CAUSA CUADERNOS

"Seguramente haya más testaferros fuera del radar de la Justicia", aseguró el abogado de Víctor Manzanares

El defensor de Víctor Manzanares, excontador de los Kirchner y hoy arrepentido en la causa Cuadernos, admitió que la corrupción pudo haber sido aún mayor de lo que se conoce. El abogado Roberto Herrera señaló que "era mucha la cantidad de dinero que manejaban" los implicados y "lo que hoy conoce la Justicia es sólo una parte del saqueo sistemático".

Redacción Nuevo Día
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Conforme avanza el juicio por la causa Cuadernos y los testigos y otros imputados se aprestan para declarar, van conociéndose detalles de las operaciones que se llevaron a cabo para defraudar al Estado y lavar ese dinero proveniente de la obra pública. Sin embargo, el abogado de un actor clave en el entramado, que hoy participa de la causa como arrepentido, admitió este sábado que la cadena de actores involucrados podría ser mayor de la que pudo dar cuenta la Justicia: "Era mucha la cantidad de dinero que manejaban".

Víctor Manzanares, contador que durante años trabajó como secretario en esos menesteres para el matrimonio Kirchner en Santa Cruz, va calentando para declarar en la causa Cuadernos. Como el juicio aún está en etapa de lectura y presentación de la investigación, todavía no llegó el turno de Manzanares, considerado un actor clave en las maniobras de defraudación al estado y de lavado de activos de las que se sospecha y por las que está acusada, entre otros, Cristina Kirchner. Esta última aseguró a inicios de noviembre que su excontador, que participa de la causa como arrepentido, fue "extorsionado" o "directamente torturado", algo que él posteriormente negó.

Pero este sábado el abogado de Manzanares, Roberto Herrera, aseguró que "lo que hoy conoce la Justicia es sólo una parte del saqueo sistemático". Por un lado, en diálogo con radio Rivadavia, adujo que, si bien la investigación determinará la cadena de responsabilidades, la participación de los Kirchner en el entramado delictivo resulta innegable.

Según Herrera, su cliente aclaró ante la Justicia que el mecanismo del que dio cuenta resultaba así: Daniel Muñoz, el secretario privado de Néstor Kirchner, viajaba cada viernes hacia Río Gallegos, Santa Cruz, con bolsos y valijas llenos de dinero (cuyo origen busca determinarse con precisión, aunque se presume que sería del erario público) resultado de sobornos cobrados en el marco de la adjudicación de obra pública.

"Manzanares iba a buscar a Muñoz al aeropuerto. Desde allí llevaban las valijas hacia la casa de los padres de Néstor Kirchner. Solo Muñoz entraba, y una hora después salía con un bolso para él [Manzanares], con dos o tres millones de dólares", explicó hoy el abogado del excontador arrepentido.

Además, siempre según lo relatado por el abogado, el restante del dinero (es decir, la mayoría de lo transportado) quedaba en la casa de la familia Kirchner; mientras que lo entregado a Manzanares era para que éste lo ingresara al sistema financiero legal ("el circuito blanco", dijo Herrera) mediante distintos mecanismos de lavado. Entre dos y tres millones de dólares por semana. "Y eso solamente de Daniel Muñoz", aclara.

Y para más precisiones, agregó cómo su defendido ingresaba tal dinero al sistema financiero legal: "Mediante negocios, empresas, sociedades, propiedades que se iban comprando... Por ejemplo, la empresa San-up, de nebulizadores, que no estaba en la órbita de la Justicia. Una empresa francesa que compró el padre de Muñoz por 34 millones de dólares. Manzanares, como arrepentido, aportó documentación sobre esa y otra maniobras".

"Seguramente haya más testaferros fuera del radar de la Justicia. Seguro. Es imposible que no los haya, porque la cantidad de dinero que manejaban era mucha. Manzanares sabe la plata que se manejaba en Río Gallegos a través de él... Pero las propiedades compradas en Estados Unidos no fueron manejadas por Manzanares, ni tampoco las de Buenos Aires. Ante esa situación, habrán quedado muchas personas afuera, sin que la Justicia sepa quiénes son", enfatizó el abogado del excontador del matrimonio Kirchner.

Manzanares cultiva un perfil bajo desde Río Gallegos, ahora alejado de la profesión de contable. Integra la lista de testigos que serán citados para declarar en el juicio del caso Cuadernos. Como arrepentido, la suya fue una de las confesiones más relevante. A mediados de 2017, cuando se inauguró su derrotero en el penal de Marcos Paz, sufrió la distancia de su familia, y el enojo ganó terreno en él cuando ni Cristina ni Máximo Kirchner le brindaron ayuda cuando permanecía tras las rejas.

Le llevó más de seis meses decidirse a declarar como imputado colaborador. Previo a ello le envió una carta al fiscal Carlos Stornelli para decirle que si en algún momento daba el paso de arrepentirse, lo iría a hacer ante él. "En él vi un arrepentimiento genuino, prácticamente espiritual, y después una mente y memoria prodigiosa, números de cuentas, CUIT, movimiento de fondos, un nivel de detalle poco visto", detalló días atrás a Clarín el fiscal.

Pero ahora, mientras Cristina Kirchner asegura que los arrepentidos en la causa, que podrían comprometerla decididamente en el entramado delictivo de la causa Cuadernos, fueron extorsionados para declarar en su contra, el abogado de uno de esos arrepentidos pone las cosas sobre blanco: su defendido es sólo uno de los muchos que hubo, aunque no todos discernidos por la Justicia. Fuente:clarin.com

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