Un puño de Knock out

De Loma Negra a Cañadón Seco se unen bajo un "puño" sorpresivo dos historias verdaderas. La vida y la muerte en un glorioso grito de amor despojando los rencores acechantes de los protagonistas. Y la historia cobra vida, la identidad ha nacido nuevamente.

jueves, 7 de agosto de 2014 · 00:00

Lo sorpresivo de la noticia, las coincidencias y lo que parece develar cierta incidencia divina en los hechos, un esoterismo rotundo que surge por que "no lo podemos creer"; eso es lo que da valor a lo ocurrido, porque la realidad nos ha superado, nos ha dado un cachetazo, un puño de Knock out en donde no hace falta decorar ni pensar el título de la noticia.

Conocer el cierre de una historia, luego nos conforma, el ciclo culminado en un final ansiado, anhelado, nos pone felices, y así caminamos nuevamente a pensar que quizás "no todo está perdido", que los sueños son realizables, que la templanza de una mujer que no busca venganza también tiene premio, que la historia es memoria y la memoria búsqueda y la búsquedad identidad.

Rapidamente lo que la razón no puede unir ni conectar lo hace la pasión y el amor, cuando no encontramos relación alguna entre dos pueblos como Loma Negra y Cañadón Seco, cuando Carlotto y Montoya son palabras en el vacío, cuando 35 años de búsqueda parecen ser solo un sueño y nuestra lucha ya es para los otros y no para nuestra causa; cuando la desesperanza comienza a apretarnos y la muerte parece ser la única certeza; es el momento en que la vida nos pone a prueba.

Fue la duda de Guido, la búsqueda de Estela, la guitarra de Montoya, el amor de Laura, el fusilamiento del ideal.Fue también una Argentina unida y con memoria que no dejó tapar su propio pecado, y atinó a generar la búsqueda incansable mediante todos los métodos posibles. La realidad construye una narrativa, un relato que tiene peso, el hombre necesita repetirse las cosas para no olvidar, entonces fue necesario un "puño" certero que reivindicara a todas luces la pasión militante y diera debido proceso a los verdugos. 

De puño y letra se trazó invisible, un puente entre la muerte y la vida, un corazón cautivo que sangró y engendró el alma que voló sin pausa hacia la libertad. Desde el centro de "La Cancha" a la cima de patria, una historia desgarrada encuentra un rostro amable que nos susurra timidamente cuan misteriosa suele ser la vida, pero también nos advierte el porqué de una memoria activa.

Por Pedro I Silva