La extensa carrera política de Fernando de la Rúa

El ex presidente, que falleció a los 81 años, fue figura de la UCR y llegó a la Casa Rosada en 1999 pero cayó ante la crisis de 2001.
martes, 9 de julio de 2019 · 08:28

El ex presidente de la Nación, Fernando de la Rúa, quien se encontraba internado en el instituto Fleming, falleció este martes a los 81 años, debido a graves complicaciones renales y cardíacas. El dirigente radical ya había tenido que ser asistido por problemas similares en enero y mayo pasados.

Nacido en Córdoba el 15 de septiembre de 1937, se recibió a los 21 años de abogado, pero su pasión fue siempre la política y la desarrolló en su larga militancia en la Unión Cívica Radical (UCR).

Así llegó a ser presidente de la Nación -asumió el 10 de diciembre de 1999-, también el primer jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires, además de haber sido tres veces senador nacional, una vez diputado nacional y candidato a vicepresidente de la Nación en las elecciones presidenciales de septiembre de 1973. Su primera aparición política fue en marzo de 1973, cuando llegó a ser senador por la Capital Federal, en las elecciones que ganó Héctor J. Cámpora.

Esta victoria en territorio porteño llevó a que Ricardo Balbín lo eligiera como candidato a vicepresidente, en las elecciones de septiembre de 1973, en las que arrasó Juan Domingo Perón, en el regreso de su exilio. De la Rúa fue senador hasta marzo de 1976, cuando la dictadura tomó el poder. En aquel momento abandonó la actividad política, y trabajó como abogado de la empresa Bunge & Born.

En 1983, compitió por la candidatura presidencial de la UCR contra Raúl Alfonsín, pero fue claramente derrotado por quien luego sería electo presidente de la Nación. Así, otra vez fue senador por la Capital.

En el Congreso continuaron sus diferencias con el “alfonsinismo”, a punto tal que votó en contra de la ley de divorcio que impulsó Alfonsín.

Tras la reforma política que permitió la elección directa de las autoridades del distrito, De la Rúa se convirtió en 1996 en el primer jefe de gobierno porteño.

Llegada a la Casa Rosada

El deterioro creciente del gobierno de Carlos Menem, llevó a que la UCR y el Frepaso forjaran una Alianza para llegar a la Casa Rosada en las elecciones de 1999.

Allí, De la Rúa se impuso en las internas a Graciela Fernández Meijide, pero llevó a un frepasista, Carlos “Chacho” Álvarez como compañero de fórmula. Con el 48,5% de los votos, la Alianza se impuso a la fórmula peronista encabezada por Eduardo Duhalde (a quien acompañaba Ramón "Palito" Ortega).

De esa campaña se recuerda la famosa frase "Dicen que soy aburrido", que De la Rúa usaba como oposición a la frivolidad menemista.

Llegó a la presidencia de la Nación con las promesas de recuperar la industria nacional y el trabajo, pero manteniendo la convertibilidad (un dólar, un peso), que instauró Domingo Cavallo durante el menemismo.

De la Rúa llegó con la esperanza de frenar la debacle económica del país, que heredó con altísimos índices de pobreza, desempleo y deuda externa, así como exiguas reservas en el Banco Central. Pero no pudo. A lo largo del año 2000 el gobierno buscó controlar el gasto público, pero lo hizo a través de un ajuste que se iba endureciendo a medida que pasaban los meses.

Recortes de sueldos y despidos de empleados públicos y docentes, baja del presupuesto educativo, ajustes todos que no alcanzaban, mientras los reclamos del Fondo Monetario Internacional se endurecían.

El "blindaje" financiero logrado por el ministro de Economía José Luis Machinea no fue suficiente y en marzo de 2001 debió irse. Fue el turno de Ricardo López Murphy, quien apenas se mantuvo 16 días en el cargo. También fue eyectado del puesto luego de anunciar un fuerte ajuste presupuestario. La crisis económica iba de la mano de la política.

En octubre de 2000, "Chacho" Álvarez renunció a la vicepresidencia en medio de un escándalo donde se denunciaron supuestos sobornos en el Senado para aprobar una polémica ley de reforma laboral. Se rompía la Alianza. El “manotazo de ahogado” fue la llegada de Domingo Cavallo al Ministerio de Economía. Fue el comienzo del fin.

Más recortes, emisión de deuda, desempleo récord, "corralito" bancario y congelamiento total de los depósitos llevaron a una suerte de rebelión popular que se manifestó con piquetes y cacerolazos.

El helicóptero

En un país convulsionado socialmente y con una economía "en coma", el 19 de diciembre Fernando de la Rúa declara el estado de sitio usando la cadena nacional.

Tras el mensaje, la gente igual marcha hacia la Plaza de Mayo donde a la medianoche se juntan decenas de miles contra el gobierno. Se desata la represión, al mismo tiempo que renuncia Cavallo.

La salida del ministro de Economía no fue suficiente y el 20 de diciembre la ciudad de Buenos Aires y el gran Buenos Aires se desbordaron con una ola de saqueos a comercios, cacerolazo generalizado y marchas de miles de personas autoconvocadas que reclamaban la renuncia del gobierno. Hubo decenas de muertos y centenares de heridos. Fue el final para De la Rúa.

Firmó su renuncia a las 19.45 de ese jueves, cuando no había completado sino apenas la mitad de su mandato constitucional. Se marchó en helicóptero del techo de la Casa Rosada. A partir de allí, De la Rúa se retiró totalmente de la vida política.

Tuvo que hacer frente a varias causas judiciales llevadas adelante en su contra. Pero salió airoso de todas, incluso la que lo hacía responsable por las muertes ocurridas el 20 de diciembre de 2001. De la Rúa no volvió a tener ninguna participación política dentro de la UCR. Se dedicó a escribir y brindó pocas entrevistas, en las cuales insistió en que el mundo político le dio la espalda a su administración en 2001, responsabilizando tanto al radicalismo como al peronismo.

Su última aparición pública fue en noviembre del año pasado, cuando fue invitado a la gala en el Teatro Colón, durante la Cumbre del G20, en su carácter de ex presidente de la Nación.

Fuente. Crónica