Reclaman controles urgentes ante el miedo a una tragedia en la costanera
Vecinos de la costanera de Río Gallegos reclamaron mayores controles de tránsito ante el aumento de siniestros viales, picadas y circulación a exceso de velocidad. El temor crece entre las familias que utilizan el sector para pasear y llevar a sus hijos a los parques, y advierten que podría ocurrir una tragedia.
El pedido de mayores controles de tránsito en la costanera de Río Gallegos volvió a cobrar fuerza tras una seguidilla de siniestros viales registrados en las últimas semanas. Vecinos del sector aseguran que el miedo se instaló entre las familias que habitualmente pasean por la zona, donde hay parques, plazas y espacios recreativos frecuentados por niños.
Los reclamos apuntan principalmente a la falta de controles durante la noche y la madrugada, horarios en los que, según denuncian, la costanera se transforma en un corredor de alta velocidad. "Esto es un paseo familiar, no una pista de carreras", repiten quienes viven y transitan diariamente el sector.
El temor de las familias como eje del reclamo
El miedo no es abstracto. Padres y madres advierten que cada nuevo choque o vuelco refuerza la sensación de que una tragedia puede ocurrir en cualquier momento. "Hay chicos jugando, gente caminando, bicicletas, y los autos pasan a toda velocidad. Vivimos con miedo", relataron vecinos consultados por este medio.
La preocupación se profundiza porque muchos de los siniestros ocurren en rotondas cercanas a espacios verdes y juegos infantiles, lugares donde durante el día y los fines de semana se concentran familias enteras. Para los vecinos, la falta de controles sostenidos pone en riesgo la seguridad de quienes utilizan la costanera como espacio de recreación.
Exceso de velocidad, alcohol y picadas
Según denuncian, durante las noches es habitual ver autos y motos circulando a velocidades muy superiores a las permitidas, muchas veces con maniobras imprudentes. A esto se suma el consumo de alcohol y otras sustancias, una combinación que consideran altamente peligrosa.
Además, persiste el reclamo por las picadas y los ruidos molestos generados por escapes modificados. "No es solo el ruido, es el miedo a que uno de esos autos termine arriba de una vereda", señalaron vecinos, que aseguran que estos episodios se repiten tanto los fines de semana como en días hábiles.
Más controles y sanciones, el pedido central
El planteo vecinal es claro: mayor presencia de Tránsito y Policía, controles de velocidad y alcoholemia permanentes, operativos nocturnos y sanciones más duras para quienes infringen la ley. Entre las medidas reclamadas figuran el secuestro de vehículos, multas efectivas y la inhabilitación para conducir.
La seguidilla de hechos y el temor creciente de las familias vuelven a poner en agenda la necesidad de políticas públicas firmes en materia de seguridad vial. Para quienes viven y disfrutan la costanera, el reclamo no es preventivo: es urgente, antes de que un nuevo siniestro tenga consecuencias irreversibles. (Fuente: El Diario Nuevo Día)

