Garavano: “Hubo mucho más represiones en el gobierno kirchnerista que en estos cuatro años”

lunes, 30 de septiembre de 2019 · 08:10

Tras las actividades oficiales en el nuevo edificio del Ministerio Público Federal de Salta y en la Ciudad Judicial, Germán Garavano, ministro de Justicia de la Nación, se sentó en un distendido mano a mano con El Tribuno. 

 El presidente Macri dijo días atrás que no hay Justicia si es lenta, ¿coincide con esa aseveración?
Los dos mayores cuestionamientos que tiene la Justicia, no solo en la Argentina sino en el mundo, tienen que ver con la lentitud y la independencia. Por eso Macri el lunes al presentar el nuevo Código Procesal Civil y Comercial que ya se envió al Congreso marcó que justicia lenta no es justicia y señaló que este Código venía a mejorar esa celeridad y a darle más transparencia con audiencias orales a los procesos civiles. Por otro lado, invitó a los jueces a defender su independencia, teniendo en cuenta que tienen todas las condiciones. Termina siendo una decisión de cada juez como resuelve los fallos y las cuestiones, si lo hace conforme a la ley o a otro interés. Hay un gobierno muy respetuoso de las decisiones judiciales. También creo que hay una demanda enorme de la población. Aunque la población pueda haber votado circunstancialmente por una situación económica, ya da por ganada la lucha contra el narcotráfico, la corrupción y la criminalidad organizada. Yo no creo que la gente le permita a ningún gobierno retroceder en la lucha contra la impunidad. 

 

Si se aceleran los procesos judiciales, más personas pueden ir detenidas ¿Qué se hizo para mejorar las cárceles?
Definitivamente más personas han ido detenidas. Hay que reconocer a Patricia Bullrich y a las fuerzas federales de seguridad un compromiso enorme para cuidarnos a todos nosotros. Eso fue muy exitoso. 
Después de doce años de ausencia en política criminal e inversiones en cárceles, este gobierno retomó obras que estaban abandonadas. Lamentablemente a este gobierno le tocó llegar ante una ausencia de políticas; de “Vatayón militante”, donde los detenidos salían, cometían delitos y volvían a las cárceles... Tener que reorganizar todo eso y avanzar en corregir esta situación junto con una política criminal exitosa hizo que el aumento de detenidos sea importante. 

Habló de “Vatayón militante”, ¿teme que haya un retroceso en este sentido si gana la oposición?
Espero que no. Nosotros vamos a enterar al balotaje y vamos a ganar. Pero yo creo que gane Fernández, Lavagna, Del Caño, Espert o Goméz Centurión, la sociedad no va a permitir que se robe como se robó. 

Se busca reformar el Código Penal y el régimen penal juvenil. ¿Considera que los legisladores podrán tener un razonamiento jurídico y entender demandas de hoy?
Debo admitir que el Ministerio de Justicia de la Nación es uno de los ministerios que más leyes logró sacar. Eso se debió a un trabajo de diálogo muy fuerte, incluso con algunos opositores. En los primeros años, sobre todo, se ejerció una dinámica de diálogo en el Congreso con sectores muy importantes que posibilitaron la sanción de leyes. Eso permitió avanzar en temas como el Código Procesal Penal que se aplica en Salta, pese a que un sector kirchnerista era obstruccionista. Yo creo que deberían seguir primando los sectores racionales. Yo sé que no son leyes fáciles ni el Código Penal ni la ley Penal Juvenil. El Código Procesal Civil y Comercial es más técnico y hay consensos de los especialistas. El Código Penal y el Régimen Penal Juvenil nos van a instar a un debate como sociedad. Y esa sociedad definirá si quiere vivir en una situación de anomia o de leyes que no sirven, o tener un marco normativo adecuado para poder seguir con esto que logramos como país. Muchos de los argentinos se acostumbraron a darle valor al Estado de Derecho. Los países desarrollados lo son no por tener o no crisis económicas. Todos los países del mundo las tienen, incluso los nórdicos. La que hace a la diferencia es el cumplimiento de la ley y el ejercicio de los derechos. Aquellos países donde las instituciones funcionan, donde se cumplen los derechos, el país progresa, se desarrolla. En aquellos países donde la ley no se respeta y las instituciones no funcionan, por más éxito circunstanciales económicos que podamos tener, el país a la larga se deteriora. 

