Lavado, sospechas de bolsos y una extraña venta: la increíble historia de la casa de los Kirchner

Es una casa emblemática para la familia Kirchner. Donde vivían cuando el ex presidente llegó a la Casa Rosada en 2003. Ubicado en la esquina de 25 de Mayo y Maipú, en Río Gallegos, el chalet de techos verdes y paredes de ladrillo que estuvo más de una década vacío ahora se alquiló y tiene nuevos habitantes.
miércoles, 3 de noviembre de 2021 · 21:31

La propiedad tiene un historia particular que incluye posible lavado de dinero, una venta irregular y sospechas de bolsos con plata negra.

El chalet que fue una de las 18 operaciones de compra - venta que la familia Kirchner celebró con Lázaro Báez, el empresario K preso por corrupción. Esa transacción fue investigada por presunto lavado de dinero. Pero hay más. Hoy la casa está embargada e incluso fue una de las propiedades que el ex funcionario del control de los peajes, Claudio Uberti, señaló como el lugar donde se guardaba parte del dinero de las coimas que se trasladaban al sur. Uberti aportó esos datos en su declaración como arrepentido en la causa de los cuadernos de las coimas. 

El chalet era utilizado por Kirchner, la ex presidente y sus hijos Máximo y Florencia para alojarse cada vez que viajaban a Río Gallegos durante la primera gestión K. 

Desde que se la vendió a Lázaro Báez en 2008 sus persianas se mantuvieron bajas, nadie la utilizó y en su interior unos pocos muebles se mantuvieron en pie. Las puertas se abrieron pocas veces. La más impactante fue cuando fue allanada en el marco de la causa de lavado de dinero contra Báez -conocida como la Ruta del Dinero K- en un operativo ordenado por el juez Sebastián Casanello y encabezado por el fiscal Guillermo Marijuán.

Integra el listado de los 1.412 bienes muebles e inmuebles que adquirió Lázaro Báez y que le permitieron amasar una fortuna valuada a 2016 en 205 millones de dólares.

Una venta irregular

La Justicia sospecha de esa venta y cree que fue una maniobra de posible lavado en la que el empresario K le devolvía fondos por los contratos de obra pública que conseguía.

Los datos son impactantes: Kirchner pagó por la casa 170.000 dólares en 2003. Pero en 2008, cuando se la vendieron a Báez, declararon haber obtenido un ingreso de 3.170.000 pesos. En dólares fueron 932.352 si se toma el promedio del valor de ese año en $3,40. O sea, en cinco años consiguió 762.352 dólares de ganancia. 

La operatoria la realizó Máximo Kirchner en representación de sus padres, según quedó asentado en los registros. 

Con sus puertas cerradas, el chalet volvió a la escena judicial cuando el ex titular del OCCOVI, Claudio Uberti declaró en el caso de los Cuadernos de las Coimas que hacía entregas de dinero negro en esa propiedad que le exigía a empresarios y que debía contactarse con Daniel Muñoz, el ex secretario de Kirchner, para coordinar los envíos.

Según su relato, si el "paquete era chico" debía "llevarlo al despacho de Balcarce", en referencia a la Casa Rosada.

Uberti relató una escena sobre las entregas de dinero negro en el Sur: dijo que vio más de veinte valijas en el departamento de Recoleta de los Kirchner destinadas a viajar a Río Gallegos a la casa ubicada en la esquina de la calle 25 de Mayo y Maipú. Agregó que para esa propiedad el ex presidente había instalado "bóvedas que había comprado al Banco Hipotecario".

Según Uberti "las valijas tenían por destino la casa de Néstor y Cristina Kirchner en Río Gallegos ubicada en la esquina de la calle 25 de Mayo".

Los nuevos inquilinos

Desde que Báez compró el chalet en 2008 nadie lo habitó. A pesar de estar vacía, el empresario K la custodiaba celosamente. Cuando fue allanada en 2016 estaba sin muebles, completamente vacía, y sólo llamó la atención un recoveco encontrado en un altillo.

Hace pocas semanas que la inmobiliaria Patagonia Propiedades logró alquilar el chalet que siempre estuvo bajo la mirada de la Justicia. La empresa Epelco SA -con la que el empresario K hizo la compra- se encuentra embargada como las demás 20 compañías de Báez y los 1.412 bienes.

Según fuentes judiciales, el dinero que se perciba por el alquiler de la propiedad deberá dirigirse a una cuenta judicial.

Tras años de ventanas persianas bajas y luces apagadas, el domicilio empieza a tener movimientos con los nuevos inquilinos. Hay autos estacionado en el amplio garage y las luces permanecen prendidas. Lo nuevos habitantes ya mejoraron el césped exterior y realizaron pequeños arreglos en la fachada. Por ahora, mantienen un perfil bajo en el viejo barrio K.  (Clarin)