Una Chilena residente en Río Gallegos y la angustia de no poder retornar a su casa

Tenía la intención de acompañar a su hermano enfermo, que estaba en un asilo de ancianos, pero solo lo pudo ver cuando ya había fallecido. Fue el inicio de un complejo episodio el cual espera que culmine pronto.
jueves, 9 de septiembre de 2021 · 20:16

Hace siete meses los planes de Bernarda Ulloa, chilena residente de Río Gallegos, eran dar una vuelta a Punta Arenas para ver a su hermano enfermo: “No podía caminar debido a una artrosis”, señala. Lamentablemente el objetivo no lo pudo conseguir, debido a que se encontraba en un asilo de ancianos, lugar donde murió meses más tarde y en el que nunca tuvo la opción de tener contacto físico con ella. “Solo lo pude ver en el cajón”, relata.

El problema se multiplicó cuando quedó varada en la capital magallánica debido al cierre de la frontera argentina. Sin opción de volver al lado argentino, ha tenido que recurrir a la voluntad de familiares y amigos, quienes la han acogido en estos más de siete meses.

“Es lamentable no tener un lugar fijo. Ando de un lugar a otro. Visitando a amigos de Porvenir. Ahora estoy en la casa de mi sobrino, pero tampoco hay lugar”. Incluso reconoce que ha pensado en ir a la zona fronteriza como una medida de presión para que la dejen pasar.

“Me siento mal, porque creo que no me han escuchado. Siempre tratando de llamar con la esperanza de tener alguna información sobre el tema. He sacado dos veces pasajes en el mes de julio y en ambas me la han suspendido. En uno de esos pasajes perdí la plata”, confiesa, señalando que no ha podido reencontrarse con sus cuatro hijos y diez nietos.

Visiblemente emocionada en la entrevista, la mujer reconoce que analiza la opción de estar en otro punto del país. “Voy a tener que buscar otra alternativa. Tengo algunos amigos en Viña del Mar, porque en Punta Arenas no me podré quedar”, indica.

Durante esta semana existían esperanzas de que se abrieran las fronteras, pero la anhelada noticia no se concretó. Supo que algunas residentes de la zona sí pudieron regresar a tierras argentinas durante los últimos días.

Ulloa recuerda que cuando llegó a Chile, por última vez, le advirtieron sobre el problema. “Estoy consciente de que en la frontera chilena me dijeron eso, pero nunca pensé que serían tantos meses y con tantas penumbras. Pero me hubiese gustado haber estado en un lugar sola y no haber molestado a la familia”, señala.

“El gran drama es que extraño a mi familia de Río Gallegos. Estoy agobiada. Afortunadamente no he tenido alguna enfermedad grave, pero temo que me suceda algo. Solo le pido a la gente del consulado que se les ablande el corazón”, clama Bernarda. (El Pinguino)