Usted cuestionó a los piqueteros y marca que no se puede vivir en anomia. ¿Cómo se pueden respetar el derecho de los manifestantes y el de otras personas a transitar? 
Básicamente pasa por respetar el derecho de trabajar de un montón de argentinos y el de manifestarse de otros, que lo pueden hacer sin necesidad de violencia ni de cortes totales. Eso es perfectamente posible, de hecho durante muchos momentos se logra. Lo que pasa es que después la parte partidaria o política, no en el buen sentido sino en el mal sentido, en algunos momentos cercanos a los períodos electorales, llevan a extremos, buscan provocar la violencia y la afectación de los derechos de los otros solo para llamar más la atención. Y eso es lo que no tiene sentido. Lo otro que me preocupa es la utilización de gente muy vulnerable que muchas veces no sabe por qué o para qué va, y las obligan de algún modo a ir a determinadas manifestaciones. 

¿Quiénes los obligan?, ¿los sectores políticos?
Bueno yo no lo sé si lo obligan o no lo obligan, si es así o no. Lo que si sé es que no es bueno eso. Me parece que todos tenemos que ser cuidadosos. Aún los líderes de esos sectores debieran ser cuidadosos con la gente que dicen representar y tratar de generar un marco de racionalidad en esto. Los dos derechos en esa lógica son completamente compatibles. Durante toda la gestión de Macri, salvo ese ataque demencial al Congreso y a las fuerzas de seguridad con piedras aquel diciembre, no hubo situaciones de disturbios, por llamarlo de alguna manera. Pero me parece que no es bueno que organizaciones piqueteras y demás traten de perjudicar los derechos de los otros. Hay un principio que se llama de menor daño posible... pueden hacerlo, incluso de modos hasta más creativos, sin necesidad de afectar derechos de los demás. 

Algunos sectores hablan de la doctrina Chocobar. ¿Este gobierno avala eso? En Salta, por ejemplo, se dan casos de excesos policiales... 
Yo no hablaría de una doctrina puntual ni un nombre propio. Creo que son hechos puntuales. En este caso era un policía que estaba de franco e intervino frente a un hecho gravísimo. Si uno analiza la cantidad de muertos por accionar de la fuerza de seguridad, uno verá que los niveles están por debajo incluso del gobierno anterior. No se verifica en ningún caso un aumento en la cantidad de personas que fallecen o son lesionadas en enfrentamiento con las fuerzas de seguridad. Se quiso instalar un mito sobre Macri o Bullrich que es falso. Lo que hubo es un respeto por las fuerzas de seguridad, una jerarquización. Hay algunos estereotipos que algunas personas muy ideologizadas les quieren colgar al Gobierno de Macri y cuando uno va a ver los números, eso no funcionó. El Gobierno fue en una dirección de equilibrio, de respeto por la ley. Hace muchos años escribí un libro con Eugenio Burzaco y Diego Gorgal que se llamaba “Mano justa”. Y eso es, mano justa, cumplir la ley, ni más ni menos. 

Entonces usted sostiene que este gobierno aplicó mano justa y no mano dura.
Claramente. Creo que es el equilibrio. Muchos han tratado de plantear que iba a ser un gobierno de represión. Fueron mucho más las represiones que hacía el gobierno kirchnerista, recuerdo a Berni, u otros gobiernos peronistas que cualquier actuación que hayan tenido las fuerzas de seguridad en estos últimos cuatro años.