Estremecedora revelación de un campeón del mundo: "Los milicos me secuestraron, me robaron y no me mataron de milagro"

Leopoldo Luque sacó a la luz un episodio estremecedor de su vida: menos de un año después de consagrarse campeón del mundo con la Selección argentina, en plena dictadura, fue secuestrado por la Policía.
viernes, 10 de julio de 2020 · 11:46

 

El 25 de junio de 1978 la Selección argentina se consagró campeona del mundo por primera vez en su historia. La organización de aquel Mundial fue utilizada por la dictadura de Jorge Rafael Videla para hacer propaganda y, a más de 40 años, hay quienes sospechan de que algunos partidos tuvieron alguna que otra incidencia del gobierno militar, sobre todo la goleada por 6 a 0 ante Perú.

A Lepolodo Jacinto Luque siempre le molestó que se pusiera en duda la legitimidad de aquella conquista y hoy, por primera vez en más de 40 años, reveló por qué, además de tocarle el orgullo deportivo, le indigna tanto que se ligue el triunfo del Seleccionado argentino a supuestas ayudas del gobierno de facto.

"Esto no lo conté nunca", comienza diciendo Luque en diálogo con el diario Clarín. "Me da bronca cuando dicen que salimos campeones gracias a la dictadura. Dicen que andábamos con los milicos y a mí los milicos me secuestraron, me robaron y no me mataron de milagro", reveló.

El relato

Fue en 1979 saliendo del Monumental, escenario donde meses antes había ganado el Mundial. Labruna no lo había convocado para el partido de ese día y él fue a la cancha a ver el encuentro. Cuando salió, por el retrovisor vio que un auto lo venía siguiendo. Cuando faltaban unas 7 cuadras para llegar a su casa, el auto lo pasó y se le paró adelante.

"Veo que se baja un tipo corriendo. En una mano levantaba una chapa de Policía y en la otra tenía una pistola. Se me acerca y me pide los documentos. Yo le dije que sí, que se los daba. No entendía nada. Los tenía en la guantera, dentro de un sobre. Y el tipo me amenaza: 'Quedate quieto porque te arranco la cabeza de un tiro'. En ese momento, otra persona entró por el asiento del acompañante, abrió la guantera, agarró todos los papeles que tenía y se me sentó al lado", detalla Leo.

A Luque lo metieron en el asiento trasero de su auto y se lo llevaron con destino incierto. "Yo estaba acostado atrás y lo único que veía era el reflejo de la luz de afuera. Hasta que quedó todo oscuro. Se habían metido por el medio de un campo, era una cosa terrible. El que me apuntaba, me decía: 'No levantés la cabeza porque te la vuelo'. Hasta que en un momento indican: 'Ahora bajate'. Y me bajé. Recién ahí me di cuenta de que estaba el otro auto que los acompañaba".

Le dieron la orden de que caminara y el ex futbolista encaró hacia las luces que podía ver, hacia la Panamericana. Ahí le llamaron la atención y le dijeron que caminara en sentido contrario. "No te hagás el pícaro", le dijeron. Luque cuenta que "me fui caminando por el descampado. En ese momento apreté los dientes. Sentía que iba a venir el disparo, que iba a ser boleta. Caminé, caminé, había yuyos… Hasta que siento que se va un auto; me doy vuelta y era el mío. Y me quede ahí. Respiré".

Además del auto, le robaron plata, una cadenita y un anillo. Cuando se supo en soledad caminó hacia la Panamericana y en el primer local que encontró abierto, "un piringundín, un cabaret", pidió si le podían llamar un taxi que lo llevara a la comisaría y le contestaron que no, porque no querían problemas con la Policía.

Luque volvió a la Panamericana a hacer dedo y un conductor que lo reconoció lo llevó hasta su casa. Una vez allí se dirigió a una comisaría para hacer la denuncia, donde asegura que lo trataron bien porque lo reconocieron. Allí el comisario, tras hacerle algunas preguntas, le dijo que quienes lo habían secuestrado eran policías o militares.

Meses después la Policía lo fue a buscar al entrenamiento de la Selección porque habían encontrado su auto y, además, para que reconociera a algunos sospechosos. "En un momento, cuando van rotando a uno de los sospechosos, lo ponen de perfil y me doy cuenta de que sí, era él. Y era un milico. Pero no dije nada. No sé, me dio miedo, pensé que sería peor", cerró Luque.