El drama del piloto que tuvo un grave accidente de avión y la Justicia revocó sentencia

La víctima tenía 32 años cuando el motor de la avioneta que conducía falló; estuvo postrado en una cama durante más de un año y poco más de cinco meses en silla de ruedas; denuncia que la Justicia revocó la sentencia contra la escuela de aviación.
martes, 26 de febrero de 2019 · 22:29

Gerardo Berretino dedicó toda su vida a la aviación: es piloto comercial de avión, instructor de vuelo y técnico aeronáutico. El 1 de septiembre de 2013 realizó un vuelo de instrucción en la escuela de aviación donde trabajaba, pero un trágico accidente lo postró en una cama por más de un año y le produjo lesiones físicas con las que hasta el día de hoy convive.

“Junto a otro compañero despegamos del aeropuerto de Morón con rumbo a las Flores, la idea era hacer una escala en el aeródromo de Lobos. A la vuelta, despegamos normalmente y a los 10 minutos el motor falló. Tratamos de re encenderlo pero la falla no nos dejó otra alternativa que intentar aterrizar de emergencia”, comienza su relato con POPULAR, Gerardo.

En ese momento, y con el poco tiempo que tenían para resolver la emergencia, divisaron un campo recién cosechado, el cual es ideal para aterrizar porque la tierra está dura. Sin embargo, estaba rodeado de árboles. El piloto logró ingresar al campo entre dos conjuntos de árboles que estaban separados por más de 20 metros, lo que le permitía a la aeronave pasar sin problemas. “Pero la suerte nos abandonó, porque de entre ese conjunto de árboles salía un cable de acero elevado a unos 15 metros del suelo. Estos cables son casi imposible de ver desde la cabina de un avión”, agregó.

Al pasar entre esos árboles, la avioneta se enganchó con el cable y se estrelló de trompa contra el suelo a aproximadamente unos 80 kilómetros por hora. Tanto Gerardo como su compañero salieron despedidos: él quedó con la rodilla derecha totalmente destruida y varias fracturas en otras partes del cuerpo. “Cada golpe, cada vuelta que di en esa despedida, aún la puedo sentir”, relató.

Tras el accidente, fueron derivados al Hospital Zonal General de Lobos, donde quedaron internados con traumatismos y quemaduras. “Desde el momento en que los bomberos me pusieron en la camilla hasta el día de hoy siento el dolor. No tuve un solo día de alivio en cinco años y medio”.

Tras la internación, siguieron las cirugías: “Estuve dos meses en terapia intensiva, mi vida estuvo en riesgo en dos oportunidades, contraje tres gérmenes intrahospitalarios e ingresé al quirófano 13 veces. Todavía tengo por delante tres operaciones, y el dolor en mis huesos sigue tan vivo y latente como el primer día”, remarcó.

Tras el accidente se pudo corroborar que las causas estuvieron en la falta de control y de mantenimiento. Más allá de esto y de estar registrado en la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) como instructor, la escuela de aviación Lupetti lo tenía en negro por lo que, al momento del hecho, no sólo no tenía aportes sino tampoco obra social ni ART.

“Comenzamos el juicio y logramos embargar siete aviones y que se emita la prohibición de vuelo de estos. Tres jueces del Tribunal de Trabajo nº3 de Lomas de Zamora firmaron el expediente que tenía 750 fojas con accidentes de aeronaves iguales o similares a la que yo manejé. Sin embargo, y con tan sólo un escrito que presentaron los demandados, los jueces dieron vuelta la prohibición. Sé que compraron aviones nuevos por suma millonaria, pero por el otro lado le dicen al juez que no tienen plata para pagarme, es insólito”, explicó.

Con esta resolución, hoy la escuela de aviación tiene en el aire a cinco de los siete aviones embargados; los otros dos son, prácticamente, chatarra. Gerardo no encuentra consuelo ni explicación en el accionar de la Justicia: “Yo no entiendo como en tan sólo una semana cambiaron de parecer con la única excusa de que la compañía no tiene patrimonio para resarcirme. Lupetti compró nuevos aviones y los pusieron a nombre de sociedades para evadir su patrimonio, con lo que dan fundados motivos para creer que no voy a cobrar nada cuando salga la sentencia del juicio".

“Mi situación actual es que estoy endeudado porque tuve que pagar mis operaciones y mis prótesis. No tengo nada. El precio de estar vivo lamentablemente es este, pero no el hecho de que la justicia no me ampare. Lo único que pido es ser escuchado. La justicia me abandonó y todo esto me arrebato mi profesión, mi futuro, mi sueño y mi vida”, concluyó.

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