Nahir Galarza, a dos años de la perpetua: "Si no estuviera en la cárcel, estaría en un lugar peor"

Cómo pasa hoy sus días en la cárcel la joven condenada por matar a su novio de dos balazos en Gualeguaychú.
viernes, 3 de julio de 2020 · 12:15

 

Hace dos años el Tribunal Oral de Gualeguachú condenó a prisión perpetua por el delito de homicidio agravado por el vínculo y el uso de arma de fuego a Nahir Galarza, que en ese momento tenía 19 años. "Yo creo que todo pasa por algo, y creo que si no estuviera acá, en la cárcel, estaría en un lugar peor", dijo poco después en su primera entrevista tras la sentencia.

Ese día los jueces entendieron que Nahir había sido responsable de los dos balazos que terminaron con la vida de Fernando Pastorizzo, quien había sido su novio, el 29 de diciembre de 2017. Aunque nunca se esclareció completamente cuál fue el móvil del crimen, con aquella frase la joven dejó en claro que también ella podría haber sido asesinada por la víctima.

La supuesta violencia de género que sufría por parte de Fernando había sido uno de los ejes de la defensa de Nahir, que hasta último momento insistió en que la noche que lo mató él la había maltratado primero y le había robado el arma reglamentaria de su padre. “Sentí una detonación y luego otra, y fue como que la mente se apagó”, declaró ella ante los jueces. Dijo que había sido un accidente, pero las pruebas no la acompañaron.

Ya condenada, Nahir buscó dejar rápidamente atrás la trama violenta y dramática que la puso tras las rejas y en diálogo con Infobae afirmó: “No quiero estancarme en esos días horribles”. Todo lo que tenía que decir, sostuvo, lo dijo en el juicio. "Ya fui juzgada y condenada", remarcó.

"En vez de incentivarla, buscan todo lo contrario", cuestionó uno de sus abogados sobre su situación en la cárcel.

Después de pasar dos años presa la joven también superó la etapa donde lloraba, no comía y tomaba antidepresivos. Ahora lee, mira películas, fantasea con escribir un libro y cambió la carrera de Derecho por la de Psicología. Además, empezó a vender pulseras y cadenitas a través de una cuenta en Facebook que maneja su madre para con ese dinero ayudar a la gente que se encuentra en situación de calle.

Por la pandemia, hace más de cien días que no puede recibir visitas en la cárcel pero todas las semanas su familia le lleva comida casera, helado y libros. Según contó Claudio Berón, uno de sus abogados, al mismo diario, días atrás trató de hacer un taller de escritura pero las autoridades penitenciarias no la autorizaron.

“Van en contra de los fines que tiene la pena, que es resociabilizar al interno. Cada vez que ella hace algo productivo, se lo cortan. Hay un hostigamiento porque cuando sale algo positivo de ella en los medios, la castigan, la requisan o en vez de incentivarla, buscan todo lo contrario. Afortundamente, ella no baja los brazos”, cuestionó el letrado.