Fue a un curso sobre violencia de género y cuando volvió su ex la prendió fuego

Gabriela Arancibia sufrió quemaduras en el 50 por ciento de su cuerpo y murió después de cuatro días de agonía. Cómo se cayó la coartada del asesino.
jueves, 18 de junio de 2020 · 09:33

 

Hernán Lescano llegó este miércoles en libertad a la audiencia por videoconferencia que se llevó a cabo por el femicidio de su exesposa, pero abandonó el lugar esposado con prisión preventiva. Lo acusan de haber prendido fuego a Gabriela Vanesa Arancibia, que murió después de agonizar cuatro días con quemaduras en el 50 por ciento de su cuerpo.

El femicidio ocurrió en la medianoche del lunes 1 de junio en una casa del barrio porteño de Villa Soldati. Un día antes de ser asesinada, la víctima había asistido a un curso sobre violencia de género en medio de la conflictiva separación que atravesaba con Lescano.

En las últimas horas, el juez Carlos Aostri dispuso la prisión preventiva de Lescano, a quien acusó de "homicidio cuadruplemente agravado por ser haber sido perpetrado por un hombre, contra una mujer, mediando violencia de género, por haber ocurrido en una relación de pareja; por haber mediado alevosía; y por haber tenido como propósito causar sufrimiento a la persona con la que mantuvo una relación de pareja".

Arancibia murió el viernes pasado en el hospital Piñero, donde estuvo internada por las quemaduras de primer y segundo grado que sufrió en la cara, los brazos y el pecho. En un primer momento, ella solo pudo decir que se había prendido fuego con "alcohol" ante los médicos que la asistieron, mientras que Lescano declaró que la mujer había intentado suicidarse.

Sin embargo, fue la jefa de terapia intensiva del Piñero quien puso en jaque la versión del acusado, al asegurar que a la víctima "la rociaron cuando estaba sentada", dado que los muslos también los tenía quemados y si hubiese estado parada se habría prendido fuego las zapatillas y todo el pantalón, indicó Télam.

Con este testimonio y tras la muerte de Arancibia, la fiscal Marcela Solano pidió por primera vez la detención de Lescano. La Justicia entonces rechazó su solicitud porque no se había podido determinar aún si la mujer había sido efectivamente atacada por su ex o si se había tratado de un suicidio.

El avance de la investigación y el resultado de la autopsia fueron claves para despejar las dudas. En primer lugar, secuestraron en el domicilio una botella de alcohol que contenía menos de la mitad del líquido y un encendedor que antes no habían aparecido.

Los forenses después confirmaron que Arancibia fue rociada con etanol, es decir alcohol, y que estaba sentada cuando la atacó su expareja. Además, el acusado tenía el brazo derecho "muy quemado" y el legista aseguró que fueron lesiones "propias de una defensa de víctima porque cuando se quema toma el brazo del agresor".

Los investigadores también encontraron el cuaderno en el que la víctima había tomado sus apuntes cuando asistió a la capacitación sobre la violencia de género y que tenía llamativas tachaduras "con mucha presión". "Hay que esperar las pericias caligráficas pero lo que estamos seguros es que ni ella ni sus hijos pudieron haber tachado de esa manera su cuaderno", afirmó una fuente cercana a la causa.

Por último, se pudo probar la "violencia de género y psicológica" que Lescano ejercía sobre la víctima a pesar de que ella había decidido terminar la relación y estaba incluso empezando a conocer a otro hombre. En ese sentido, el acusado había logrado convencerla de volver a vivir con ella usando como excusa la muerte de su padre y un supuesto estado depresivo. La víctima accedió y lo recibió en su casa, pero entonces empezaron las discusiones y amenazas por su nuevo noviazgo.

"La situación era insostenible, a tal punto que una testigo dijo que ella se quería ir a un refugio teniendo su propia casa y con sus hijos", detallaron. Con todos estos datos, la fiscal Solano pidió nuevamente la detención del imputado por el femicidio y el juez Aostri dio lugar esta vez a su pedido.

Fuente: TN