Mendoza: un hombre que nunca quiso reconocer a su hija deberá indemnizarla con $ 100.000

Una joven demandó a su padre, quien hasta se negó a decirle cuál era su grupo sanguíneo cuando estaba enferma.
sábado, 18 de mayo de 2019 · 21:04

Una joven mendocina que fue criada por su madre, y que logró dos títulos universitarios, demandó a su padre por el daño espiritual que le produjo no ser reconocida. Una Cámara Civil acaba de confirmar un fallo de primera instancia y el hombre deberá pagarle en los próximas días 100.000 pesos o llevar el caso a la Corte provincial.

El hombre nunca quiso reconocerla ni ayudarla económicamente. Incluso, una vez que la joven se enfermó, ni siquiera quiso informarle su grupo sanguíneo. Ella le ganó un juicio por filiación pero no quiso adoptar su apellido. 

 

En 2016, la joven veinteañera, cuyo nombre aquí se preserva por cuestiones de seguridad, decidió demandar a su padre por omitir reconocerla como hija

La joven solicitó a la Justicia una indemnización de 60.000 pesos en concepto de daño moral y psicológico, es decir, por las “afecciones al espíritu” o los perjuicios sufridos por el dolor, la angustia y la humillación por no ser reconocida.  

 

Una historia muy triste

En el expediente consta que la joven tuvo una “historia personal muy triste”: cuando la madre quedó embarazada de D. A. A., se presentó en la casa del padre pero, tanto el hombre como su familia, se negaron a reconocerla

Cuando la niña nació, su madre la llevó para que la conocieran en la casa de la familia del demandado pero “ni siquiera la tomaron en brazos ni la abuela ni las hermanas y mucho menos el padre”.

 

Todos sabían que la joven mamá tenía a su propia madre muy enferma y que debía cuidarla a la vez que tenía que afrontar el gasto de las necesidades de la pequeña. Sin embargo, no pusieron ni un peso para mantenerla. 

Sola, la madre corrió con todos los gastos de alimentación, educación y recreación, “viendo coronado sus esfuerzos por los dos títulos universitarios de su hija”.

 

¡Papá!

En el expediente hay una historia que muestra al hombre de cuerpo entero: en 2004, cuando la chica tenía 14 años comenzó a sufrir constantes desmayos. El médico le dijo que podía ser leucemia y le pidió el grupo sanguíneo del padre. 

La madre de la chica habló con el hombre, quien le dijo que “no lo molestara y que jamás hablaría con ella, negándose también a informar el grupo sanguíneo”

 

Esa fue la gota que rebalsó el vaso: madre e hija iniciaron en 2004 un juicio por filiación que terminó en 2012, cuando la Justicia le dio la razón a las demandantes. 

La joven, en ese momento, decidió mantener el apellido de su madre y luego, en 2016, iniciarle una demanda civil por daños y perjuicios por la suma de 60.000 pesos.

 

 

Para María Paz Gallardo, la jueza interviniente, el padre no cumplió con buena parte de los derechos que contempla la Convención Americana sobre Derechos Humanos y la Convención de los Derechos del Niño, tales como la igualdad de los hijos matrimoniales y extra matrimoniales, y el derecho a tener un apellido, por ejemplo.

Por lo tanto, la violación de estos derechos permite accionar por resarcimiento del daño moral sufrido, apuntó la jueza.

 

“El daño resarcible debe computarse desde que el demandado tuvo conocimiento de que era padre y, no teniendo impedimento legal alguno, no concurrió al Registro Civil para tal fin. Es de recordar que se trata de un acto unilateral y que no existe impedimento para que un hombre casado reconozca un hijo extramatrimonial”, sostiene el fallo.

Y luego se refiere a los daños sufridos por la joven: “padece concretas repercusiones que la conducta omisiva le ha provocado, pues esa situación anómala dentro del emplazamiento familiar la coloca en una posición desventajosa desde el punto vista individual y social: desventaja frente a los compañeros de colegio y otras amistades o minusvalía social”. 

 

“La situación de no reconocimiento por parte de su padre le produjopadecimientos espirituales que tuvo que vivir antes del nacimiento, con la indiferencia del padre, con su rechazo expreso, lo que seguramente produjo repercusiones negativas en su entorno social”, concluye el escrito de la jueza.

Claves

En 2004 madre e hija iniciaron un juicio por filiación que terminó en 2012, cuando la Justicia le dio la razón a las demandantes. 

En 2016 la joven, ya veinteañera, decidió demandar a su padre por omitir reconocerla como hija. Allí solicitó a la Justicia una indemnización de 60.000 pesos en concepto de daño moral y psicológico. 

En 2019 una Cámara Civil falló a favor de la demandante. Para la Justicia, el padre no cumplió con buena parte de los derechos humanos y del niño. La violación de estos derechos permite accionar por resarcimiento del daño moral sufrido.