Lo cierto y lo falso sobre Julio Grondona en la serie “El Presidente”

El ex presidente de AFA y ex vicepresidente de la FIFA aparece como un personaje central en la serie que busca relatar el caso FIFA Gate.
domingo, 14 de junio de 2020 · 09:39

A lo largo de los 8 capítulos que conformaron el contenido de esta serie ofrecida por Amazon Prime Video, pudimos observar que los hechos reales alcanzan sólo el 10 por ciento del producto, mientras que el 90 por ciento restante se diluye confusamente en una mezcla de telenovela pasional y policial de cuestionada intriga.

Se sabe que este tipo de series sustentan la ficción como oferta primordial; no obstante cuando se utilizan nombres y apellidos reales el honor de los sujetos protagonizados quedan indefensamente expuestos.

La serie El Presidente carece de rigor investigativo sobre hechos muy elementales, muy públicos y ampliamente conocidos que a ésta altura hubiesen ameritado, cuanto menos, nuevos y atractivos elementos del affaire periodístico FIFA-Gate (no existe ningún caso jurídico bajo ese nombre), ocurrido en Zurich en el año 2015.

La serie dirigida por Armando Bó resulta artísticamente aceptable con muy buenas actuaciones de todos sus protagonistas. Especialmente las de Andrés Parra que hace a un Sergio Jadue con marcada similitud, Karta Souza –la imaginaria agente del FBI que nunca existió–, Paulina Gaitán –la mujer de Jadue muy distinta fisonómicamente a la que creímos conocer fugazmente–, Luis Margani que hace con esfuerzo a un Grondona innecesaria y exageradamente decrépito, a Alberto Ajaka en el rol de Jashir Alabi –un supuesto lugarteniente de Jadue– y a Jean Pierre Noher como el empresario brasileño J. Awila.

El Julio Grondona verdadero no rengueaba ni arrastraba el pie derecho, no usaba tiradores, no se tragaba las eses al hablar, no lucía gemelos en las mangas de sus camisas, jamás jugó a nada de azar –siquiera con cartas–, no tomaba whisky, nunca fue a lugares nocturnos de diversión, ni se se reunió en su vida con barras bravas. Por el contrario impuso con su propio ejemplo una atípica costumbre en la Conmebol y también en la FIFA: viajar con la esposa e incluir a las mujeres para las funciones de ayuda social en las diferentes federaciones. Algunos dirigentes de la AFA en tiempos pasados fueron marginados de las comitivas oficiales por buscar momentos de diversión que Don Julio no permitía. O sea, el “capo mafia” que se intenta presentar queda lejos del Grondona verdadero.

No obstante hay que admitir que para vender las desventuras de Jadue, el primer arrepentido que colaboró con el FBI, había que apelar a una personalidad famosa. Y la solución para llevar a cabo el proyecto fue hacerle contar a Sergio Jadue todo aquello que supuestamente decía, pensaba y quería Grondona. La producción entonces usufructuó la imagen, el nombre y el honor de una figura fallecida para que el dirigente de menor trayectoria y mayor cuestionamiento en la vida de la Conmebol –a pesar de la Copa América que ganó Chile por penales en el 2015–, se atribuyera testimoniar una historia de la que jamás formó parte.

Jadue, quien como premio por su delación a los investigadores del FBI hoy vive razonablemente libre en Miami, no contaba con la simpatía de Julio Grondona. Le cayó mal en la primera impresión cuando recién asumido como presidente de la ANFP de Chile llegó a Buenos Aires en el 2011 para una reunión previa a la disputa de la Copa América a realizarse en la Argentina. Al término de esa reunión le escuché decir a Grondona : "Este muchacho es un loquito, toma las curvas a 180 por hora, un día se va estrellar…”

En ese mitin quiso distinguirse del resto –probablemente– y se mostró poco cordial, lejanamente empático, mínimamente educado en los gestos y en ciertas expresiones, y al término de la junta advertí en Grondona y en otros participantes un marcado malestar con Jadue. Y tal concepto se habría de sostener hasta su muerte, pues Grondona solía derivarle a otro funcionario de alto rango de la Conmebol muchas de las llamadas telefónicas del dirigente chileno con quien nunca tuvo una reunión mano a mano en los tres años que coincidieron en el tránsito por la vida. Antes bien, Jadue solo alternó con Grondona en reuniones de trabajo, eventos sociales o partidos de fútbol. De forma tal que todos los diálogos que muestra la serie entre Jadue y Grondona jamás existieron.

