DIA DE LA RADIODIFUSIÓN

Productor y operador de LU14 repasó en Rock and Frío sus comienzos, aprendizajes y los recuerdos de la radio

Carlos Vargas, histórico productor, operador técnico y editor de LU14 Radio Provincia, dialogó con Javier Seveso en "Rock and Frío", por Radio Nuevo Día, en una entrevista atravesada por los recuerdos y la pasión por la radio. Con 66 años y luego de haberse jubilado, Vargas repasó casi la mitad de su vida vinculada a los estudios, recordó a grandes referentes de la radio santacruceña, habló de los programas que marcaron una época y reflexionó sobre el salto de la tecnología analógica a la digital.

Redacción Nuevo Día
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Carlos Vargas, histórico productor, operador técnico y editor de LU14 Radio Provincia, dialogó con Javier Seveso en "Rock and Frío", por Radio Nuevo Día, en una entrevista atravesada por los recuerdos y la pasión por la radio. Con 66 años y luego de haberse jubilado, Vargas repasó casi la mitad de su vida vinculada a los estudios, recordó a grandes referentes de la radio santacruceña, habló de los programas que marcaron una época y reflexionó sobre el salto de la tecnología analógica a la digital.

"La radio fue una de las etapas más felices de mi vida"

Carlos Vargas lleva décadas ligado a la radio y, aunque actualmente está jubilado, mantiene intacto el vínculo con una actividad que marcó buena parte de su vida. En diálogo con "Rock and Frío", recordó sus años en LU14 y definió aquella etapa como una de las más importantes de su recorrido personal.

"Para mí la radio fue una de las etapas más felices de mi vida", afirmó. Vargas contó que pasó "casi, casi la mitad de mi vida en la radio" y que conserva especialmente los recuerdos de aquella época en la que hacer radio tenía un fuerte componente artesanal.

Su llegada formal a la emisora se produjo en 1995, aunque ya desde 1987 frecuentaba la radio. Con el tiempo, pasó por diferentes funciones y trabajó junto a numerosos profesionales que también dejaron su huella en la historia de la comunicación de Santa Cruz.

Entre los nombres que recordó aparecen Eduardo Balaguer, Quito Muñoz, Cancherito Farías, Susana Sumer, JJ Martínez y Héctor Amado Núñez, entre muchos otros.

Vargas destacó especialmente lo aprendido junto a cada uno de ellos. "Tuve la suerte y la bendición de haber trabajado con gente que sabía mucho del tema específico", explicó.

Uno de esos aprendizajes estuvo relacionado con la música. Su pasión inicial era el rock nacional, pero el trabajo en la radio le permitió acercarse también al tango y al jazz.

Recordó particularmente a Héctor Amado Núñez, quien lo introdujo en el jazz y tenía una extensa colección de discos de vinilo. "Él sabía exactamente dónde estaba tal disco", recordó Vargas al destacar el conocimiento musical de quien fuera uno de sus compañeros.

Productor y operador de LU14 repasó en Rock and Frío sus comienzos, aprendizajes y los recuerdos de la radio

Del vinilo y los casetes a la radio digital

Una parte central de la charla estuvo dedicada a la transformación tecnológica que atravesó la radio durante las últimas décadas.

Vargas pertenece a una generación que trabajó con discos de vinilo, casetes y CD antes de incorporar computadoras y herramientas digitales a la producción.

"Nosotros que venimos del disco de vinilo, del cassette, del CD", señaló al explicar la dimensión del cambio que vivieron quienes trabajaban en la radio durante esa transición.

La diferencia no estuvo solamente en los equipos.

También cambió completamente la forma de buscar información, seleccionar música, editar sonidos y preparar una salida al aire.

Antes había que copiar materiales de casetes, grabar desde discos y realizar buena parte del trabajo manualmente. Hoy, en cambio, gran parte de esas tareas puede resolverse con unos pocos clics.

"Las cosas que hubiésemos podido hacer si en nuestra época teníamos tantas herramientas como hay hoy", reflexionó Vargas.

Sin embargo, la llegada de la tecnología no borró los aprendizajes de aquella generación.

Vargas considera que muchas de las herramientas profesionales se adquirieron trabajando directamente en la radio y compartiendo conocimientos con otros trabajadores.

