Se contagió de Covid en Río Gallegos, viajó a Cutral Có y estuvo 50 días en coma

Es la historia de Franco, un vecino de Cutral Có, que pasó 50 días en coma. Hoy se recupera lentamente y con esfuerzo, junto a su familia. Se trata de un trabajador petrolero que relató que al día siguiente de llegar a Cutral Co desde Río Gallegos ya tenía fiebre y le dolía la espalda.
domingo, 21 de marzo de 2021 · 20:18

Franco Guzmán, vecino de Cutral Co, pasó 50 de los 75 días en los que estuvo internado en coma farmacológico y 63 en terapia intensiva. Hoy, casi un año después todavía se cansa al hablar, debe hacer sesiones de kinesiología y no puede trabajar.

Junto a su pareja Beatriz Mardones, Franco relata cómo fueron aquellos días y cómo aún hoy la siguen peleando. El hombre, trabajador petrolero, recién tuvo conciencia meses después cuando le contaron todo lo que le pasó. “Él sabe de esto porque le contamos nosotros”, aclara la mujer.

Por su gravedad, fue derivado a la terapia intensiva de Zapala –el 2 de abril de 2020- y el 6 de mayo lo trasladaron a Neuquén. Le hicieron traqueotomía y en todo ese tiempo, sufrió unas seis neumonías. Relata que al día siguiente de llegar a Cutral Co desde Río Gallegos ya tenía fiebre y le dolía la espalda. “Le contaba a él lo que pasaba y lo que había dicho el presidente (Alberto Fernández) y él me decía: ‘no pasa nada, vos estás loca, ¿crees que va a llegar eso acá? Y no sabía que él lo traía encima”, explica Beatriz.

Franco dice que su recuperación fue como “nacer de nuevo” y menciona que en el sanatorio Plaza Huincul le enseñaron a caminar. Lo mismo ocurrió cuando tuvo que volver a hablar, después de la traqueotomía. El deterioro físico fue contundente: de los 72 kilos que pesaba antes de contagiarse, llegó a los 45 kilos aproximadamente.
“Todavía estoy con problemas respiratorios, me cuesta hablar y me canso mucho. Me tuvieron que enseñar a respirar”, aclara.

Sus días, los empieza levantándose temprano, como acostumbraba antes del Covid- 19, entre las 6:30 y 7.
Ahora espera recuperarse por completo para jugar al fútbol “pero, eso está lejos todavía”.

La familia la integran, además, Aimará, de 17; Naiara de 11 y Josué, de 6 años y aunque no empezó las clases, no quiere ir a la escuela porque “tiene miedo” de contagiarse.

“Todos tenemos miedo de volver a contagiarnos porque la pasamos muy mal. Tenemos gente conocida que se contagió y perdió un familiar, hay que cuidarse”, sostiene Beatriz, quien afrontó la larga internación de su esposo y debía estar fuerte para sus hijas e hijo. Además, tiene una hija mayor, Anabel y una nieta que no viven con ellos. (Diario Río Negro)