Es así que resulta falso que Grondona hubiese definido a Marcelo Bielsa como “un terco que nació en cuna de oro” en el supuesto coloquio donde Jadue le plantea que una de las razones por las cuales fue elegido presidente de la Asociación Chilena era para rescindir el contrato del prestigioso director técnico de su selección nacional.

Para Grondona, Bielsa fue siempre el punto máximo de la ética además de ejercer un liderazgo indiscutible con el plantel de la Selección Argentina. Tanto fue así que tras el frustrado regreso en la primera vuelta del Mundial de Corea-Japón en el 2002, le renovó el contrato a pesar de las opiniones de sus “consejeros” más cercanos. Para Grondona no importaba que Bielsa no saludara a los dirigentes siquiera en un ascensor en Tokio, ni corriera a recibirlo cada vez que iba a Ezeiza; él tenía en cuenta la opinión de los jugadores y el clima de respeto que ese líder generaba. La desvinculación se produjo en el 2004 una vez que la Selección Argentina obtuviera la medalla dorada en Atenas. Fue por la voluntad de Bielsa quien entonces declaró “sentirse vacío” y en su lugar la AFA no contrató a nadie, designó a José Pekerman, director técnico jefe de los planteles juveniles.

La serie muestra también, bajo el amparo de la ficción, situaciones menores que jamás existieron. Por ejemplo:

A) Jadue nunca fue a la estación de servicio que Grondona tenía en Sarandí y que era de Esso y no de YPF como se muestra.

B) Jadue nunca visitó acompañado por Grondona la cancha de Arsenal que en la serie es la de Tigre fácilmente advertible por los colores y hasta la sigla.

C) Jadue no puede atribuirse la remanida y mítica picardía de haber manipulado por sugerencia de Grondona el sorteo de la Copa América 2015 congelando las bolillas convenientes pues estas fueron extraídas de los copones por cuatro ídolos de indiscutible honorabilidad como Elías Figueroa, Iván Zamorano, Carlos Gamarra y Leo Rodríguez a quienes jamás se les podría insinuar llevar a cabo semejante maniobra dolosa, siquiera en la ficción.

D) Jadue nunca fue a la casa de Havelange en Rio de Janeiro llevado por Grondona, nada mas lejos.

Estas falsedades que parece requerir lo ficcional respecto de lo verdadero y distingue al documental del testimonial, serían más creíbles si por lo menos los hechos tangibles y de fácil resolución se hubiesen ajustado a una objetividad que fue pública y que sólo le exigía a los guionistas una mínima dosis de rigor investigativo.

Daremos unos pocos ejemplos del capítulo 1, el funeral de Grondona, en el cual Jadue estuvo unas horas en la mañana del jueves 1 de agosto de 2014.

1- Grondona estaba dentro del ataúd vestido con la camiseta y un buzo de Arsenal y no con traje como se muestra.

2- El anillo que decía “Todo Pasa”, Grondona ya no lo tenía en el dedo anular de su mano izquierda pues en la fría noche del 20 de julio del 2012, en su campo de Brandsen y acompañado por el Dr. Vigo, médico de Arsenal, lo arrojó por el aire a un lugar indefinido y nunca fue hallado. Antes de hacerlo le confesó con lágrimas a Vigo: “No todo pasa doctor, el dolor y la angustia por la muerte de Nelly –quien había fallecido 34 días antes– nunca me pasará, no se si podré seguir viviendo sin ella”. (Y no pudo, pues comenzó a morir cuando ella se fue).