"Nos enseñábamos entre nosotros, como que nos capacitábamos entre nosotros", explicó.

Esa dinámica también aparece vinculada a una concepción particular del trabajo radial: la radio como una familia.

"Yo siempre dije que es verdad la frase que se dice: la radio es una familia", sostuvo, aunque aclaró que, como en cualquier familia, pueden existir diferencias y discusiones.

Para Vargas, esas diferencias también forman parte del aprendizaje.

La convivencia con distintas personalidades, estilos y conocimientos terminó formando a una generación que aprendió a resolver problemas sobre la marcha.


Productor y operador de LU14 repasó en Rock and Frío sus comienzos, aprendizajes y los recuerdos de la radio

La Rueda Mágica y una radio que también se hacía con creatividad

Entre los programas que forman parte de sus recuerdos aparece "La Rueda Mágica", una producción que compartió con diferentes conductores y colaboradores.

Vargas recordó que el programa comenzó con Claudio Pez, luego pasó por Tuki Williams y Claudia Carabelli, hasta que finalmente encontró en Marta Gesta una compañera con quien logró construir una química que se mantuvo durante varios años.

La particularidad era que se trataba de un programa guionado.

"El directo está todo escrito", explicó al referirse a una época en la que los libretos tenían un papel central en las producciones radiales.

El conductor debía interpretar aquello que estaba escrito y aportar su estilo, su énfasis y su personalidad.

"La Rueda Mágica" llegó a convertirse, según recordó durante la entrevista, en uno de los programas más premiados a nivel nacional.

También mencionó otros espacios en los que participó, entre ellos "Radio Galena", que realizaba junto a Toto Santa Cruz y Marcelo López.

El programa se emitía después del panorama informativo "Pie de página" y se extendía durante la madrugada.

Allí, según explicó, el equipo se encargaba prácticamente de toda la producción: cortinas, llamados y selección musical.

El objetivo era acompañar al oyente.

"De eso se trata la radio: de saber que aunque haya medio oído, dos, tres, bueno, estás acompañando", resumió.

Para Vargas, esa función continúa vigente más allá de los cambios tecnológicos.

La radio puede ofrecer un tango, un rock, un bolero o una canción folklórica y generar un vínculo con alguien que está escuchando del otro lado.

"La radio acompaña. La radio es eso: es compañía", afirmó.

El recuerdo de Susana Sumer

Productor y operador de LU14 repasó en Rock and Frío sus comienzos, aprendizajes y los recuerdos de la radio

Uno de los momentos más emotivos de la entrevista apareció cuando Vargas recordó a Susana Sumer, una de las grandes voces vinculadas a la radio santacruceña.

Vargas fue su último operador durante los años en que ambos continuaron trabajando juntos.

En aquella etapa grababan textos escritos por Mario Albornoz, una tarea que realizaban los jueves por la tarde.

"Fue la última vez que pudimos trabajar juntos. Fue la última vez que subió Susana a la radio", recordó.

Para Vargas, haber trabajado junto a Sumer representó una experiencia única.

"Fue una experiencia única en mi vida haberme rodeado de la sabiduría de Susana Sumer", afirmó.

Pero además de destacar sus conocimientos, puso el foco en una característica que consideraba fundamental: la humildad.

"Uno dice sapiencia, sí, sapiencia podés tener, podés saber. Pero ella tenía sapiencia, pero tenía sabiduría", explicó.

En su recuerdo aparecen también su voz, su dulzura y la manera en que podía corregir un error sin perder el respeto por quien tenía delante.

Ese aprendizaje quedó asociado a una generación de trabajadores que entendía la radio como un espacio de formación permanente.

Las historias detrás de los micrófonos

La entrevista también permitió recuperar algunas de las historias que quedaron fuera del aire y que forman parte de la memoria interna de la radio.

Vargas recordó especialmente los antiguos "mensajes del servicio a la comunidad", que tenían una presencia central en la programación.

En aquella época, muchos mensajes llegaban manuscritos y los operadores debían leerlos rápidamente al aire.

En medio de esa dinámica surgían situaciones inesperadas y momentos de humor.

Uno de los recuerdos más particulares estuvo relacionado con un supuesto colchón que se había volado en inmediaciones del aeropuerto.

La situación provocó risas dentro del estudio y quedó como una de esas anécdotas que sobreviven al paso del tiempo.

