Cristina Kirchner: “Todos los políticos no son iguales, con algunos la gente comía”

En su presentación en el Chaco, la ex mandataria dijo que prefiere quedar en la historia y no le importan las tapas de los diarios. Recordó los tarifazos y el reciente apagón, a lo que se preguntó si la culpa es solo de “los que mienten” o de “los que siguen creyéndole a los que mienten”.
sábado, 29 de junio de 2019 · 20:53

En su particular modo de hacer campaña, la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner estuvo este sábado en el Chaco, donde realizó la tercera presentación en el interior del país de su libro “Sinceramente”. En ese marco la senadora relativizó las noticias que permanentemente la tienen en las portadas por sus múltiples procesamientos: “Si quedo en la historia, bien; de la tapa de los diarios no se acuerda nadie”.

Acompañada por el periodista Marcelo Figueras, que se encargó de hacer las preguntas y fue llevando la charla hacia los temas que la candidata a vicepresidente de la Nación quería destacar en el marco de la campaña electoral, Cristina Fernández se refirió al tema de la carta de San Martín y el bastón de Cámpora que encontraron en una de sus propiedades durante los allanamientos ordenados por el juez Claudio Bonadio. Recordó que por ese último tema había sido sobreseída hace unos días y cerró: “Prefiero quedar en la historia antes que en las tapas de los diarios”.

“Si quedo en la historia, bien; de la tapa de los diarios no se acuerda nadie”, remarcó.

Durante la multitudinaria presentación realizada en el Chaco, adonde concurrió también para reunirse con su ex jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, a quien apoya en la disputa que mantiene con el gobernador del Chaco Domingo Peppo, Cristina aclaró que al escribir “Sinceramente” no lo pensó como sus memorias, deslizando que aún tiene mucho hilo en el carretel. “No lo hice como que empezaba a escribir mi autobiografía, o mis memorias… Para eso todavía falta”, señaló, rematándolo con una sonrisa cómplice.

Varias veces se refirió a su hija Florencia, a la que destacó como una “militante feminista”. Recordó que en su juventud “no había diferencia entre los hombres y las mujeres”. Sostuvo que ambos podían ocupar cualquier cargo, y que la superioridad la marcaba que “uno fuera más inteligente que otro. Los lugares se ocupaban por capacidad”.

En ese marco afirmó que su esposo Néstor fue “el hombre menos machista que conocí. Era un tipo al que le gustaban mucho las mujeres, decía que eran muy eficientes”, y que tuvo que insistir mucho en 1989 para que ella fuera candidata a diputada provincial. “Tenés que ser”, le decía, ante su resistencia, pues ella decía que iban a atribuir su cargo a que era la esposa del gobernador. “No le des bola a nada”, dice que él le recomendaba.

Cuando hizo referencia a un atentado que sufrieron en el estudio jurídico que tenían en Río Gallegos, Cristina Kirchner recordó que les colocaron una bomba que no explotó.

“El artefacto no explotó porque hubo un corte de luz -comentó-. Nunca estuve más agradecida por un corte de luz… No como ahora, con los cortes de luz…”. Entonces el periodista le preguntó cómo la había afectado el reciente corte de luz que abarcó todo el país, a lo que Cristina contó que se encontraba en Río Gallegos, y tuvo que mudarse a la parte de su casa donde tiene calefacción a gas, porque había temperaturas muy bajas.

“Recuerdos del apagón”, evocó, para advertir luego: “Pensar que convencieron a los argentinos de que tenían que pagar sumas de facturas siderales, porque sino íbamos a terminar como Venezuela… En La Plata me dicen que todavía hay algunos lugares donde no ha vuelto la luz. (Y eso que) Las facturas que cobra Edelap son monumentales”.

A continuación, la exmandataria enfatizó: “yo digo una cosa, ¿es culpa únicamente de los que mienten, o de los que siguen creyéndole a los que mienten?... Porque te pueden mentir una vez, pero si te mienten dos y les seguís creyendo es porque te gusta que te mientan”.

