Surf en Monte León: mar, estepa y aventura
Entre acantilados, pingüineras y bosques de macroalgas, Monte León se vive también desde el agua: dos días de verano, fogones con luz hasta tarde y una ola que alcanza para dimensionar el lugar. Maximiliano Martínez, instructor de surf de Caleta Olivia, lo define sin vueltas: "te vuela la cabeza".
A las diez y media de la noche todavía hay claridad en el cielo. El viento baja con menos fuerza, el mar sigue ahí con su inmensidad, y los fogones se vuelven un pequeño refugio en la costa. En el Parque Nacional Monte León, donde la estepa se encuentra con el Atlántico, el día no termina cuando cae el sol. Y la sensación de estar dentro de un ambiente plenamente natural es parte de lo que hizo inolvidable la visita de Maximiliano Martínez, instructor de surf de Caleta Olivia, que llegó al parque junto a su compañera Karen para vivirlo desde el agua.
"Estuvimos dos días completos", cuenta. Había ganas de conocer Monte León en esta época, aprovechando el verano y las buenas temperaturas. Se encontraron en San Julián con un amigo que viaja todos los años por la Patagonia y desde allí encararon hacia el parque. Maxi ya tenía referencias del lugar, pero la experiencia directa le cambió la escala de todo. "Si bien conocía todo lo que el parque ofrece, estar ahí y vivirlo en vivo es una cosa que te vuela la cabeza".
Monte León está a unos 50 kilómetros de Puerto Santa Cruz y protege más de 62 mil hectáreas de estepa, acantilados y mar. El camino interno de ripio "estaba muy cuidado, impecable", cuenta Maxi, y en su recorrido aparecieron los primeros protagonistas del paisaje. "Nos sorprendía la cantidad de guanacos que hay en el parque", recuerda, con la expectativa latente de ver algún puma "al amanecer o al atardecer".
El parque propone una experiencia completa para pasar el día o para quedarse, combinando naturaleza y servicios. La jornada suele comenzar en el Centro de Visitantes, instalado en el antiguo casco de la Estancia Monte León, donde se registran los ingresos y se recibe información sobre caminos habilitados y horarios de marea. Muy cerca funciona el Centro de Interpretación Ambiental, en el viejo galpón de esquila, con contenidos sobre los ecosistemas patagónicos, la historia del área y recomendaciones de turismo responsable. Desde allí parten senderos cortos hacia miradores naturales, con fósiles marinos y vistas a esa transición abrupta y hermosa entre el monte bajo de la estepa y la costa abierta.
En el circuito hacia el mar, el Mirador Cabeza del León es una parada obligada: una formación rocosa que recuerda el perfil de un león y ofrece un balcón panorámico sobre el litoral santacruceño. Más adelante, uno de los grandes atractivos es el Sendero a la Pingüinera, que conduce a la colonia de pingüinos de Magallanes (una de las principales colonias del país) que cada primavera llegan para anidar en las laderas cercanas al mar. Y están también los miradores hacia la lobería, donde se observa a los lobos marinos yendo y viniendo entre los bosques de macroalgas.
"Sobre todo la tabla de surf la utilizamos como un instrumento de expresión. Nos conectamos con la naturaleza a través de las tablas", dice Maxi. En Monte León, poder entrar al agua y "agarrar una olita" fue, para él, la forma más directa de terminar de entender el lugar.
"La temperatura del agua superagradable, habrá estado en doce grados, trece grados, aproximadamente. Me sorprendió la biodiversidad, una explosión de naturaleza", resume el surfista. Y se entusiasma enumerando lo que vio en primera persona: "delfines, toninas, lobos... los cormoranes imperiales, las gaviotas, los tipos de gaviotas... era como un safari marítimo".
En la playa, la marea baja abre un mundo distinto: una franja de rocas donde se concentra la vida intermareal. Mejillones, anémonas, estrellas de mar, pequeños crustáceos y aves costeras arman un escenario que cambia según la hora y el agua. Por eso, en Monte León, mirar el horario de marea es parte del plan.
Para quienes quieren quedarse, el camping suma un atractivo clave con parcelas reparadas del viento y espacios habilitados para carpas, ideales para pasar la noche y recorrer los senderos en horarios de menor afluencia. Y para una opción con más servicios, Puerto Santa Cruz y Comandante Luis Piedrabuena ofrecen alojamiento y gastronomía a pocos kilómetros.
En el caso de Maxi, "fueron dos días y sirvieron para renovar la energía por diez mil. Increíble estar conectado cien por ciento".
"Para tener un buen día de surf, y por lo menos salir feliz del agua, son esos días donde te conectas cien por ciento con ese momento, con esa dirección de la ola, con esa dirección de la corriente, con la energía que tenga el mar ese día", dice.
Para Maxi, el mar "es como la casa, es como el hogar. Yo lo voy a cuidar, lo voy a limpiar, lo voy a proteger, porque es el lugar donde uno desarrolla su vida y lo quiere ver sano, lo quiere ver limpio". Monte León reforzó esa idea en dos días de naturaleza a escala enorme, con el mar y la biodiversidad a la vista. Según él esa conciencia no debería quedar solo en quienes hacen actividades en la costa, sino también en quienes toman decisiones, porque "es hora de que... la gente que nos gobierna y toma las decisiones sepa de lo que estamos hablando".

