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Última misión para buscar un avión perdido en 1965

La Fuerza Aérea Argentina inició el sexto intento por dar con la aeronave. Buscarán tanto en la selva costarricense como en el Mar Caribe. Es uno de los misterios de la aviación mundial.
martes, 3 de noviembre de 2015 · 09:53

La Fuera Aérea Argentina (FFA) volverá buscar un avión del arma perdido en 1965, en territorio de Costa Rica, con 68 personas a bordo, la mayor parte integrantes de la promoción 31ª de la Escuela de Aviación Militar Argentina (EAM). Hoy se cumplen 50 años de ese viaje sin final.

La Aeronáutica ya había realizado en los últimos años operativos de rastreo -llamados Esperanza- en los posibles sitios donde podría haber caído el veterano DC 4, impulsado por 4 motores Pratt & Whitney, en la mañana del 3 de noviembre de 1965. Siempre en suelo firme y en plena selva.

Ahora, según informaciones de fuentes aeronáuticas, se hará una nueva misión, Esperanza VII, con la participarán de 2 comandos de la fuerza, que contarán con apoyo aéreo y moderno equipamiento. Los intervinientes en esta acción -capitán José Damsky y teniente Carlos Savaina- son oficiales del Grupo de Operaciones Especiales (GOE) y explorarán entre el último día de octubre y el 19 de noviembre. Otro contingente, pero civil, explorará en el mar Caribe (océano Atlántico).

Ha trascendido que argentinos residentes en Miami (EEUU) y por lo menos un norteamericano, aportarán la última tecnología en búsqueda por mar, empleando un sonar de barrido lateral, entre otros equipos.

Esta última noticia ha sido difundida por el diario Extra de San José, capital de la República de Costa Rica. El matutino centroamericano informó que los hermanos Miguel y Mariano Torres García, y el hijo de este último, Federico, aportarán la última técnica disponible en el mundo para buscar objetos sumergidos en el agua (una de las posibilidades sobre el destino final de la máquina, aunque los familiares sostienen que cayó en tierra).

La idea es escanear el fondo marino en la zona de Playa Negra de Cahuita, mar Caribe, en el posible derrotero de la máquina, aquella mañana de noviembre de 1965. El argentino Mariano Torres García explicó parte del cometido a realizarse.

 "Tenemos que expandir el aérea, no tenemos certeza absoluta, sabemos que está bajo el mar pero no la ubicación exacta, disponemos de algunas pistas que vamos a seguir. Buscamos por 40 km2 utilizando un sonar de escaneo lateral que permite visualizar lo que hay a una profundidad de 200 metros en el fondo del mar, a una velocidad de 5,5 kilómetros por hora", detalló.

Al contingente civil se añadió el norteamericano Garry Kozak, con más de 40 años de experiencia en la búsqueda de aviones y barcos siniestrados en los fondos marinos. Ha estado en más de 540 ciudades de 55 países en 5 continentes.

"Lo que ha venido a hacer como funcionario de la empresa Edge Tech -dijo el especialista al diario Extra- es entrenar a los argentinos en el funcionamiento del equipo". Este hombre fue consultor en el rastreo del avión de Malaysia Air Lines, que desapareció misteriosamente en marzo de 2014 y apareció 515 días después en el océano Indico, en agosto pasado. Es la primera vez que está en Costa Rica.

Último vuelo

El TC-48 era un Douglas C-54G fabricado en 1945, que llegó a la Aeronáutica nacional en 1964 tras su uso en la USAF y las empresas American Overseas Airlines y Pan Am.

El gran aparato y sus 68 ocupantes (9 miembros de la tripulación, 5 oficiales y 54 cadetes) y uno similar, Douglas C-54 T-43 (con el resto de la promoción), iniciaron la travesía en Córdoba y pasaron por Mendoza, donde los despidió el entonces presidente de la Nación, Arturo Umberto Illia.

El itinerario de viaje era: El Plumerillo, Antofagasta (Chile), Perú, Panamá y Estados Unidos, con escala intermedia en la República de El Salvador. En una destemplada mañana, las 2 unidades partieron de la base Howard AFB, de EE UU, en Panamá, alrededor de las 5.45, con destino a El Salvador, distante a 1.150 kms que les insumirían unas 3.45 horas de vuelo. Las condiciones meteorológicas eran malas (turbulencia severa, lluvias y visibilidad limitada a cero).

Cuarenta y cinco minutos después del decolaje, se incendió uno de los motores del TC-48, que era carguero y no contaba con los asientos tradicionales. Los pilotos hicieron varios llamados de emergencia y pedidos de auxilio. Pero, en pocos minutos la radio del avión no hizo más contactos (eran las 6.32). Comenzaba  gestarse uno de los enigmas más grandes de la aviación mundial, que todavía dura, medio siglo después.

Más de 55 aeronaves y helicópteros participaron en las tareas de búsqueda, a lo que se sumaron destructores de la Marina de Guerra de los EEUU y embarcaciones privadas. También el T-43 realizó  sobrevuelos sobre las zonas del último enlace radial. La Aeronáutica llevó a cabo varios meses de operativos, pero afirmando que el mar había sido el destino de la pesada aeronave.