Vargas también recordó a Carlos Lardani, conocido como "Caniche", a quien definió como un productor muy exigente y obsesivo con los detalles.

Las cortinas musicales, las aperturas y los sonidos de los programas eran trabajados hasta encontrar exactamente aquello que buscaban.

En una de esas producciones, Vargas recordó que durante un año y medio estuvieron buscando determinados golpes de batería o percusión para una apertura.

Finalmente, fue un material que él llevó en un CD el que permitió destrabar el trabajo.

La anécdota sirve para dimensionar la diferencia con la actualidad: encontrar un sonido podía demandar meses de búsqueda y una tarea artesanal que hoy puede resolverse rápidamente desde una computadora.

Una radio que también representó a Santa Cruz

Entre los recuerdos que Vargas conserva con mayor afecto aparecen los viajes realizados junto a sus compañeros para representar a la radio y a Santa Cruz en distintos lugares del país.

Mencionó especialmente los viajes junto a Lardani, Susana Sumer, Marta Gesta y Claudio Pez.

"Siempre me quedan en el corazón y en la mente", sostuvo al recordar aquellas experiencias.

Uno de los momentos que más recuerda ocurrió en Rosario, donde regresaron con 14 premios para distintas producciones.

Vargas explicó que no se trataba solamente de reconocimientos personales.

Sentía que cada premio pertenecía también a sus compañeros y a la emisora que representaban.

"No es cuestión de ego. Era mi radio, que yo la representaba en otros lugares", afirmó.

Esa identificación con la emisora atraviesa toda la entrevista.

Incluso después de su jubilación, Vargas continúa vinculado con la radio, consulta materiales y mantiene contacto con antiguos compañeros.

Actualmente pasa buena parte de su tiempo en Puerto Madryn, aunque conserva sus afectos y amistades en Río Gallegos y espera regresar para reencontrarse con ellos.

"No me sentía un empleado de la radio"

Al final de la entrevista, Javier Seveso le planteó una pregunta: si mañana le propusieran hacer nuevamente un programa, ¿volvería a sentarse frente a una consola?

La respuesta fue afirmativa.

Vargas reconoció que la tecnología actual podría presentarle algunas dificultades, pero aseguró que estaría dispuesto a adaptarse.

"Yo puedo llegar a tener algunas limitaciones, pero yo las puedo llegar a superar", sostuvo.

La clave, explicó, estaría en la misma actitud que tuvo durante toda su trayectoria.

"Creo que con el alma que le pongo a las cosas que hice, ese toque extra", afirmó.

Esa frase sintetiza buena parte de su vínculo con la radio.

"No me sentía un empleado de la radio", sostuvo. Para Vargas, trabajar allí significaba mucho más que cumplir una jornada laboral.

"Para mí la radio, ya te dije, en mi casa me sentía feliz en la radio. Pasaba muchas horas en la radio y era muy feliz en ese lugar", recordó.

La entrevista cerró con una reflexión sobre aquel joven Carlos Vargas que alguna vez ingresó por primera vez a la radio sin saber cuánto terminaría significando ese lugar en su vida.

Si pudiera encontrarse con aquel muchacho, hoy le diría que agradezca.

"Ahí va a estar parte de su vida", imaginó.

También le recomendaría discutir menos y cerrar mejor las cosas, aunque reconoce que probablemente nunca habría podido manejar su pasión por la radio.

Incluso recordó una situación personal que resume hasta qué punto esa pasión podía ocupar un lugar central: una pareja llegó a plantearle una elección entre la radio y la relación.

Su respuesta, cargada de humor, fue contundente.

"Bueno, te ayudo a usar las valijas", recordó.

Detrás de la anécdota aparece una definición mucho más profunda: para Carlos Vargas, la radio nunca fue solamente un trabajo.

Fue una parte esencial de su vida, un espacio de aprendizaje, amistad y creatividad que atravesó diferentes generaciones y tecnologías.

Desde los vinilos y los casetes hasta las computadoras y la producción digital, Vargas fue testigo y protagonista de una transformación que cambió la manera de hacer radio, pero que no modificó aquello que considera esencial: acompañar al que está del otro lado.

"Para mí la radio fue una de las etapas más felices de mi vida", volvió a resumir. (Diario Nuevo Día)

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