“Que no nos engañen a la gente con el déficit”, deslizó Cristina en otro pasaje parafraseando a Perón en 1974. “Lo podés trasladar a lo de hoy”, agregó, recordando que “en los 50 Perón alertaba contra el FMI. Nunca aceptó ingresar al Fondo Monetario Internacional, al acuerdo de Bretton Woods, se negó terminantemente, al punto tal que el ingreso de Argentina se produce después del golpe, ya en tiempos de la Revolución Libertadora”. Y remató: “Tuvo que venir después en 2003 otro peronista para decirle no al Fondo Monetario Internacional… Cuando algunos quieren darnos clases de peronismo a nosotros, yo digo: ‘no, andá, a nosotros no…”.

Tras evocar a Cleopatra y ratificar su admiración hacia la reina egipcia, volvió a destacar la militancia feminista de su hija Florencia. Ella dijo en cambio haber decidido ser una militante política, pero en cualquier caso destacó que la militancia debe ser abrazada con pasión. “Tienen que lograr no enojarse con los que no piensan lo mismo, sino intentar cambiarlos hasta el último aliento. De eso se trata la discusión política, o feminista”.

“Aspiro a que los debates los podamos dar civilizadamente, que podamos escucharnos sin decir ‘vos sos tal cosa, tal otra’, y que primen en esas discusiones y debates las razones y no los insultos, ni tampoco los prejuicios, porque también tenemos que bajar todos la guardia de los preconceptos”. Cuando eso se logre, dijo esperar que “convivir entre los argentinos va a ser mucho más fácil y mejor”.

Más adelante cuestionó la situación económica actual y sugirió a los empresarios y comerciantes recordar que “nunca ganaron tanta plata como con nuestros gobiernos, y aun así votaron en contra”. Sugirió entonces mirar “nuestra etapa hasta 2015, en cada lugar que uno recorre, cómo vivíamos y las cosas que podíamos hacer, cómo comía la gente, el trabajo que tenía, cuántos comerciantes abrieron porque había crecido el consumo y cuántos tuvieron que cerrar ahora”.

La senadora habló entonces de “la batalla cultural” y cuestionó “el meterle en la cabeza a cada persona que lo que tuvo o lo que logró fue solo por su esfuerzo; sí, es así, pero yo le pregunto a todos: ahora trabajan y se esfuerzan igual que siempre, pero estoy seguro que no les alcanza”.

“No es que el que no se da cuenta sea deshonesto intelectualmente”, aclaró, pero la emprendió contra los medios: “Tal vez los que escriben y saben de estas cosas, esos sí tienen deshonestidad intelectual, pero la gente no. Le están picando la cabeza todo el día, las 24 horas, y consumen lo que les dan los medios de comunicación. Y con los problemas que tienen, no todos tienen los instrumentos para poder separar la paja del trigo”.

Su interlocutor se refirió entonces a “las mentiras convertidas en promesas de campaña”, y ella justificó al votante: “Si te dicen que vas a tener todo lo que está bueno y van a sacar todo lo que está mal, ¿quién puede estar en desacuerdo? Yo creo que el tema de las estafas electorales son peligrosas también, porque pueden servir para triunfos electorales, pero van creando en las sociedades una cosa contra la política, como que son todos iguales”. Para eso dijo tener una “frase antídoto”, que es: “Todos iguales no, con algunos la gente comía, y con otros la gente no puede comer… No son todos iguales”.

Sobre el final se refirió entonces a las propagandas de “la parejita del Galicia”. “Ahora no está más Paola (Barrientos), pero la que está es buena… La otra es compañera, pero esta también es buena”, dijo riendo.

Entonces comentó que el viernes antes de ir a Aeroparque para viajar al Chaco vio el último aviso del Banco Galicia, en el que la pareja tiene goteras y habla de tomar un préstamo para arreglar el techo de la casa. Y al respecto señaló que ese banco está prometiendo adelantos de sueldo, con el argumento de que “el mes es demasiado largo y tu sueldo demasiado corto”. “¿Ustedes se acuerdan cuáles eran las propagandas de nuestro tiempo? ¿Querés viajar a tal parte? Podés hacerlo. ¿Te querés comprar un auto? Podés hacerlo… y nadie puede suponer que la gente del Galicia sea peronista o kirchnerista. Es como que hay que saber escuchar y saber mirar, y las cosas se cuentan solas”.

Fuente: El Parlamentario