Tiene cáncer y hace 90 días que no le entregan su medicación

Roberto Schvartz, de 47 años, fue diagnosticado con un cáncer renal en 2016. Desde ese día su vida cambió para siempre. Fue operado y meses después la enfermedad hizo metástasis. Le indicaron una medicamento muy caro e importado. Tuvo que pelear en la Justicia para que se lo reconozcan.
viernes, 10 de julio de 2020 · 10:37

“Estoy desesperado”, dice Roberto Schvartz, de 47 años. Desde el 2016, es paciente oncológico. Pasó por una difícil operación donde le extrajeron un riñón, porque allí tenía alojado un tumor que meses después hizo metástasis y se esparció hacia la zona de los pulmones. Solo un medicamento le permite tener la esperanza de seguir viviendo.

Sin embargo, esa medicación -Nivolumab- que necesita es costosa y no se fabrica en el país. Debido a esto, en noviembre del año pasado, presentó un pedido de amparo ante la Justicia bonaerense para que el Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires, que es donde vive, se haga cargo de los costos, ya que por la enfermedad tuvo que dejar de trabajar y no cuenta con obra social. Así, la medida salió a su favor y la cartera de Salud compró el medicamento. En total, son 24 dosis aplicables cada 28 días. Aunque solo logró inyectarse tres. Hace 90 días que la droga “no está”. Casi los mismos días que lleva la cuarentena obligatoria.

“Nadie me sabe explicar por qué no me están proveyendo el remedio. Estoy desesperado. Me voy a morir”, dice. “Me gasté 400 minutos en llamar al Ministerio. Lo único que me dicen es que la droga ‘está comprada’ y si está comprada entonces por qué no me la puedo aplicar”, reclama Roberto.

Durante estos cuatro años en los que enfrentó a la enfermedad, Roberto se quedó sin trabajo y su situación económica cayó, en paralelo con su cuerpo, que se consume día a día.

La situación es dramática. El hombre, oriundo de Vicente López y de profesión abogado, pasa los días acostado, envuelto en dolores que le hacen crujir el cuerpo. ”Necesito ese remedio para tener una esperanza de que al menos voy a poder vivir un poco más. Convivo con la muerte postrado en mi cama, ya no sé qué hacer”, dice.

Un día de noviembre del 2016, estaba en su casa y orinó sangre. Se asustó. Nunca le había ocurrido algo así. Inmediatamente fue al médico. Allí, comenzó una larga lista de estudios para corroborar qué era lo que le sucedía. El resultado de los análisis, lo hundió.

Roberto tenía un tumor cancerígeno de 2 kilos “abrazado” a un riñón. La enfermedad estaba avanzada y había que operarlo de inmediato. Y así fue. A Roberto le extrajeron un riñón.

Después de pasar por el quirófano pareció mejorar, hasta que le descubrieron que la enfermedad había hecho metástasis. El cáncer se había movido por varias zonas de su cuerpo y su vida quedaba al límite, otra vez.

En un principio, los médicos del Hospital Houssay de Vicente López, probaron con una droga durante seis meses que no le dio resultado, más bien todo lo contrario. “Casi me tuvieron que amputar una pierna, el efecto no fue el esperado”, cuenta. Luego, lo intentaron con otro medicamento y tampoco.

Hasta que se decidió probar con un nuevo tratamiento, la última opción. Se trata de la “inmunoterapia”, un terapia que en lugar de atacar al tumor entra al sistema inmunológico para detectar las células cancerígenas antes de que se disgregan por el cuerpo.

La droga se fabrica en Estados Unidos y tiene un precio alto. Por eso, Roberto comenzó un camino judicial para que el Estado provincial se haga cargo de brindarle ese medicamento como su última esperanza.

Roberto presentó un recurso de amparo en el Juzgado Civil y Comercial N°3 de San Isidro para que la provincia se haga responsable de los gastos y lo ganó. La Justicia le ordenó al Ministerio que le brinde el medicamento.

Así, comenzó su tratamiento el 6 de febrero pasado. Sin embargo, el 17 de abril fue la última vez que Roberto se inyectó la droga. Después, el medicamento no apareció.

“Me cansé de llamar. Nadie me da respuesta. Es una tortura psicológica y corporal lo que estoy viviendo Sólo logré aplicarme tres dosis. Como la droga afecta directamente el sistema inmunológico, tengo dolores grandes en las amígdalas. Son tan fuertes los dolores que no me puedo mover”, cuenta.

Roberto no sale de su cama. No tiene fuerzas. Siente que su vida se apaga mientras gasta cada minuto que tiene para lograr que el Ministerio le dé una respuesta, porque lo único que escucha es que la droga fue comprada, pero no aparece. Cada día que pasa, Roberto intuye que es un día menos. Nota cómo su cuerpo encoge de a poco, su piel cada vez es más fina y blanca, Roberto ve cómo su vida se apaga.

“Mis médicos me dicen que tengo que seguir con el tratamiento porque mi enfermedad avanza”, dice.

Ante la desesperada situación, encaró acciones legales directamente contra el ministro de Salud provincial, Daniel Gollán, para intentar así obtener una respuesta. Pero aún no la tiene.

Infobae se comunicó con el ministerio de Salud provincial y desde la cartela, indicaron: “Es una situación heredada del Gobierno anterior. El tema es complejo porque la medicación no se encuentra en el Vademecúm (instituto dependiente de la ANMAT que regula los medicamentos dentro del país) porque es una droga que no se fabrica a nivel nacional. Pero ya está emitida la resolución para comprárselo. Sabemos que es un proceso muy lento, pero lo estamos intentando resolver lo más rápido posible”.

Mientras tanto, Roberto exclama: “Yo veo la muerte todos los días a la cara. No puedo seguir viviendo así”. (Fuente: infobae.com)