Aumento de nafta: 10 trucos para ahorrar combustible

Para abril se esperan nuevos incrementos en las estaciones de servicio.
miércoles, 17 de marzo de 2021 · 20:50

Volvieron a aumentar los combustibles. Fue el octavo mes consecutivo con incrementos y la sexta suba de los últimos dos. No será el último, desde la petrolera nacional YPF informaron que continuarán las subas hasta mayo por lo menos. Llenar el tanque cada vez cuesta mas por lo que cualquier tip puede ayudar al bolsillo.

Con los aumentos pasados y los por venir en puerta, tomamos las recomendaciones de RACE para ahorrar combustible, un club automovilístico de España que tiene más de 110 años funcionando.

 

1. Olvídate de acelerar para entrar en calor

Si el auto está frío, pisar varias veces el acelerador no lo va a calentar antes ni va a hacer que el vehículo responda mejor, solo conseguimos revolucionarlo y malgastar carburante. El sistema necesita unos minutos para que todos los circuitos lleguen a su temperatura óptima de funcionamiento.  

 

2. Apagá el motor

El sistema Start&Stop forma parte del equipamiento de la mayoría de los coches de gama media que hoy podemos encontrar en el mercado. Gracias a él, el coche apaga el motor el tiempo que esté parado, evitando así el consumo de carburante durante este periodo, y vuelve a arrancar cuando nos vamos a poner en marcha. Para ahorrar combustible, eso mismo lo podemos hacer nosotros girando la llave de contacto en las mismas situaciones sin esperar que el sistema sea automático.

 

3. Poné el cambio que corresponde

La primera velocidad solo sirve para poner en movimiento el vehículo, y transcurridos los primeros metros hay que engranar la segunda rápido. A partir de ese momento, y aunque muchos autos indican en qué momento cambiar de marcha, se tiene que saber cuándo hacerlo porque es una de las formas de ahorrar combustible, sin que caiga ni suba el número de revoluciones en exceso. En un motor diésel se debe de cambiar en torno a las 1.500 revoluciones, mientras que en los otros, a unas 2.000.

 

4. Aprovechá la inercia

La conducción debe ser tranquila y mantenida, y hay que saber jugar con las inercias del vehículo. Son muchas las personas que siguen pisando el acelerador hasta que llegan al semáforo, y una vez cerca frenan con brusquedad. Si vas a tener que detenerte, soltá el acelerador y dejá que el auto pierda velocidad por sí solo, de manera natural. De esta manera no gasta carburante y, cuando frenes, la actuación de los frenos será inferior. Esta inercia la podes aprovechar también cuando alcances a un vehículo en la ruta o cuando te acercás a una curva.

 

5. Mantener en buen estado el vehículo

Para ahorrar combustible, el motor tiene que permanecer en un estado óptimo, así como los sistemas y componentes que te rodean. Todo lo que no sea así generará consumo, pues dificultará su actuación. Necesita que los filtros, lubricantes, líquidos y demás elementos estén en correcto estado y esto solo se consigue si se cumplen con los periodos de mantenimiento recomendados por el fabricante. Alargar el paso por el taller solo hará que el auto consuma más y que se ponga en riesgo el funcionamiento de alguno de esos componentes.

 

6. Neumáticos en buen estado

Todo el trabajo que realiza el motor se transmite a las ruedas para que el coche avance, y estas deben estar en perfecto estado. En caso de que tengan alguna irregularidad en su estructura o un exceso o defecto de presión, además de ser un peligro para la circulación porque cambia el comportamiento del vehículo, generan un trabajo adicional al propulsor, y eso se nota en el depósito de combustible. Si los neumáticos son de baja calidad, también es más difícil ahorrar combustible.

 

7. Dejá que el auto de adelante se aleje

Ya hemos dicho que la conducción debe ser relajada y la velocidad mantenida, y si no querés excederte en el consumo no pretendas ir siempre a 10 centímetros de distancia del auto de adelante cuando se forme una fila en un carril, por ejemplo para entrar en una calle o para salir de una carretera.

 

Hay conductores que apuran en paralelo a esta cola y aprovechan los huecos que se forman para colarse en lugar de aguardar su turno como los demás, poniendo en riesgo la seguridad vial. Estas actuaciones generan mucha tensión entre conductores, y son muchos los que para evitar que se les cuelen conducen con fuertes acelerones y frenadas para no dejar ese espacio que otros puedan aprovechar. Esto supone un importante castigo mecánico al mismo tiempo que se revoluciona en exceso el vehículo y, por tanto, se genera un consumo extra. Además, significa exponerse constantemente a un accidente por alcance.

 

8. Encendé la calefacción y el aire un poco más tarde

La calefacción y el aire acondicionado son a veces completamente necesarios, pero no funcionan como corresponde desde el primer momento. La calefacción aprovecha directamente el calor que el motor genera y este proceso tarda unos minutos. El aire acondicionado, por su parte, tiene un aparato que genera el aire frío por sí mismo, pero también necesita el auto tenga temperatura.

En resumen: ambos sistemas necesitan unos minutos para funcionar correctamente, y hasta entonces solo vamos a mover aire de forma inapropiada generando un consumo de energía inútil, la cual al final tiene que producir el motor para cargar la batería.

 

9. Subí las ventanillas

Hay veces que preferimos bajar las ventanillas a poner el aire acondicionado. Esto se puede admitir en ciudad, a baja velocidad y si no tenés mucha polución a tu alrededor, pero es contraproducente en la ruta. Al entrar el aire por las ventanas se rompe con el flujo del aire por la carrocería y se genera un freno que obliga a un importante exceso de trabajo del motor, y esto se nota rápidamente en nivel del depósito. Un consejo para el verano (que no se te olvide).

 

10. Guardá los objetos inútiles...en tu casa

Tendemos a llenar los espacios guardaobjetos de los autos y los baúles de cosas que pocas veces utilizamos. Esto al final es un peso añadido al propio del auto, y cuanto más peso tenga, más se tiene que esforzar el motor. Algunos cálculos señalan que por cada 100 kilos extra, el consumo sube un 5%. Lo mismo ocurre con el portaequipajes. Ponerlo y quitarlo lleva tiempo, y a veces es demasiado engorroso, pero dejarlo supone un exceso de resistencia al aire que salva el motor con más trabajo. (Río Negro)