Próvolo: audiencia clave por un perturbador testimonio

Kumiko Kosaka, la religiosa acusada de abusos contra los niños y adolescentes sordos, enfrentará un nuevo pedido de prisión preventiva por otro hecho contra un alumno cuando tenía tan sólo siete años.
lunes, 1 de julio de 2019 · 08:08

Kumiko Kosaka, la monja de descendencia japonesa que ha sido acusada por los abusos sexuales perpetrados en el Instituto Antonio Próvolo de Luján de Cuyo, enfrentará este lunes un nuevo pedido de prisión preventiva a raíz de otra imputación por la denuncia de un ex alumno.

Fuentes judiciales relataron que este hecho no se había agregado al avoque que realizó el fiscal de Delitos Contra la Integridad Sexual Gustavo Stroppiana, porque el testimonio de la víctima se conoció después de la elevación a juicio de la primera acusación y surgieron en una Cámara Gesell reciente.

La imputación versa sobre los pedidos que le habría hecho la maestra a un pupilo, que en ese momento tenía tan sólo siete años y que estaba en el mismo sector con niñas, ya que era mixta la organización para los estudiantes más chicos.

En Cámara Gesell, una víctima contó que Kumiko le pedía que la masturbase a ella y a sus compañeras, a las nenas que estaba en el mismo grupo”, señaló una fuente del caso.

Por ese hecho, Stroppiana solicitó nuevamente la detención de la religiosa ni bien se le dio lugar a la apelación que realizó la defensa y se ordenó su liberación.

En una audiencia que se formalizó en abril, la acusada había logrado recuperar su libertad mediante una fianza de 2 millones de pesos.

No alcanzó a formalizar el pago, que continuó detenida por esta nueva sospecha en su contra y que se habría producido en la misma época en la que se desempeñó en el Próvolo, entre el 2004 y el 2012.

Oposición a la elevación a juicio

En la audiencia de este lunes a las 12 en el palacio de Justicia, la nueva jueza del caso Mariana Gardey tendrá que analizar la oposición a la elevación a juicio de la causa inicial por abusos sexuales simples, corrupción de menores y la omisión de denunciar una veintena de hechos que se le endilgan a los sacerdotes Nicola Corradi, Horacio Corbacho y al empleado Armando Gómez.

Y también la libertad o la prisión preventiva por el nuevo hecho que se le agregó.

 

Una de las denuncias que mayor indignación generó entre los familiares de las víctimas y la sociedad mendocina fue el episodio en el que luego de haber advertido que una niña había sido violada le habría colocado un pañal para tapar los signos del abuso, según trascendió y consta en los expedientes.

 

 

Tocamientos en el baño

Kumiko fue acusada por las víctimas como la promotora de situaciones sexuales en los baños de mujeres, sobre todo al momento de pasar por las duchas.

También hay otros relatos que la suscriben como facilitadora de material pornográfico, revistas, entre otros elementos.

Todas estas acusaciones que fueron puestas en tela de juicio por los abogados de la monja, cobraron mayor fuerza tras los informes psicológicos al que fueron sometidas las víctimas.

 

El caso que estremeció a Mendoza

El instituto Antonio Próvolo fue clausurado de forma preventiva en marzo del 2017, a raíz de la investigación penal por denuncias de abusos sexuales contra los niños sordos y los jóvenes que estudiaban allí.

Por los hechos hay dos sacerdotes que serán juzgados el próximo 5 de agosto: Se trata del cura Nicola Corradi y Horacio Corbacho. Y el empleado Armando Gómez, también sordo.

En 2018 se produjo la primera condena contra el Jorge Bordón alias el “monaguillo”, quien arregló un juicio abreviado tras admitir que había abusado de los chicos sordos que tenía bajo su cargo.

Recibió una condena de 10 años de prisión.

 

El Sol