Tres historias crudas de hambre y vulnerabilidad en Santa Cruz
Tres comedores comunitarios sostienen a más de 700 personas en barrios vulnerables de Caleta Olivia. Tres historias de familias que ya no pueden cubrir necesidades básicas, mientras el hambre crece. Cómo ayudar.
"Acá estamos a full con la comida, estamos por hacer polenta y ya tenemos diez tupper preparados", dijo Lorena Farfan, cuando habló con El Diario Nuevo Día, hoy a las 11 de la mañana, una hora antes de que familias en estado de vulnerabilidad, puedan ir a buscan las viandas.
Resume una postal que se repite todos los días en distintos barrios de Caleta Olivia, la localidad petrolera por excelencia, pero que se replica en muchas localidades de Santa Cruz y el país, en donde los comedores comunitarios intentan contener una demanda social que no para de crecer, y que con poca oferta, intenta abastecer una demanda en aumento: el hambre.
Los espacios que sostienen esta tarea son el comedor Granito de Arena, en barrio Ceferino; Hoy por Ti Mañana por Mí, en barrio Perito Moreno; y Semillas del Futuro, ubicado en la zona de chacras, uno de los sectores más golpeados por la precariedad-sin servicios- y las bajas temperaturas.
La asistencia alcanza a las últimas 150 viviendas entregadas en la ciudad (2015), en donde no hay conexión de gas, contó Farfan, y a vecinos de barrios del ARA San Juan, 8 de Septiembre y sectores de quintas alejados del casco urbano.
Tres historias
Entre las más de 700 viandas que reparten semanalmente hay realidades e historias de todo tipo.
El hambre, un cáncer
Uno de los casos es el de una mujer con cáncer terminal que permanece en su vivienda junto a sus hijos. Son dos menores y un joven mayor de edad que quedaron en situación de extrema vulnerabilidad luego de que ella, principal sostén económico, dejara de poder trabajar.
"No sabíamos ni siquiera si los chicos estaban yendo a la escuela", precisó Farfan, que comenzó a acercarles viandas para garantizar al menos una comida diaria.
Quemar ropa
Otra fotografía ocurre en barrio Los Aromos. Allí, varias familias utilizan ropa vieja, suelas de zapatos y residuos para calefaccionarse cuando se termina el gas envasado y no pueden volver a comprar una garrafa.
"Queman ropa y hasta una goma que descartan los petroleros en el basural. Es tóxica, pero es lo único que tienen para hacer fuego".
Mentir para comer
En el tercer caso, un jubilado se acerca a retirar comida para él y su esposa, quien atraviesa problemas de salud mental. Con lo que percibe de jubilación, debe decidir si compra medicamentos o alimentos. La elección es obvia. "¿A vos te parece que yo deba venir a buscar comida?", preguntó el hombre una de las veces que fue al comedor. Según relató Farfan, suele decir que "son cuatro" en la familia para recibir más raciones y así garantizar almuerzo y cena.
Cambio de rol
Desde los comedores aseguran que la situación empeoró en los últimos meses y que incluso personas que antes colaboraban, hoy son los que necesitan ayuda alimentaria.
"Muchos que trabajaban en el petróleo y nos ayudaban ahora están desocupados y vienen a buscar comida", señalaron.
Actualmente, entre los tres espacios distribuyen alrededor de 700 viandas y organizan las entregas según la disponibilidad de alimentos secos, que llegan una o dos veces por semana. Los martes también realizan meriendas para niños y familias.
La ayuda estatal llega, pero de manera insuficiente. Según explicaron, los alimentos secos enviados por Provincia aparecen cada dos o tres meses. En contraste, destacaron la asistencia municipal con verduras y productos frescos cada quince días. "El Municipio nos ayuda muchísimo con frescos y verduras. Conseguir eso hoy está muy complicado y es muy valioso", remarcaron.
Mientras la demanda crece, las donaciones privadas caen por una simple razón: los comercios que antes donaban transitan una de las peores situaciones en décadas con caída de ventas- de hecho en Santa Cruz se aprobó al emergencia Comercial- y no lo gran sostenerse. Comercios locales ya no logran sostener colaboraciones frecuentes debido a la crisis económica que atraviesa la ciudad.
Cómo colaborar con los comedores
Quienes deseen ayudar pueden comunicarse a través de las redes sociales del Polo Obrero, organización que articula gran parte de la asistencia comunitaria en Caleta Olivia y otras localidades de la zona norte santacruceña.
Desde Las Heras, Pico Truncado y Los Antiguos también comenzaron a multiplicarse los pedidos de ayuda y acompañamiento social.
"La situación es tremenda muy complicada. Cada vez hay más necesidad y menos recursos", resumió Farfan.

