De futbolista a director: la historia de Leo Prestia
El director teatral Leo Prestia dialogó con Javier Seveso en el programa Rock and Frío de Radio Nuevo Día, donde repasó su historia personal: desde sus inicios como futbolista en Deportivo Italiano, su paso por el mundo empresarial y el giro inesperado hacia el teatro tras una crisis laboral. Explicó cómo las emociones marcaron su camino y su actual visión sobre el arte como herramienta de transformación.
La historia de Leo Prestia está atravesada por giros inesperados. Su primer sueño fue el fútbol, donde llegó a jugar en las inferiores y reserva de Deportivo Italiano, incluso con algunos minutos en primera. Sin embargo, una lesión marcó el final de ese camino.
"Entré a la cancha y fue un impacto emocional muy fuerte, ver a la gente, escuchar el gol... ahí nació mi pasión", recordó sobre sus primeros años ligados al deporte.
Durante su juventud, combinó el fútbol con los estudios hasta que la vida lo llevó hacia otro rumbo. Ingresó al mundo empresarial y desarrolló su carrera en una multinacional, lejos de aquellas tardes de cancha, pero con una inquietud interna que aún no encontraba respuesta.
El punto de quiebre y el descubrimiento del teatro
El cambio llegó en un momento de saturación laboral. Prestia relató que, tras una exigente reunión de trabajo, sintió la necesidad de hacer algo distinto. "Estaba esperando el tren y dije: ‘algo tengo que hacer'", contó.
Ese impulso lo llevó a buscar clases de teatro casi por casualidad. "Si me aparecía cerámica, hacía cerámica", confesó entre risas. Sin embargo, ese primer contacto fue determinante.
A partir de allí comenzó su formación con referentes del teatro y descubrió una nueva vocación. "No fue un plan de carrera, me dejé llevar por lo que la vida me iba mostrando", explicó.
En ese proceso, el teatro dejó de ser una actividad más para convertirse en su eje de vida. La experiencia de ver una misma obra once veces seguidas marcó su compromiso con el aprendizaje. "Era una clase magistral, necesitaba entender todo lo que pasaba en escena", recordó.
La emoción como motor del arte y la vida
Hoy, ya consolidado como director, Prestia sostiene que su camino siempre estuvo guiado por las emociones. "Sentirse vivo es lo más importante, y eso pasa por las emociones", afirmó.
Esa mirada se refleja en su forma de trabajar y de entender el teatro. Para él, una obra debe interpelar al espectador y dejar una huella. "El público tiene que salir movilizado, con preguntas, no indiferente", aseguró.
Además, trazó un paralelismo entre el fútbol y el teatro: "Un partido es una gran obra, hay actuación, hay emoción, hay pasión", explicó, reforzando la idea de que su recorrido no fue tan lejano como parece.
Al ser consultado sobre su elección actual, no dudó: "Hoy elegiría el teatro cien por ciento". Una definición que resume el camino de quien encontró en el arte una forma de vivir y de transformar a otros.
Juan Ignacio Penlowskyj Agente de prensa. (Diario Nuevo Día)

