Plaga de moscas y una planta paralizada en Río Gallegos: el reclamo de vecinos
Claudio Alejandro Pereyra, vecino del barrio Juan Pablo II de Río Gallegos, denunció públicamente la grave plaga de moscas que afecta a la zona y la vinculó con el estado del vaciadero municipal. Además, cuestionó la paralización de una obra barrial y el rol de la Junta Vecinal. Aseguró que presentó notas formales al intendente y a la presidenta barrial, pero afirmó que no obtuvo respuestas.
El reclamo comenzó puertas adentro del barrio Juan Pablo II, pero rápidamente tomó visibilidad pública. Claudio Alejandro Pereyra, quien firmó con nombre, apellido y dirección las notas enviadas a las autoridades, describió el escenario actual con crudeza: "En este momento me encuentro cebando mate, mi acompañante son una manada de moscas, porque matás una y vienen diez al velorio".
Según relató en diálogo con Radio Nuevo Día, el problema se volvió evidente "pasada la fiesta", tras Año Nuevo. "La noche de Año Nuevo ya estábamos a los manotazos, pero eran controlables hasta ese momento", explicó, detallando que con insecticida o lavandina podían dispersarlas. Sin embargo, con el correr de las semanas la situación se agravó y ya lleva "casi dos meses".
Pereyra aseguró que el fenómeno impacta especialmente en barrios aledaños al vaciadero municipal, como Juan Pablo II, Gaucho Rivero y Madres a la Lucha, y advirtió sobre riesgos sanitarios: en la carta enviada al intendente señaló que los vecinos "no podíamos vivir en estas condiciones de insalubridad y que estaba en riesgo la salud pública".
El foco en el vaciadero y la planta paralizada
Ante la magnitud del problema, el vecino decidió acercarse personalmente al predio del vaciadero. "No mandé un dron, fui yo personalmente", remarcó. Allí, dijo haber constatado una situación crítica: "Los cartones no eran cartones, eran una masa contundente de moscas y larvas y ratas y todo lo que te puedas imaginar".
Uno de los puntos centrales de su denuncia es el funcionamiento de la planta de separación de residuos. "Constaté que la planta de reciclaje está paralizada en su totalidad, que no había personas trabajando y eso fue a las 11 y 30 de la mañana", afirmó.
Además, sostuvo que el exterior del predio evidencia inactividad prolongada: "Solamente se visibilizaban tres fardos y nada más". Y agregó: "Te puedo garantizar que la planta hace varias semanas que está sin funcionamiento".
En relación a las fumigaciones informadas por el Municipio, fue categórico: "Esto es sentido común". Señaló que, si bien se habló de controles de larvas y fumigaciones periódicas, "evidentemente no les dio resultado el control de larvas".
Obra inconclusa y crisis en la Junta Vecinal
El reclamo no se limita a la plaga. Pereyra también cuestionó una obra anunciada en el barrio que, según indicó, lleva seis meses sin finalizarse. "Estamos siendo rehenes de hace seis meses de una obra millonaria que a la fecha sigue inconclusa", expresó.
Detalló que sólo se habrían ejecutado "cuatro o cinco cuadras" y que el resto del barrio permanece con zanjas abiertas que "superan el metro de profundidad". Aseguró que existía el compromiso de retomar los trabajos, pero volvió a recorrer la zona y "no se encuentra personal municipal ni de ninguna empresa".
En paralelo, envió una nota a la presidenta de la Junta Vecinal, María Sousa Rey, el 20 de febrero. "No hemos tenido respuesta", afirmó. Sobre la eventual renuncia de la dirigente, aclaró: "No me consta la renuncia", aunque reconoció que tomó conocimiento por comentarios en redes sociales.
Pereira sostuvo que su intención no es personal ni política. "Yo no milito absolutamente para nadie. Yo simplemente soy un vecino movilizado por esta situación", afirmó. Y cerró: "Los únicos militantes que yo tengo son mis hijos y mis nietos".
Mientras tanto, un grupo de entre "20 y 25 vecinos" continúa organizándose para exigir respuestas. El conflicto por las moscas, el estado del vaciadero y la obra inconclusa suma tensión en el barrio Juan Pablo II y mantiene en alerta a buena parte de la ciudad.

