"Nos quieren convertir en muertos sociales": trabajadores denuncian despidos irregulares y abandono gremial
El cierre definitivo de la sucursal céntrica de Carrefour en Río Gallegos dejó a unas 30 familias sin su fuente laboral y abrió un fuerte conflicto entre los trabajadores despedidos, la empresa y el Sindicato de Empleados de Comercio. Los empleados denuncian que fueron notificados de manera sorpresiva, sin previo aviso, cuestionan la falta de respuestas gremiales y reclaman la intervención del Ministerio de Trabajo para dictar una conciliación obligatoria que permita discutir la continuidad de los puestos de trabajo.
La jornada del miércoles comenzó como cualquier otra para los trabajadores de la sucursal ubicada en pleno centro de Río Gallegos. Sin embargo, con el correr de las horas comenzaron a advertir movimientos inusuales dentro del supermercado mientras la atención al público continuaba con normalidad.
Según relataron, cerca de las 13:30 fueron convocados a una reunión. Una vez que los últimos clientes abandonaron el local y las persianas bajaron definitivamente, representantes legales y técnicos de la empresa les comunicaron que la sucursal cerraba sus puertas y que todos quedaban despedidos.
Menos de un día después, la cartelería exterior de Carrefour ya había sido retirada y un cartel colocado en el ingreso informaba que la sucursal había cerrado de manera definitiva, invitando a los clientes a dirigirse al local de Paso de los Arrieros.
Brian, uno de los empleados afectados, recordó cómo vivió ese momento.
"Se abrió normal a las 8 de la mañana... me dijeron que tenía que venir en mi franco porque era una reunión importante. Vinieron solamente para cortar cabezas."
La escena marcó el final de un establecimiento con fuerte valor simbólico para Río Gallegos, ya que durante décadas funcionó allí primero Casa Tía y luego Supermercado Norte, antes de convertirse en Carrefour.
"¿Qué hacemos nosotros?"
El cierre impactó especialmente sobre trabajadores con extensas trayectorias laborales. Muchos acumulaban más de veinte años de antigüedad y algunos se encuentran a pocos meses de acceder a la jubilación.
Los despedidos aseguran que durante años reclamaron mejoras edilicias y laborales sin obtener respuestas. También denunciaron diferencias salariales respecto de las categorías que desempeñaban y cuestionaron promesas verbales realizadas por la empresa sobre futuros trámites jubilatorios que nunca quedaron documentados.
La incertidumbre es uno de los sentimientos que más se repite entre quienes quedaron sin empleo.
"Sentimos injusticia porque no nos avisaron nada. Bronca, mucha bronca... ¿Qué hacemos nosotros? Los que tienen mucha edad no conseguimos laburo", expresó una de las trabajadoras.
Otra empleada, con 19 años de antigüedad, resumió el impacto familiar de la decisión empresarial.
"Tengo cinco hijos... somos por ahí lo único que teníamos, este trabajo."
Para muchos, la preocupación va mucho más allá de la indemnización. El temor pasa por la dificultad de volver a insertarse en un mercado laboral que consideran cada vez más reducido.
Denuncias contra el sindicato y pedido de conciliación obligatoria
Uno de los puntos más duros del reclamo apunta al Sindicato de Empleados de Comercio.
Los trabajadores rechazaron públicamente las declaraciones del secretario general Claudio Silva y de otros dirigentes sindicales que aseguraban que existirían posibilidades de reubicar al personal en otra sucursal de Carrefour.
Según los despedidos, esa alternativa fue descartada por las propias autoridades de la empresa.
"Que Silva salga a hablar... nos da bronca y nos enoja porque es totalmente mentira... no existe ayuda", manifestaron.
En ese contexto, también reclamaron la intervención del Ministerio de Trabajo de Santa Cruz y solicitaron al secretario Javier Aravena que dicte una conciliación obligatoria para retrotraer los despidos y abrir una instancia de negociación.
Hasta el momento de brindar sus testimonios, aseguraron no haber recibido ninguna comunicación oficial por parte del organismo provincial.
"Nos quieren convertir en muertos sociales"
Los trabajadores sostienen que el cierre no puede analizarse de manera aislada y lo vinculan con el complejo escenario económico que atraviesa la provincia, caracterizado por la caída del empleo privado y la retracción del consumo.
Además, cuestionaron el alcance de las reformas laborales impulsadas a nivel nacional, al considerar que debilitan la protección de los trabajadores frente a decisiones empresariales como la que atraviesan.
Uno de los testimonios más contundentes fue el de Gustavo Nauto, quien describió la angustia que viven decenas de familias.
"Nos quieren convertir en muertos sociales. ¿Dónde va a conseguir laburo uno? ¿Qué vamos a hacer, Uber o Pedidos Ya? Teníamos laburo en blanco con obra social."
Mientras avanzan con el envío de telegramas laborales para exigir precisiones sobre su situación y evalúan iniciar acciones judiciales por presuntas irregularidades en las indemnizaciones, los trabajadores decidieron permanecer visibilizando el conflicto frente al supermercado cerrado.
Con más de treinta familias afectadas y un histórico comercio que bajó definitivamente sus persianas, el cierre de Carrefour Centro se convirtió en uno de los hechos más significativos para el empleo privado en Río Gallegos durante los últimos años, dejando abiertas preguntas sobre el futuro laboral de quienes durante décadas sostuvieron el funcionamiento de uno de los supermercados más emblemáticos de la ciudad.
(Fuente: El Diario Nuevo Día)

