Taxistas y remiseros de Río Gallegos advierten una crisis por los aumentos del combustible
El sector de taxis y remises de Río Gallegos atraviesa un momento crítico debido a los constantes aumentos en el precio de los combustibles, que en los primeros once días de marzo registraron al menos cinco incrementos. Los trabajadores del volante aseguran que la situación pone en riesgo la sostenibilidad del servicio, ya que las tarifas están reguladas y no pueden actualizarse con la misma velocidad que suben los costos.
Según explicaron referentes del sector, llenar el tanque de un vehículo promedio de 45 litros ya supera los 70 mil pesos si se carga nafta súper, mientras que con combustibles premium el gasto puede alcanzar entre 84 mil y 85 mil pesos. Este incremento impacta directamente en la rentabilidad diaria de los choferes, quienes deben absorber el aumento sin poder trasladarlo inmediatamente al precio del servicio.
Juan Ojeda, representante de los trabajadores, señaló que el panorama es cada vez más complejo. "Nos estamos creando una mala costumbre de decir ‘sí, aumentó la nafta y sí, bueno, de vuelta'. Y no está bueno porque la charla debería ser más íntima con los políticos... una provincia que contaba con un beneficio de tener la nafta un poquito más barata y ya no lo tiene", expresó.
A este escenario se suma la competencia de aplicaciones de transporte, que operan con menos regulaciones que el sistema tradicional de taxis y remises. En ese sentido, Ojeda advirtió que el sector está limitado a la hora de pedir aumentos de tarifas. "Imposible levantar una tarifa hoy día porque con las aplicaciones que hay... la gente se vuelca todas a las aplicaciones. Así que estamos entre la espada y la pared", afirmó.
Frente a esta situación, los trabajadores del transporte de pasajeros reclaman una mesa de diálogo urgente con el Ejecutivo municipal y el Concejo Deliberante para revisar las ordenanzas que regulan la actividad. Entre las propuestas que plantean se encuentra extender la vida útil de los vehículos de 10 a 14 o 15 años, flexibilizar la obligatoriedad del pintado reglamentario de los autos y reducir costos administrativos e inspecciones.
El sector sostiene que la combinación de aumentos constantes en los combustibles, regulaciones rígidas y competencia de plataformas digitales está provocando una fuerte descapitalización de los trabajadores, que cada vez tienen más dificultades para sostener el servicio en la ciudad.

