"Me quedé sin alquiler y sin comida para mis hijos": el desgarrador reclamo de una trabajadora despedida de Autofarma
En medio del escrache a los propietarios del Grupo Llaneza en el centro de Río Gallegos, una de las trabajadoras con mayor antigüedad de Autofarma rompió en llanto y relató el impacto de los últimos meses sin cobrar normalmente. Contó que llegaron a pedir solamente $100 mil semanales para alimentar a sus hijos y que hoy enfrentan deudas de alquiler, falta de comida y la pérdida de un empleo que creían estable.
El escrache de los trabajadores de Autofarma a los propietarios del Grupo Llaneza dejó una de las escenas más conmovedoras cuando una de las empleadas con mayor antigüedad de la firma se quebró frente a uno de los empresarios.
Entre lágrimas, la mujer recordó hasta dónde estuvieron dispuestos a resignar sus ingresos con la intención de sostener la empresa y conservar los puestos de trabajo.
"Les llegamos a pedir cien mil pesos semanales para poder darle de comer a nuestros hijos. Pedíamos sólo eso para que ustedes puedan levantar. Hasta eso hemos tenido consideración", le reprochó.
Según relató, la situación se prolongó durante meses. "Estuvimos tres meses así", agregó mientras el resto de sus compañeros acompañaba el reclamo.
"Nos quedamos sin alquiler y sin comida"
La trabajadora continuó hablando entre lágrimas y puso en palabras el impacto que la crisis tuvo puertas adentro de cada familia.
"Nos quedamos sin alquiler y sin comida para nuestros hijos y ahora no sé dónde mandarlos porque pensé que tenía un trabajo fijo", expresó.
La mujer remarcó que durante todo ese tiempo los empleados intentaron comprender las dificultades económicas que planteaban los empresarios y aceptaron cobrar montos mínimos mientras esperaban una solución.
"Es horrible la situación que estamos pasando y nosotros los hemos entendido a ustedes", señaló.
Luego volvió a repetir una frase que resumió la desesperación de los trabajadores: "Nos estamos quedando sin alquiler y sin comida para nuestros hijos".
El rostro más duro detrás de los despidos
El testimonio se produjo mientras trabajadores despedidos seguían a los propietarios del Grupo Llaneza por el centro de Río Gallegos, luego de conocerse la decisión que afecta a casi 200 empleados entre Santa Cruz y Tierra del Fuego.
Más allá de los gritos y reproches que marcaron el escrache, el relato de la trabajadora expuso otra dimensión del conflicto: familias que durante meses redujeron al mínimo sus ingresos esperando sostener sus puestos laborales y que ahora enfrentan la incertidumbre de quedarse sin trabajo.
La mujer habló frente a uno de los propietarios mientras lloraba, rodeada por sus compañeros, en una escena que reflejó la angustia acumulada después de meses de conflicto y que se convirtió en uno de los momentos más fuertes de la protesta. (Fuente: El Diario Nuevo Día)