Surgieron desavenencias sobre lo hallado en los rastreos entre parientes y el arma, que subsistieron hasta la década pasada en que la FAA comenzó con las misiones Esperanza, pero ahora orientando la búsqueda en la infranqueable selva de Talamanca y no en el océano, como fue su hipótesis inicial, en contraposición con  lo que pensaban los deudos de los malogrados viajeros.

"Es verdad que Fuerza Aérea está haciendo recién ahora lo que debería haber hecho hace mucho tiempo y camadas jóvenes tratan de saldar una deuda con nosotros y con ellos mismos", señaló hace poco tiempo Cecilia Viberti, una batalladora a tiempo completo en la causa.

Persistencia

Una de las tantas luchadoras por encontrar el aparato con su valioso transporte humano es Cecilia, hija del segundo piloto de la nave, capitán Esteban Viberti. Nadie se enojará si se dice que es la persona más constante y la que más tiempo le ha dedicado de manera ininterrumpida a procurar  localizar el aparato en las últimas décadas, con 2 incursiones al corazón de la intrincada espesura costarricense.
Basada en Rosario, esta cordobesa de 59 años, tenía 9 cuando con su madre despidió a su padre, en la losa de la Escuela de Aviación Militar, en Córdoba.

Conocedora del terreno donde podría haber precipitado la aeronave, se le consultó qué resultados  arrojó la última exploración civil (setiembre/octubre pasados), liderada por el geólogo tico, Wilfredo Rojas. "Fue negativa, no se encontró nada. Hay 2 puntos para revisar en las próximas misiones. Con mi presencia en Costa Rica, me llegaron señalizaciones de aviones en la selva. Ahora hay que investigar si son accidentes que ya han sido denunciados o alguno puede ser el TC-48. Todas están relacionadas con áreas indígenas y de difícil acceso", explicó.

-¿Cuáles son tus sentimientos en este 50 aniversario?

-Difícil describirlo...a veces de impotencia, de rabia, otras de esperanza, casi siempre siento que estamos a punto de hallarlo. Pienso, cómo es posible que no aparezca. ¿Dónde está? ¿Por qué no lo podemos encontrar?

-¿Las búsquedas particulares van a concluir tras este aniversario 50 de la desaparición del cuatrimotor?

-Si Fuerza Aérea no encuentra nada, los familiares seguiremos planeando nuevas incursiones; la próxima será en Semana Santa de 2016.

Libros y filmaciones

El suceso de la desaparición del cuatrimotor  fue motivo de numerosas recreaciones animadas sobre los últimos momentos del trance vivido, programas de televisión y documentales. El último en realizarse en este formato es el dirigido por el cineasta cordobés Pepe Tobal, titulado "La última búsqueda" y está próximo a estrenarse. Entre los libros escritos, se puede citar el de Ricardo José Becerra, hermano de uno de los jóvenes oficiales desaparecidos, "TC-48".

El avión de los cadetes" (Edivern, 2005). Becerra, que realizó 2 misiones prolongadas en Costa Rica, en la década del '60, murió en 2005, sin haber podido saber qué había pasado con su hermano Héctor, apodado "Gogui".. Igual que otros buscadores de la nave que fueron tras los rastros de hijos y hermanos. Además, Viberti logró armar un grupo cerrado sobre el caso en Facebook, que tiene más de 500 seguidores de todo el mundo.

Los cadetes mendocinos

"Lo fuimos a despedir al aeropuerto con mis padres. Yo tenía 17 años. Recuerdo cuando todos los muchachos bajaron del avión que los traía de Córdoba y formaron para recibir el saludo del presidente de la Nación (Umberto) Illia, antes de partir en la misión de la que no volverían” Inés Páez (67), hermana del cadete Enrique Miguel Páez.

"Mi abuelo Domingo, el papá del "Negro", quien murió el año pasado, nunca perdió la esperanza de encontrar a su hijo, siempre estuvo atento, nunca bajo los brazos” Mariano Alguacil, sobrino del sanrafaelino Juan Domingo Alguacil

"A pesar de que el parentesco no era tan próximo, "Cacho", que siempre nos visitaba, le pedía a mi madre Lucía que le preparara pastel de papas, una de sus comidas favoritas. Sentía admiración y devoción por su mamá, Carmelita Carbó. Le escribió una última carta desde Lima (Perú), en la que le confesaba que 'algo no andaba bien en el avión'” Lucía Elena Cernocky, prima segunda del cadete Juan José García

El homenaje en Córdoba 

Hoy a las 10, en la Escuela de Aviación Militar, en la ciudad de Córdoba, se realizará la ceremonia conmemorativa del 50° aniversario del TC-48. Estarán presentes familiares de los cadetes y compañeros de promoción y autoridades del arma. Se apreciará en forma estática el modelo réplica del avión desaparecido, creación del aeromodelista y winemarker mendocino, Daniel Gómez. El ingenio creado por él mide 260 cms de envergadura y pesa unos 8 kilos.

Está propulsado por 4 motores  Glow OS .25 LA y quien lo opera utiliza  una radio Futaba 10 CAP para comandarlo. La construcción fue realizada por Juan Carlos Sorgetti y Gómez hizo todas las decoraciones. El modelo no ha volado aún, pero lo hará en breve, una vez presentado en la ciudad mediterránea.