La historia de Guillermo Gómez, el primer paciente que murió por coronavirus en Argentina

Este lunes, cuando el país superó los 10 mil casos fatales, se cumplieron 6 meses de su fallecimiento. Había viajado a Francia a conocer a su nieta y allí se contagió. Tenía diabetes y dificultades respiratorias.
lunes, 7 de septiembre de 2020 · 21:58

Este lunes la Argentina superó otra triste barrera: las 10 mil personas fallecidas por coronavirus. Detrás de cada caso confirmado hay una vida y una historia. Guillermo Abel Gómez (64) fue el primero de esa larga lista. Murió el 7 de marzo, estaba internado en el Hospital Argerich.

Gómez había sido militante del Movimiento Villero Peronista en los '70, se había exiliado a Francia luego de haber sido secuestrado y torturado por la Triple A y había regresado al país hacía cinco años, según contó una allegada a Clarín. En París sigue viviendo su hija, quien hace poco tiempo se convirtió en madre. Guillermo había viajado a conocer a su nieta en febrero. Se cree que allí contrajo Covid-19.

“Era un tipo fuerte, amable, tenaz, solidario, con ideales, con compromiso político y social”. La que habla es Alicia Vázquez, compañera de militancia. Cuenta que se conocieron en el año ´72, cuando ambos trabajaban en la "Circunscripción 22", que incluía la zona de Soldati, parte de Mataderos y Lugano.

Según Vázquez, Guillermo se mudó al "bajo Soldati" por su militancia. “Lo hizo junto a Nelly, su pareja, compañera, quien más adelante se transformó en su esposa y mamá de su hija”, detalla. Y agrega: “En Soldati hacía un trabajo social que respondía a un proyecto político: su objetivo era mejorar la calidad de vida de las personas del barrio”.

“En ese entonces, era recolector de residuos. Trabajaba para la municipalidad al igual que su papá. Tenía varios hermanos, uno de ellos sigue vivo”, aporta.

Fue camino a su trabajo, en 1975, que lo secuestraron. “Sabemos que se lo llevaron y lo torturaron. Su mujer también fue secuestrada y torturada estando embarazada”, relata Vázquez.

Diego Molinas, hijo de Fernando, compañero de militancia de Guillermo, Nelly y Alicia, cuenta que “un grupo de sacerdotes del Tercer Mundo hizo gestiones para la liberación de la pareja”. También explica que “fue a través de curas que Guillermo conocía del barrio que lograron exiliarse antes del inicio de la última dictadura militar. Su hija, María Eugenia, nació en Francia”.

En Europa, Guillermo trabajó como lavacopas y luego se convirtió en ordenanza en un organismo público francés en el que, más adelante, lo eligieron delegado. “En esa época, también formó parte de un grupo que denunciaba la desaparición de personas en Argentina durante la dictadura”, suma Vázquez.

Hace cinco años regresó junto a Nelly al país. María Eugenia eligió quedarse en Francia. “Ellos se mudaron a un PH en San Telmo, era un primer piso por escalera. Yo estuve comiendo y charlando en su casa”, recuerda Vázquez.

“Lo vi bien. Con su salud un poco deteriorada. Tenía diabetes y dificultades respiratorias. En Francia contaba con cobertura médica pero en Argentina no. Por eso, la última vez que viajó a visitar, María Eugenia intentó que se quedara para que le hicieran algunos tratamientos pero él quiso volver”, dice la mujer.

Este año, Guillermo viajó por última vez a Francia. Lo hizo junto a Nelly para conocer a su nieta. A su regreso empezaron los síntomas.

“Sabemos que fue dos veces al Argerich y que lo mandaron de vuelta a su casa. La tercera vez, quedó internado. Fue una situación dramática: Nelly se contactó con Luis, otro compañero de militancia, porque Guillermo tenía 40 de fiebre y no sabía qué hacer”, comparte Molinas.

Según Vázquez, ese día llamaron tres veces a la ambulancia. Luis, que tiene 80 años y vive en Monte Grande, se tomó tren y colectivo hasta San Telmo. “Como la ambulancia seguía sin llegar, el tercer llamado lo hizo Luis desde el PH. Esa vez directamente le dijeron que no iban a poder mandarla. Entonces, lo cargó al hombro y lo bajó por la escalera", comparte Vázquez.

Llegaron al Argerich en taxi. "Allí tuvo que esperar cuatro horas y media más. Un guardia de seguridad del hospital le prestó su silla para que aguardara”, detalla la mujer.

Eso pasó un miércoles. El viernes, Vázquez lo visitó: “Estaba en un box dentro de la unidad coronaria del centro de salud. Dijeron que tenía neumonía, que su estado general era muy grave y que no iba a sobrevivir. El sábado a la mañana falleció. A las 19 confirmaron el rumor que ya circulaba desde el mediodía: era Covid positivo”.

“Cuando Nelly llamó para contarme que Guillermo había fallecido no me dijo nada del coronavirus, al parecer se enteró más tarde. Con ella tengo poco contacto ahora, sé que sigue en Argentina y que su hija estuvo en el país”, suma Alicia que lamenta la forma en la que murió. “Era una persona de alto riesgo y tengo claro que para el inicio de la pandemia no había tantos protocolos ni éramos tan conscientes de lo que pasaba con el covid. Pero igual me quedo con un gusto amargo por esa ambulancia que nunca llegó y por todo lo que tuvo que esperar para ser tratado”, cierra Vázquez.