pudieron evitarse. Hubo sucesivos ingresos ilegales al predio, y muchos vehículos fueron desmantelados para vender sus partes en la capital santacruceña. La familia Báez tomó conocimiento de esto, y los nuevos abogados de Norma Calismonte (ex esposa de Lázaro), dicen haber detectado a un grupo de personas que realizaron estas operaciones, y a quienes denunciarán en la Justicia.

Como un efecto dominó, ese deterioro se trasladó a otros obradores ubicados en distintos puntos de la provincia, sobre todo en cercanías a rutas donde nunca se terminaron los trabajos. Pese a ello, el anterior Gobierno tuvo a disposición un centenar de vehículos pesados pertenecientes a Austral bajo la figura de guarda judicial, y fueron utilizados para diferentes tareas por Vialidad Nacional.

La de Austral Construcciones es una historia en la Justicia que aún no concluyó. En el marco de la quiebra se le dio viabilidad a diferentes subastas de varias propiedades de la empresa. Todos los remates estuvieron a cargo de la Dirección de Subastas Judiciales que depende de la Corte Suprema de Justicia. Se remataron 24 departamentos ubicados en el barrio porteño de Coghlan, que se vendieron por encima de su valor base que se había fijado en 73.000 dólares 99.000, 120.000 y 130.000 dólares. Lo próximo será el remate de este predio gigante que sólo acumula chatarra y que Clarín visitó en el amanecer de 2021. (Clarín)