Femicidios: por qué los hombres se suicidan tras matar a su pareja

En contexto de violencia de género se investigan 18 homicidios y desapariciones de mujeres en 2019. De estos, 6 agresores y sospechosos terminaron quitándose la vida. Para los especialistas en salud mental esos hombres son susceptibles a cualquier acto de violencia, incluso hacia ellos mismos.
miércoles, 23 de enero de 2019 · 10:04

Cuando la policía llegó a la vivienda de Ramona Romeroalertada por el llamado de los vecinos se encontró con la mujer muerta y a su ex novio herido tras haberse cortado las muñecas y el cuello. El femicida, que murió horas después, utilizó el mismo cuchillo con el que ultimó a la víctima.

El hecho de sangre sucedió este domingo en la ciudad correntina de San Miguel y se suma otro hecho similar ocurrido en las últimas horas en Pinamar. En total son 18 homicidios y desapariciones de mujeres que investiga la Justicia en los primeros 21 días del 2019. De estos, en seis casos el agresor o principal sospechoso se suicidó antes de que llegara la fuerza policial.

En Mendoza, uno de los hechos más renombrados de este tipo de episodios se registró en 2014, cuando la ex pareja de Mariana Roby- la hermana del ex ministro de Salud Matías Roby-  la ejecutó con un revólver calibre 44 para luego dispararse en la cabeza en el Centro Médico Palmares.

En 2018, en tanto, la provincia fue protagonista de distintos escenarios escalofriantes. En febrero, José Patricio Molina asesinó a su novia Mayra Bueno, al hijo de la joven y a su suegra en Guaymallén. Tras incendiar la vivienda, se ahorcó en casa de su hermana.

En marzo, Gustavo González, de 48 años, mató a María del Carmen Sinatra (41) de un disparo en la cabeza. Fue encontrada en el interior de su vehículo tapada con una carpa. El hombre fue hallado en el garaje con un tiro realizado con la misma arma.

En diciembre, un cumpleaños que terminó con un femicidio, otra vez en Las Heras. Olga Mirta Jofré y Luis Oscar Vidal fueron encontrados sin vida y con heridas de bala. El marido le disparó varias veces cuando los invitados ya se retiraron de la vivienda.

Hasta el momento no hay datos oficiales de la cantidad de hombres que se quitan la vida tras cometer la acción violenta pero se estima que podría corresponder a un tercio y hasta un 50% de los casos de femicidio.

Los especialistas en salud mental coinciden en que se trata de una forma de violencia con características muy particulares, que aún resta por estudiar y sobre la cual se han elaborado diversas hipótesis para explicarla.

Lo que sí están seguros es que los homicidas son más susceptibles a cualquier acto de violencia, incluso hacia ellos mismos. Este combo incluye el temor a lo que viene, el saber lo que ha hecho y un perfil marcadamente narcisista y machista.

 

 

Un fenómeno en aumento

Según explicó el psiquiatra Manuel Vilapriño, del Ministerio de Salud de Mendoza y ex director del Hospital Carlos Pereyra, se trata de un fenómeno más frecuente que antes. "A medida que aumentan los femicidios, es llamativo la ola de suicidios de quienes lo cometen", consideró.

Si bien señala que hay que analizar cada caso, "una persona que llega a matar a alguien no está en sus cabales absolutos. Pero entramos en un juego fino en dos cuestiones importantes, si la persona está consciente o no. En la mayoría saben lo que hacen y las consecuencias que esto tiene".

Y afirmó: "No todas las personas que se suicidan tienen depresión. Hay un porcentaje alto que no tienen un cuadro psiquiátrico primario como una depresión  o un cuadro psicótico. Se suicida porque no está bien, pero no necesariamente tiene una enfermedad".

El narcisista no siente culpa

Para Vilapriño el perfil del femicida/suicida puede incluir personalidades anormales, narcisista y características de corte psicopática y muy impulsiva. "Ante una circunstancias de este tipo pueden reaccionar así", explicó.

En este escenario, la culpa no actuaría como causal principal de la determinación final, ni tampoco  el supuesto acto de "amor".

Emilia Barichello de la Red de Psicólogxs Feministas, sostuvo: "Cuando hablamos de violencia de género y más de un femicidio la culpa no tiene lugar. La mujer no es tenida en cuenta como sujeto, directamente. Ejerce la violencia hacia la mujer y la despoja de toda susceptibilidad subjetiva".

Además analizó que se podría dar una cuestión omnipotente: "Termino con tu vida y con mi vida".

La competencia viril entre varones aumenta la crueldad

En relación al efecto contagio, los especialistas alertaron que estas conductas se repiten. Los agresores no sólo copian las rutinas violentas, el método si no también buscan superarlos haciéndola cada vez más sanguinarias.

No es causal, entonces el uso de armas blancas, incluso, hachas. "Hay que tener cuidado en el efecto contagio de la idea y el acto de matar", señaló Vilapriño.

Para dar cuenta de estos hechos, Barichello, citó a la antropóloga y feminista, Rita Segato que habla de adoctrinamiento entre los varones, una comunicación horizontal donde se advierten que "vos podés hacer lo que estoy haciendo yo y yo puedo hacerlo incluso mejor que yo. Entonces se da esa crueldad exagerada, `la quemo con más nafta´".

El temor a lo que se viene

Para la psicóloga de la Fundación "Sobran Motivos", Ana Laura Roitman, podría tratarse de una vía de escape, "quizás a una condena social y teniendo en cuenta el contexto de nuestra sociedad actual".

"Un acto de esta gravedad en otro momento histórico no sería tan repudiado como en este momento", comentó.

Por: Adriana Luiadriana.lui@elsol.com.ar