La médica suspendida en el HRRG asegura que vive "una persecución laboral"

Sandra Sonia Ayala no puede desempeñar sus labores hace 24 días. En diálogo con Radio Nuevo Día 100.9, afirmó: "Yo creo no haber errado en nada en mi proceder como médica, siempre fui comprometida con lo que hice”.

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Una médica asegura ser víctima de una suspensión injustificada en el Hospital Regional de Río Gallegos. Se trata de Sandra Sonia Ayala, quien llegó en 2020 para combatir la pandemia de coronavirus y hace 24 días no puede ejercer sus funciones laborales.

Radio Nuevo Día 100.9 tuvo la oportunidad de conversar con esta profesional de la salud que inició en el área verde del HRRG, luego pasó a clínica medica y terminó en la sala roja, hasta que se la nombró coordinadora del área roja en sala Covid.

"Yo he hecho más de 72 horas de guardias porque no había médicos y llegaba mucha gente con insuficiencias respiratorias. También tenía que salir corriendo a veces para tomarme un baño y seguir en  la clínica. Si hoy por hoy convoco a mis pacientes, es para que alguno diga lo que nos vio trabajando a todos en el equipo médico”, comentó.

Sonia aseguró que su suspensión no fue notificada con la suficiente antelación para "tener la posibilidad de una réplica o por lo menos una defensa". Precisó que el 21 de abril fue anoticiada verbalmente y al cabo de tres días, cuando recibió el escrito correspondiente, fue forzada a retirarse del hospital.

En ese sentido, hizo hincapié en el artículo 168 del convenio de trabajo en el que se establece que "las sanciones disciplinarias descriptas tienen carácter de correctivas y deberán ser debidamente  instrumentadas y notificadas a medida que se producen las faltas en cuestión". 

"Es una persecución labor. Yo creo no haber errado en nada en mi proceder como médica, siempre fui comprometida con lo que hice”, destacó.

Acusaciones

En relación a las acusaciones que devinieron en su suspensión, comentó que una de ellas se relaciona con un pedido de medicamentos controlados en la farmacia del hospital.

“Llega un paciente que necesitaba los medicamentos controlados y no teníamos. Voy a pedirlas corriendo a la farmacia, llevo mis vasos con los rotulo de telgopor, que lavo todos los días,  y pido si me podían providenciar la medicación porque estaba con un paciente. Me dicen que no porque eran con receta archivada,  aunque les dije que después de terminar con el paciente  les mandaba la receta.  Me encuentro con otra doctora, me dice que avise de parte de ella y me la entregan. Cuando me acerco a ventanilla le toman una foto a los vasos y después me hacen una nota por no presenta receta, aunque se las mande más tarde”, relató.

Asimismo, indicó que le atribuyeron "una sobrefacturación porque dejaba mayor tiempo internado a los pacientes, cuando es el médico el que tiene la vida en la mano y no se los puede enviar a la casa si no tienen criterio”.

Acompañamiento

El 29 de abril, tras cumplirse cinco días de la suspensión, RRHH le notificó que podía regresar a sus funciones. Al día siguiente se presentó en el hospital pero le comunicaron que "no podía estar ahí porque no estaba marcada en al guardia”.

“El doctor Luis Garzón me dijo que no fue notificado de que yo me reintegraba y que se iba a presentar a la dirección para ver que hacían conmigo. Me avisan que el día 4 tenía que presentarme para hacer un acompañamiento con el doctor Garzón, el doctor Mauricio Fernández y el psicólogo Agustín Valdéz. En tres días recorrimos la parte de admisión, facturaciones, pediatría, cardiología, hasta que dieron por concluido el tour”, comentó.

Luego agregó: “Ni cuando llegue a Río Gallegos me hicieron ese tour. Un jefe del departamento de un servicio crítico tal vez tiene funciones más importantes que cumplir”.

Por otro lado, Sonia subrayó que la conformación de  la llamada "Unión Médica", de la que participaron 156 médicos, “quizás le molestó a algunas personas del hospital”.

"Es difícil en nuestro país poder ser  democráticos porque vos decís algo y lo toman enseguida como algo malo”, criticó.

Para cerrar, manifestó: “Trabaje seis meses en Brasil en la pandemia y me encantó venir después acá a Río Gallegos. Al margen de esta situación, que uno quiere revertir, yo y a mis hijos estuvimos muy felices de venir”.

(El Diario Nuevo Día)