“Si le sacás 10 lucas dame un poco a mí”: los negocios de la madama detrás de la prostitución VIP en el automovilismo

Una empresaria de La Tablada detenida por la Policía Federal es la acusada de controlar a la red de promotoras que se prostituía en el autódromo Fangio de Rosario mediante una “agencia de publicidad”. Será indagada hoy por el juez Canicoba Corral junto a un reconocido empresario.
martes, 19 de noviembre de 2019 · 10:59

Tras dormir en un calabozo de la dependencia de la Policía Federal en la calle Madariaga, K.L recibió una bolsa negra en la cabeza mientras dos policías con rompevientos azules la subían al asiento trasero de un Ford Focus, el clásico desfile de los detenidos para las cámaras. A K.L, de 44 años, oriunda de La Tablada, empresaria gastronómica en los papeles, la Unidad de Investigación sobre Trata de Personas de la PFA la había arrestado el domingo último entre los motor home en un playón del autódromo Fangio de Rosario mientras comenzaban las carreras en la final de la categoría Turismo Nacional, el metal plateado de las esposas le hacía juego con las pulseras. Pudo cambiarse después de caer presa, alguien le alcanzó ropa, un jean y una remera negra. La Federal la encontró con un vestido corto, color verde pastel. Junto a ella cayó detenido Fabián, su chofer, un hombre de Avellaneda de 53 años de edad.

Así, el Ford Focus llevó a la mujer esta mañana hasta los tribunales de Comodoro Py: el juez Rodolfo Canicoba Corral la indagará por un delito que es parte de la trastienda denigrante del automovilismo, algo que muchos habitués de las carreras ni siquiera perciben como un problema, el negocio de las promotoras prostituídas en carpas de fanáticos, en motorhome o en hoteles y burdeles en las ciudades donde llega la competencia. Las chicas, dicen los habitués, de una forma u otra, siempre están. Y detrás de las chicas, de acuerdo a las acusaciones en su contra, está K.L.

En el autódromo Fangio, el Programa Nacional de Rescate entrevistó y resguardó a 15 mujeres, promotoras con ropa adherente y paraguas con marcas comerciales. Varias de ellas, según la investigación, eran prostituídas por ella y le reportaban el dinero. A K.L le habían intervenido el teléfono hace meses. Las comunicaciones revelaron que el plantel era doble: K.L controlaba promotoras que no eran prostituídas, como promotoras que sí, un grupo de mujeres reclutado supuestamente por ella misma en su zona, estable, con nombres que se repetían.

El sexo por dinero rara vez ocurría en los autódromos, quizás en los motorhome en los playones. Los pases ocurrían principalmente en hoteles alrededor de los circuitos. No había un tarifario escrito en piedra, un número fijo por hora y modalidad. Existía, al parecer, cierta libertad de criterio. Hay una frase inquietante que llegó a oídos de la Policía: “Mamita, si le sacás 10 lucas dame un poco a mí”. K.L tenía más de 100 mil pesos en su poder cuando la detuvieron, además de documentos sobre el manejo de las mujeres bajo su control y un teléfono celular. Curiosamente, esa plata habría estado destinada a pagarles a las promotoras que no eran prostuídas.

En rigor, el servicio de K.L no era una cosa chica, un menudeo desorganizado: tenía lo que ella misma denominaba una “agencia de publicidad” con una página en Facebook que muestra a jóvenes promotoras que llevan los logos de distintas marcas. Hasta tenía un uniforme básico para las mujeres con su propio nombre en la falda. Su propia página la muestra a ella y las “promotoras” en distintos eventos del automovilismo a lo largo del país con los clásicos paraguas al menos desde abril de 2018.

La división Trata la había investigado durante varios meses, en una causa bajo las directivas del fiscal federal Franco Picardi y la PROTEX, el ala de la Procuración dedicada a delitos de trata con los fiscales Marcelo Colombo y Alejandra Mangano. Una denuncia a la línea 145 de asistencia por trata de personas fue lo que llevó a su caída. La denuncia no vino “de afuera”, asegura una fuente clave en el expediente, era alguien que la conocía, que había sido parte de su negocio, una voz delatora.

Hay un tercer detenido en la causa a cargo del juez Canicoba y el fiscal Picardi. Básicamente, ese detenido se delató solo. R.O tiene 77 años, es un prominente empresario de la zona de Pilar, con dos firmas dedicadas al rubro y una conocida concesionaria en su zona: las promotoras que rodeaban a K.L en el allanamiento tenían el logo de su firma en la ropa.

Iba a ir a la carrera en Rosario, pero el avión privado en el que se mueve se había descompuesto. Cuando los policías de la división Trata lo detuvieron a la salida del country Ayres del Pilar donde vive, R.O les contó su historia, como era, más allá de la redundancia, un pilar de su municipio, cómo entregó materiales en varias ocasiones para que refaccionen las comisarías de su zona.

Las escuchas decían otra cosa.

Para empezar, lo vinculaban directamente a K.L, que se refería a las mujeres en código como “autitos”. Se cree que tenía veto final sobre cada “promotora”, pero su motivación no habría sido el capital, no obtendría una ganancia de la explotación sexual. Se cree que, al menos, financió traslados. Fue imputado por los delitos de facilitación y promoción del ejercicio de la prostitución, un partícipe necesario en la maniobra de la proxeneta. Por lo pronto, no hay precisiones sobre si tenía sexo con las promotoras en el expediente.

R.O también pasó la noche en la central de Madariaga y fue trasladado junto con los otros dos detenidos a declarar en Comodoro Py. Mientras tanto, la Justicia recibe otros rumores: el sexo por plata no ocurría solo en los días de carreras, sino que también se montaban “fiestas” en “hoteles de la Capital”. (Fuente: infobae.com)