Río Gallegos: un jugador terminó con su mandíbula fracturada tras una batalla campal en el fútbol de los barrios

Ocurrió la semana pasada, en una de las canchas de la ciudad, donde no había personal policial y un joven que intervino para separar en la pelea terminó con la mandíbula fracturada. Espera por su derivación. Mirá el video del inicio de la pelea.
lunes, 20 de septiembre de 2021 · 11:51

Una situación totalmente repudiable se generó en la cancha Enrique Pino de Río Gallegos, donde un joven terminó con su mandíbula fracturada cuando intentó separar en el inicio de una pelea.

Según le contó él a Nuevo Día durante el fin de semana, todo sucedió el jueves 16, cuando se desarrollaba un partido entre Ragazzi y Don Bosco; este último donde juega Luciano Arce, quien terminó siendo víctima de la violencia.

"Todo sucedió el jueves 16 de Septiembre, cuando yo tenía un partido de futbol. El partido se jugaba a las 18:30 y a esa hora empezó. Yo estaba en el banco de suplentes por llegar tarde y el partido se fue disputando bien, nosotros íbamos ganando en el primer tiempo 2 a 0 y en el segundo tiempo ese resultado se extendió a 3 a 0".

Luego agregó: "El problema empieza a medida que los jugadores de Ragazzi empiezan a cometer faltas en contra de nuestros jugadores y el arbitro no hacía nada. Con esto me refiero a que no calmaba la situación, hasta que mas o menos a los 15 del segundo tiempo expulsan a un jugador nuestro, y a los 20 o 25 minutos entro yo."

Contó que en ese momento las faltas se empiezan a ser mas graves, ya que un jugador de Ragazzi, en un lateral, empuja a uno de su equipo, provocándolo, pero lograron separarlos.

Así quedó la mandíbula del joven

"Minutos después, pasa eso otra vez y ahí es cuando todo se desencadena. Uno de Ragazzi provoca a nuestro jugador agarrándolo del cuello y mi compañero lo empuja al instante, se intenta meter otro del equipo rival y me meto yo a separar al chico empujándolo, pensando que eso iba a quedar ahí, pero no. En ese mismo instante siento como me pegan dos piñas de atrás", relató.

LO PEOR
Después llegó lo peor para él, quien afirmó:  "Cuando intento salir de todo el quilombo, recibo una tercera que literalmente me sacude toda la cara. En ese momento todo se descontrola, mis compañeros empezaron a defenderme y yo trate de salir lo mas rápido que pude para ir al vestuario, donde pedí agua ya que mi boca no paraba de sangrar."

Contó que todo se extendió durante 20 o 25 minutos más, en los cuales su equipo y él se refugiaron en un vestuario.

"Los otros chicos afuera de la cancha seguían esperándonos. Hasta que ellos se fueron, nosotros recién nos subimos al auto de uno de mis compañeros, llamado Franco Bravo, el cual junto a su familia deciden llevarme al médico por que yo no paraba de escupir sangre", señaló.

Más adelante, relató: "Después de llegar al médico y que me tomen la presión y la temperatura, tuve que esperar una fila de personas hasta que me atiendan. En eso llamaron a mi mama y llegó enseguida al igual que un preparador físico y un técnico del club. Cuando me atienden, me preguntan qué paso, yo les cuento y me mandan a hacer placas"

Luego contó que, cuando el medico volvió, las analizó y lo envió para realizarse más placas y ahí es cuando se entera que su mandíbula estaba fracturada "en dos o tres partes".

"En ese momento sentí de todo: impotencia, rabia, tristeza, dolor, preocupación etc pero sabia que esto recién empezaba. El médico me dice que valla al día siguiente, viernes 17 de Septiembre y cuando llegó me dicen que me tienen que hacer una intervención en los dientes para que mi mandíbula no se desprende ni empeore más y así lo hicieron", señaló.

Contó que en ese momento le pusieron una placa de metal similar a un bracket, presionado con alambre, el cual iba atravesando sus encías.

"Fue un momento muy doloroso, pero era lo que se tenia que hacer. El médico me recetó analgésicos para el dolor y un enjuage bucal para limpiar mi boca, ya que no la puedo mover en lo absoluto, mucho reposo y la derivación inmediata a Caleta Olivia, donde, según me dijo, un especialista en estos casos me va a revisar para que yo sepa si me tienen que operar la mandíbula o si hay posibilidades de que mis huesos se suelden solos."

"Ahora me encuentro en mi casa con mi familia y amigos que vienen a visitarme para saber como es mi salud actual y entre todos estamos esperando para ver que nos dicen sobre la derivación, que para el lunes o mas tardar martes ya sabremos", contó en la noche del domingo a Nuevo Día. 

Más adelante, expresó: "Ahora lo que yo no paro de pensar es en como todo se descontroló, en como nadie llamo a la policía, en por que  los técnicos del club Ragazzi en vez de separar fueron a agredir a jugadores del club Don Bosco, en como también papas del Club Ragazzi querían agredirnos. Todas esas cuestiones creo que no las voy a entender nunca por que son cuestiones que vienen desde la casa, son valores que se le inculcan a todas las personas excepto a estas".

"Lamentablemente, yo termine muy mal, pero peor hubiera sido la muerte, lo cual por un momento llegue a sentirla cuando me golpean, lo único que me salvó fue que yo no me caí al piso y que la familia de Franco me brindó todo su apoyo, llevándome al médico. De no haber sido así, yo tal vez no estaría más en este mundo, ya que me iba a morir solo en mi casa por que creía que no había nadie ya que todos tenían cosas que hacer."

Para finalizar, afirmó: "Toda esta situación es dura pero de a poquito voy saliendo adelante, entre familia y amigos que me brindan su apoyo y su afecto lo cual me da mas fuerzas para seguir luchando y no bajar los brazos. Lo único que me queda para decir es que no quiero que esto vuelva a pasar, por que así como me paso a mí le puede pasar a cualquier chico e incluso más grave todavía, entonces espero que con esto se concientice a la gente y que entiendan que la violencia dentro o fuera de las canchas tienen que ser nulas, no tienen que existir por que es algo que no lleva  a nada más que tragedia y dolor", indicó. (El Diario Nuevo Día)