La crisis económica incrementó la asistencia en el merendero Manitos Verdes
Verónica Condori, referente del merendero Manitos Verdes, explicó cómo funciona el espacio comunitario ubicado en el barrio Madres a la Lucha de Río Gallegos, donde asisten a más de 120 familias en un contexto de creciente demanda alimentaria. El proyecto, iniciado en 2017 con fines educativos, debió transformarse en comedor ante la crisis económica. Condori advirtió sobre la falta de apoyo estatal y el esfuerzo diario para sostener la ayuda con recursos propios y donaciones.
El merendero Manitos Verdes nació como un espacio comunitario enfocado en la educación a través de la naturaleza. Según contó Verónica Condori en diálogo con el programa Rock and Frio , el proyecto comenzó a gestarse en 2016 y se inauguró el 3 de marzo de 2017, con la idea de trabajar con niños desde los cuatro años en adelante.
Con el paso del tiempo, la realidad social obligó a transformar ese objetivo inicial. "En el 2018 arrancó la elaboración de comida, porque empezamos a ver a nuestros pequeños que venían al taller", explicó Condori. En ese momento, el espacio llegó a albergar hasta 45 chicos en distintos turnos, con actividades educativas y meriendas.
El merendero funciona en parte del terreno de su vivienda, en el barrio Madres a la Lucha, que recientemente fue urbanizado. Condori, oriunda de Jujuy y radicada hace más de 27 años en Río Gallegos, destacó que el proyecto creció gracias al compromiso comunitario: "Lo empecé a contar a mi vecina, a alguien que se quería sumar, y así fuimos contagiando a otros".
Una demanda creciente y recursos insuficientes
La situación económica actual impacta directamente en el funcionamiento del merendero. Hoy, Manitos Verdes asiste a unas 120 familias, muchas de las cuales llegan desde distintos barrios de la ciudad. "Cada día la fila de los vecinos cuando vienen a buscar, a veces son más. Son más y a veces no me alcanza", relató.
Condori describió escenas cotidianas de extrema necesidad: "Me mandan mensajes a las nueve de la noche pidiéndome si tengo una bolsa de arroz o un poco de pan para darle a los niños". En ese sentido, reconoció que no siempre puede responder a la demanda: "A veces no tengo ni para darles".
El sostenimiento del espacio depende principalmente de la solidaridad vecinal y de iniciativas propias, como la venta de empanadas o locro. Sin embargo, los costos son cada vez más difíciles de afrontar. "La garrafa hoy en día nos sale 23 mil en la planta y en el barrio como 28, y usamos para todo", detalló.
En cuanto a la asistencia estatal, señaló que es prácticamente inexistente. "Del municipio recibimos ocho litros de leche para 120 familias", indicó, y agregó: "Del ministerio no tengo ningún tipo de respuesta".
Reclamos, críticas y el valor de la solidaridad
Condori también cuestionó la falta de presencia de organismos oficiales y el escaso acompañamiento en territorio. "Soy una persona que está prestando un servicio, no estoy cobrando por mi servicio, lo hago de corazón", expresó, y remarcó: "Este es un trabajo del Estado, que debería hacerse cargo".
Además, explicó que desde el merendero realizan un relevamiento detallado de cada familia para conocer su situación. "Entrevistamos a cada una, sabemos cuántos integrantes son, si hay niños con discapacidad o adultos mayores", señaló.
Respecto a las críticas recibidas, especialmente en redes sociales, respondió: "Duele que digan que la gente viene en autos cero kilómetro. Invito a todos a conocer el espacio y ver la realidad". También aclaró que muchas familias llegan desde distintos puntos de la ciudad, incluso alquilando y priorizando el pago del alquiler por sobre la alimentación.
A pesar del contexto adverso, destacó el compromiso de la comunidad. "Hay vecinos que cuando consiguen trabajo vuelven y te ayudan. Eso emociona mucho", contó. Y agregó: "La gente vulnerable es la que más comparte".
Finalmente, dejó abierta la convocatoria a quienes quieran colaborar con el merendero, ubicado en el barrio Madres a la Lucha, y remarcó la importancia de visibilizar la problemática: "Quiero que vean la realidad. Esto habla de lo que está pasando en Río Gallegos". (Diario