3- La serie no refleja las presencias más importantes de todos los ámbitos que concurrieron a darle su último adiós en el predio de Ezeiza. Entre las miles de personas que fueron a despedirlo, estuvieron la presidenta en ejercicio Crisitina Fernandez de Kirchner –quien fue recibida y presentada a la familia por Luis Segura–, el Jefe de Gobierno de la Ciudad Mauricio Macri, el presidente de la FIFA Joseph Blatter, quien dio un conmovedor discurso de despedida preguntándose: “¿Qué haré yo, qué hará el fútbol del mundo sin ti Julio, a quién miraremos, a quién consultaremos…?”. Pero además de ellos también llegó en un vuelo regular de Iberia interrumpiendo sus vacaciones en la Costa Amalfitana, Lionel Messi. Y toda la cúpula de la Conmebol, los Villar de España, (Ángel María, presidente de la Real Federación y vice de la FIFA junto a su hijo Gorka), funcionarios y ex funcionarios de Estado, legisladores, embajadores, toda la dirigencia del fútbol argentino, jugadores de todos los clubes y de varias generaciones como Riquelme quien adoraba a Grondona por un viejo e invalorable favor familiar, igual que Julio César Falcioni, a quien rescató de una amenaza de los hermanos Miguel y Gilberto Rodríguez Orejuela por reclamar una deuda en su época de América de Cali, Agustín Orión por una ayuda en una difícil cuestión personal… Planteles enteros, toda la AFA de los últimos 40 años… la Ricchieri cortada por tan intenso tráfico. Tampoco se advierte la notable presencia entre los asistentes de Marcelo Tinelli –que allí nacía como dirigente de AFA– y Alejandro Burzaco –CEO de Torneos–, cuyos movimientos entre los dirigentes resultaban claramente dominantes. Nada de esto que fue público y de fácil edición se mostró en la serie.

4- La reunión de dirigentes que en la serie se exhibe en el cementerio nunca existió pues ni Blatter (omitido en la muestra), ni ningún miembro de la Conmebol fue a Avellaneda para despedir los restos de Grondona, lo habían hecho en el Predio de Ezeiza tras la Misa que se dio en la Capilla San Francisco de Asís que hizo construir Nélida Pariani de Grondona para que todos los planteles de las selecciones nacionales tengan un altar donde despedirse antes de cada viaje o competencia.

5- La junta para pergeñar el futuro y el lugar de Don Julio en la Conmebol se llevó a cabo en dos etapas: la primera fue en el edificio que la Selección mayor ocupa en Ezeiza y duró hasta las 11.45 hs, minutos antes de la partida final del cortejo y la segunda fue en el Hotel Hilton hasta las 17 horas, pues Blatter regresaría a Zurich por la noche en el avión rentado por la FIFA. Ese mismo viernes 2 de agosto de 2014, Messi (también omitido en la serie) retornaría a Italia vía Barcelona en Iberia y los demás miembros de la Conmebol a sus respectivos países. Jadue –el relator de la serie– no estuvo en la reunión ya que se había marchado el jueves 1° a las 15 horas hacia Santiago y su nombre no fue mencionado en el debate con Blatter.

Sin embargo Jadue le vendió a Amazon o Amazon le compró a Jadue una mentira, un fraude, una fantasía propia de mitómano que ejerció brevemente el cargo de presidente del fútbol chileno y quien al día siguiente del máximo logro de la historia –la Copa América 2015– debió dejar el país junto a su familia y arribar a Miami en condición de extraditado por coimas y lavado de dinero. Y dada su antigua colaboración como delator de sus colegas ante el FBI las condiciones de su obligado exilio fueron y son preferenciales.

Tras ver El Presidente podría quedar la sensación de dos situaciones: la primera es que la serie excede el tiempo del objetivo propuesto estirándose con situaciones matrimoniales, familiares y personales que sólo aportan una ociosa cuota de pasión latina, infiltración y espionaje; la otra es que durante el desarrollo fue cambiando su eje hasta suavizar el rol de Grondona en toda la trama de corrupción.

Las escenas de la chica del FBI infiltrada en el corazón de la Conmebol como mesera carecen de sentido pues todos los dirigentes, funcionarios y hasta empleados sabían del convenio entre la FIFA y una empresa autorizada por el FBI con ex agentes de ese organismo que fueron contratados originariamente para actuar en todos los estadios del mundo en contra del racismo y la discriminación. Para ello fueron incorporados en el corazón de la institución por Blatter en contra de la opinión de Grondona quien siempre le advirtió: “¿Le vas a pagar a los que para demostrar su eficiencia te van a terminar investigando a vos? Una locura…”, le insistía.

Tras la elección que Qatar le ganó a los Estados Unidos en diciembre de 2010 con la presencia del presidente Bill Clinton, el Mossad –servicio secreto de Israel, país enemigo de Qatar- le informó a la central del FBI en Washington que tal elección resultó espuria pues se logró con votos comprados. Fue entonces cuando en la FIFA se inició una investigación a cargo del fiscal norteamericano de Brooklyn, Michael García. A partir de entonces todo el mundo intuía que habría micrófonos, teléfonos, cámaras y otros sistemas informáticos bajo un discreto monitoreo del FBI tanto en el edificio de Zurich cuanto en el resto de las confederaciones. De ahí una de las frases de Grondona: “La tecnología es para quilombo….”.

