Más de 8 años en ruta: la historia del viaje en triciclo
Gustavo y Maby creadores del proyecto "Viajar Conmigo World", dialogaron con Javier Seveso en Rock and Frío de Radio Nuevo Día sobre su experiencia de vida viajando en un triciclo acondicionado como casa rodante. Desde hace más de seis años recorren el continente con destino final Alaska, trabajando en el camino y apostando a una filosofía de vida simple.
Dejar todo para salir a viajar no es una decisión sencilla, pero Gustavo y Maby lo hicieron. Él trabajaba en una empresa de telecomunicaciones y ella tenía su emprendimiento de diseño de ropa, hasta que una oportunidad laboral marcó el punto de quiebre.
"Me ofrecieron un retiro voluntario y cuando se lo conté, Maby me dijo: ‘vendemos todo y nos vamos a viajar'", recordó Gustavo.
Ese fue el inicio de una transformación total. Primero en moto, recorriendo distintos países de Sudamérica, y luego evolucionando hacia una idea más ambiciosa: convertir un triciclo en su hogar sobre ruedas.
El triciclo: una casa rodante hecha a pulmón
El vehículo en el que viajan no es convencional. Se trata de un triciclo motorizado, adaptado y camperizado por ellos mismos, con cocina, cama, paneles solares y hasta baño químico.
"Lo armamos en plena pandemia, con todo lo necesario para vivir. Fue un proceso largo, pero quedó muy cómodo", explicó Maby.La construcción implicó desafíos técnicos y creatividad. "Compramos un triciclo, lo restauramos, lo modificamos y hasta le cambiamos el motor. Hoy tiene mucha más potencia y seguridad", contó Gustavo.
A pesar de las mejoras, el viaje mantiene su esencia: avanzar sin prisa. "Vamos a 60 o 70 kilómetros por hora, pero no importa el tiempo. A veces nos quedamos un mes en un lugar", señalaron.
Viajar lento, trabajar en ruta y conectar con la gente
El proyecto no solo implica recorrer kilómetros, sino también construir vínculos. La pareja trabaja en cada destino para sostener el viaje, realizando tareas como pintura, electricidad o lo que surja.
"Hay lugares donde la gente te abre las puertas, te invita a comer. Y otros donde no se da esa conexión, entonces seguimos", explicó Gustavo.
Las dificultades también forman parte del camino. Desde problemas mecánicos hasta situaciones extremas, como quedar varados durante meses. "La ruta te enseña paciencia y a valorar lo simple", reflexionó.
Su objetivo es claro: unir el sur del continente con Alaska. Pero más allá del destino, lo importante es el recorrido. "Es una filosofía de vida: menos cosas, más vida", resumieron.
Con más de ocho años fuera de su casa y una historia marcada por la aventura, Gustavo y Maby demuestran que otra forma de vivir es posible, incluso sobre tres ruedas.
(Diario Nuevo Día) -Producción @pabloeduardomouesca

