Un economista explicó a Nuevo Día por qué baja la inflación, pero el consumo sigue en caída
El economista José Vargas, de la consultora Evaluecom, analizó la situación económica de Argentina y las perspectivas para este año durante una entrevista en el programa "Arriba el Día", por Radio Nuevo Día FM 100.9. Señaló que, aunque el Gobierno exhibe logros macroeconómicos como menor inflación, superávit fiscal y baja del riesgo país, la realidad cotidiana muestra consumo desplomado, actividad económica estancada y serias dificultades para familias y comercios.
La economía argentina transita un escenario que, a simple vista, parece contradictorio. Los indicadores macroeconómicos muestran señales de orden y estabilidad, pero la vida diaria de las familias y los comercios sigue marcada por la dificultad para llegar a fin de mes. Esa disociación fue el eje central del análisis que realizó el economista José Vargas, titular de la consultora Evaluecom, en diálogo con el programa "Arriba el Día", que se emite por Radio Nuevo Día FM 100.9.
Según explicó Vargas, el 2026 se perfila como un año "muy similar a lo que fue el 2025", sin sobresaltos cambiarios bruscos y con una inflación algo menor, aunque todavía elevada. "Argentina terminó el año pasado entre las seis o siete economías con mayor inflación del mundo. Un 2,8% mensual sigue siendo un número alto", advirtió, al tiempo que puso en duda que se alcance una inflación cercana a cero, como anunció el presidente.
Macro ordenada, micro asfixiada
El economista fue contundente al describir la distancia entre los números oficiales y la realidad cotidiana. "La macro va por un lado y la microeconomía va por el otro", afirmó. En ese sentido, explicó que la baja de la inflación se logró a un costo elevado: una actividad económica prácticamente paralizada y un consumo interno en caída libre.
"Al gobierno le conviene un dólar planchado y atrasado para que no se dispare la inflación, pero eso tiene consecuencias. La actividad está deprimida y ahí es donde se ve el impacto en la micro: a las familias les cuesta pagar la tarjeta, los préstamos, cambiar el vehículo o hacer cualquier inversión", señaló Vargas.
Esa situación se refleja con fuerza en el comercio minorista. "Las ventas están desplomadas y ni siquiera en fechas clave como Navidad, el Día del Padre o Reyes se ve una mejora. Los tickets promedio no superan los 30 mil pesos a nivel nacional", detalló.
Importaciones, empleo y dependencia externa
Otro de los puntos críticos que abordó el economista fue la fuerte apertura importadora y su impacto sobre la industria nacional. Si bien reconoció que el equilibrio fiscal y la baja del riesgo país son buenas noticias, advirtió que "abrir indiscriminadamente las importaciones tiene costos muy altos".
"Todos los días vemos noticias de fábricas que cierran, personal suspendido o despedido, incluso multinacionales que se van porque no les conviene producir en el país", explicó. Además, alertó que muchas de esas personas no aparecen como desocupadas en las estadísticas, ya que pasan a trabajar en plataformas digitales, lo que "disfraza" la realidad del mercado laboral.
Finalmente, Vargas remarcó la fuerte dependencia de Argentina del financiamiento externo y del respaldo de Estados Unidos. "Hoy el país está buscando posicionarse políticamente para conseguir dólares y refinanciar vencimientos. El rol del Tesoro estadounidense funciona casi como un garante", señaló, aunque advirtió que ese respaldo "no es gratis" y tiene costos a futuro.
En ese contexto, concluyó que, aunque los indicadores financieros puedan mostrar mejoras, "la crisis de subsistencia sigue presente en la vida diaria de las familias y los pequeños comercios", una realidad que aún no encuentra respuestas claras desde la política económica. (Fuente: El Diario Nuevo Día)