O sea que en la sede de la Conmebol que no tiene ni discoteca, ni barra, ni show, ni bailarinas como se muestra, las reuniones se llevaban a cabo en la sala de la presidencia alrededor de una mesa rectangular. Ese recinto, se presumía, estaba lleno de micrófonos. Y las cámaras además resultaban un extraordinario respaldo probatorio como para evitar que Mariano Jinkis –como muestra burdamente la serie– desfile repartiendo sobres con dinero en efectivo por las distintas habitaciones de los dirigentes sobornados. Para todo esto ya había caído en el 2013 el norteamericano Chuck Blazer, primer arrepentido-colaborador (Concacaf y FIFA, fallecido en 2017 operador en la compra de votos para Qatar con el dinero del expulsado multimillonario qatarí Mohamed Bin Hammam); también habían renunciado Nicolás Leoz (en el 2013 por un préstamo de la FIFA para una actividad a desarrollar en Paraguay que nunca se inició, fallecido en el 2019) y Ricardo Teixeira (en el 2012 por haber recibido sobornos de la empresa ISL por mas de 10 millones de Euros).

No es todo: Franz Beckenbauer había sido multado, advertido y suspendido por el Comité de Ética de la FIFA por no colaborar en la investigación de graves irregularidades en la rendición de cuentas del Mundial jugado en Alemania 2006. O sea que la intriga generada en la serie para que una chica investigue a Jadue metiéndole un micrófono en un llaverito con forma de balón de fútbol y éste le cuente sobre cómo se habían comprado y coimeado los derechos de televisión para las Copa América 2015, 2016, 2020 y 2024 entre las empresas Traffic de Brasil (Jose Awila, fallecido en 2018) Full Play (Hugo y Mariano Jinkis, su hijo) y Torneos (Alejandro Burzaco) convertidas luego en Datisa (desactivada en noviembre de 2017) resultó innecesariamente obvia.

Las verdades sobre Grondona que muestra la serie son que tenía conocimiento pleno de todo y que ese todo requeriría de su aprobación aunque ésta haya sido en contra de su voluntad como el ingreso de los Jinkis (bloque del Pacifico) a un negocio que hasta entonces controlaba Traffic y al que habría de asociarse Torneos, su empresa preferida. También es cierto que hizo todos los esfuerzos posibles por evitar la demanda de Awila a la Conmebol en los tribunales de Miami pues sabía que no podría respaldar ante la Justicia el comportamiento ético de todos los presidentes sudamericanos. Y por último es innegable que Grondona no quería que el Mundial del 2022 se jugase en Qatar pues prefería a los Estados Unidos, tal como lo dice en el ultimo capitulo: “Si un presidente de los Estados Unidos hace lobby para jugar un Mundial es porque tiene interés, tenés que darle bola… Una locura lo de Qatar, pero bueno igual yo no voy a estar... espero que tengan suerte para cuando ataquen los gringos”, dijo en la ficción ante Figueredo (Uruguay) y Marin (Brasil) abandonando el baño de la FIFA.

En el 2015, cinco años después, explotó el escándalo del FIFA Gate en el cual Grondona no aparece mencionado en ninguna acción fraudulenta, según el “Informe García”. Esa investigación de 999 paginas nació para saber quienes habían vendido espuriamente su voto a favor de Qatar y en el camino aparecieron transferencias a bancos norteamericanos lavando dinero por parte de dirigentes de la Conmebol que involucraron a los empresarios que los habían coimeado. Todos detenidos, procesados y sentenciados.

En ésta serie de Amazon Prime Video acaso hecha contra reloj, tal vez apurada, con algunas contramarchas y sin rigor histórico se advierte sobre el final el imaginario dialogo entre Joao Havelange respirando gracias a un tubo de oxigeno portátil y Julio Grondona, 50 años de FIFA.

En la conversación entre los dos entrañables gerontes, Havelange dice frente a tanta dispersión que todo lo visto fue una fantasía, una novela, un hecho ficticio en clara alusión a cualquier ulterioridad jurídica. Y anticipó que ahora será él quien cuente la verdad sobre el mundo del fútbol, cual anticipo de la próxima serie.

Grondona en cambio y en uno de esos diálogos afirma: “Al final será la ingratitud la que ocupe tu sillón…”.

Que sabio, también en esto tuvo razón… (Fuente: infobae.com)