Economia

Pagar en cuotas el supermercado y la nafta ya es una práctica común

Con los sueldos diezmados por la inflación, las familias recurren a la tarjeta de crédito para financiar los gastos corrientes ¿Cuándo conviene echar mano a este recurso?
sábado, 16 de mayo de 2015 · 16:31

Pagar en cuotas con la tarjeta de crédito es una opción cada vez más frecuente no sólo para comprar bienes durables, sino también para adquirir alimentos en el supermercado y combustible en las estaciones de servicio.

Según los especialistas, es negocio comprar en cuotas siempre y cuando sea una acción estratégica, es decir, que se hagan compras buscando promociones y cuotas sin interés, y no para cubrir el exceso de gasto.

Estos meses del año son un momento crítico donde aún los asalariados no perciben los aumentos que los gremios han logrado o están consiguiendo en paritarias. Por eso, más se nota la necesidad de las familias de endeudarse, porque la inflación ha resentido la capacidad de compra. El panorama cambiará sustancialmente a partir del segundo semestre, cuando los sueldos se actualicen de acuerdo con los aumentos salariales conseguidos por cada sector.

La acción de recurrir al plástico se refleja en el crecimiento que ha tenido en estos meses el crédito al consumo para compras corrientes. Según datos oficiales del Banco Central, el stock promedio de crédito con tarjeta avanzó 42,3% interanual en abril pasado y llegó a los $125.458 millones. Es decir, en un año aumentó 42,3% el monto comprado con tarjetas de crédito por los argentinos.

Un dato de Tarjeta Nevada refleja que el gancho de pagar en cuotas alienta las compras. Hace pocos meses lanzó el Nevaplan en las estaciones de servicio. Esta opción le permite al cliente pagar en hasta tres cuotas sin interés eligiendo al momento de abonar el resumen en cuántas veces quiere pagar.

"Muchísimos clientes lo eligieron, creció mucho el consumo con esta opción”, sostuvo Andrés Ruiz Trebes, supervisor de marketing de Tarjeta Nevada.

Esto demuestra que la tarjeta de crédito cada vez se usa más y que sobre todo se usa para pagar en cuotas no sólo bienes durables, sino también las compras mensuales en el supermercado o la estación de servicio.

En el mismo sentido, el gerente comercial de Nevada, Pablo López, agregó: "Durante este primer cuatrimestre, consideramos que la financiación en el largo plazo (12, 18 o 24 cuotas) estuvo funcionando como válvula de escape para que los clientes puedan amortiguar la pérdida de poder adquisitivo, cosa que se va agotando con la acumulación de cuotas. Estamos entrando en esta parte del ciclo donde el cliente, ya sea por saturación de su crédito o porque compra más consciente, toma financiación sólo para realizar reposiciones urgente de electro o muebles, rubros que también crecieron un poquito por encima de la inflación”.

Otra tarjeta regional también refleja el fenómeno. Es la Naranja, muy fuerte en Córdoba. Según datos que publicó el diario El Cronista, las ventas con tres cuotas sin interés (o en seis, nueve y 12 pagos con financiación) alcanzaron en febrero $675 millones en supermercados, $44 millones en estaciones de servicio, $42 millones en farmacias, $17 millones en librería, $6 millones en carnicerías y verdulerías; $5 millones en hamburguesas, bares, pizzerías y lomiterías; $4,3 millones en almacenes, despensas y autoservicios, $1 millón en cines y $371.000 en florerías. Queda claro que el supermercado lidera por mucho respecto del resto de los rubros.

Estímulo oficial

El plan Ahora 12 ha reforzado el consumo financiado. Según el último relevamiento difundido por el Ministerio de Industria, el programa alcanzó los $15.800 millones en ventas a través de 8,5 millones de transacciones desde que fue lanzado en setiembre pasado.

El plan permite la compra de línea blanca, heladeras, lavarropas, electrodomésticos, indumentaria y calzado, materiales de construcción, muebles, motos, paquetes de turismo y, más recientemente, libros y anteojos.

En Mendoza, hay 4.644 comercios adheridos de todos los rubros y entre ellos están los supermercados.

El programa no tiene tope de venta y el monto a financiar sólo está condicionado por el límite disponible para financiación en cuotas de la tarjeta con la que cuente el consumidor.

¿Es negocio abonar todo con el plástico?

En un contexto de inflación alta, ¿conviene comprar en cuotas hasta la comida y el combustible?

Depende, fue la respuesta del economista Sebastián Laza. "Si la tarjeta se usa para hacer compras estratégicas aprovechando las promociones, los descuentos y las cuotas sin interés real, es negocio comprar con los plásticos. Ahora, si se usa para cubrir el exceso de gasto, como una compra desesperada, termina siendo una carga financiera”, sostuvo el especialista.

En resumen, lo que sí es conveniente es usarla para aprovechar promociones puntuales porque así se le gana a la inflación. Lo que no resulta oportuno es usar el plástico para financiar cuotas con recargo. Y lo menos recomendable de todo es pagar sólo el importe mínimo del resumen porque el financiamiento del saldo tiene un interés altísimo, que es de entre el 40% y el 65% anual. Esta es la opción a la que nunca hay que llegar, recomendó Laza.

Respecto de los planes tan extendidos para pagar en cuotas, lo que hay que tener muy en cuenta es que la financiación no encubra el interés por el pago en cuotas. En muchos casos, sucede que se compra un producto cuyo precio de lista es $1.000 y se ofrece un descuento por pago de contado de 10% o 15%, pero cuando se informa que se pagará con tarjeta, le aplican un recargo al cliente con algún justificativo. Así, nos encontramos con tres precios para el mismo producto cuando en realidad debería ser uno solo, porque los comercios están obligados por la Ley de Tarjetas de Crédito a cobrar un sólo precio, sea cual sea el medio de pago.