Los escalofriantes mensajes entre el portero abusador y la víctima

Consternación por las charlas que mantenían el empleado del establecimiento educativo y la menor, asistente al colegio Parish Robertson de Monte Grande.
lunes, 21 de enero de 2019 · 18:15

La comunidad de padres, alumnos y autoridades del prestigioso colegio Parish Robertson de Monte Grande, localidad del partido de Esteban Echeverría, no sale de su asombro. Ramón Espíndola, el portero de la institución, está detenido luego de que dos alumnas lo denunciaran por grooming y abuso sexual simple. La causa contra el hombre está en la UFI N°3 de Monte Grande y Espíndola se negó a declarar, por lo que continuará detenido.

En diálogo con Crónica, fuentes judiciales dieron escalofriantes detalles sobre los mensajes que le mandaba el portero a una de las adolescentes. "El intercambio de Whatsapp fue a finales del año pasado, y fue 'agravándose' con el correr de los meses. Primero eran preguntas del estilo '¿Qué hacés?', '¿Cómo estás?' y después fueron en escalada y a horarios de la madrugada como '¿Tenés novio?'. La nena se resistía a contestar y le decía que su mamá la llamaba o que no podía". 

Otra "estrategia" que utilizaba el empleado del establecimiento educativo para que la menor le contestara era generar empatía con ella. La familia Espíndola sufrió una tragedia en mayo de 2016, cuando el joven Rodrigo Espíndola, jugador de fútbol de Nueva Chicago fue asesinado por delincuentes en la puerta de su casa. El joven era el hijo del portero y parece seguir muy presente en su vida cotidiana, ya que también era un tema recurrente en las charlas con la menor. Según cuenta una persona cercana a la causa, el acusado afirmó que el muchacho asesinado "le hablaba" y que "seguía en contacto con él". 

Los diálogos siguieron subiendo de tono, pero nunca fueron explícitas ni chabacanas. No había contenido sexual en ellas, ni el hombre le llegó a mandar fotos íntimas. En uno de los pasajes de la conversación, Espíndola le dice a la adolescente que si no fuera por la diferencia de edad, podrían formar un vínculo más estrecho y acto seguido le escribió: "Te amo". Además, el hombre le propuso encontrarse, pero la menor se negó. Aunque sí tuvieron un momento a solas y es donde fue el abuso denunciado por la nena: en el laboratorio del colegio. 

Ya asustada por la situación, la nena se quebró y se lo contó a una amiga de su curso. La adolescente le aconsejó que lo hablara con sus padres y la chica lo hizo. Rápidamente la familia tomó cartas en el asunto. Por eso, la madre de la menor realizó la denuncia y la respectiva causa la lleva la fiscal Verónica Pérez de la UFI N°3 de Esteban Echeverría, quien lo imputó por grooming y abuso sexual simple agravado por ser encargado de guarda. La pena es de 1 a 4 años y es excarcelable.

Fuentes judiciales confirmaron a Crónica que tras la denuncia de la menor, se sumó otra adolescente más y que la fiscalía "espera que aparezcan más casos". Ambas menores declararon en Cámara Gesell y junto con las contundentes pruebas de los mensajes, se ordenó la detención de Espíndola. 

Las maestras, los alumnos y ex alumnos del prestigioso colegio de Monte Grande están consternados por la denuncia contra el portero. "Ramón" siempre se comportó de una forma muy amigable, era respetuoso y ayudaba a los nenes de primaria a entrar al edificio. Abría las puertas de los autos, sostenía cartulinas y en los días de lluvia hacía mil malabares para que los chicos no se mojaran. Con los del secundario, la relación era de complicidad y amistad: los de último año le regalaban su buzo de egresados, lo invitaban a las cenas de fin de año, a sus cumpleaños. A veces, Espíndola los dejaba pasar a pesar de que llegaran tarde y a algunos les daba consejos en los recreos. 

En diálogo con Crónica, algunos ex alumnos no lo pueden creer. "Sin palabras", "Estoy en shock", "No lo puedo entender", dicen con asombro. Aunque algunas chicas ya habían reparado algunas actitudes extrañas: "A veces era medio paj..., pero nunca creí que podía llegar a ese nivel de perversión", "Me llamaba la atención cómo miraba a mis compañeras, pero nunca pensé que era capaz de hacer esto". 

Fuente Crónica