La "educación robada": el modelo gestado en emergencia que alerta a las provincias

El Gobierno nacional concentró todas las decisiones y le quitó a las provincias la potestad sobre el sistema educativo. El ejemplo de los cuadernillos que fueron creados bajo la óptica centralista, con bajada de línea y problemas de fondo.
sábado, 30 de mayo de 2020 · 18:06

 

La idea parecía genial pensada desde los cómodos despachos del Palacio Pizzurno. Cuarentena obligatoria, escuelas cerradas y todo el sistema educativo subordinado a las mismas decisiones por la emergencia. La comunicación es unidireccional entre quien decide y elabora los contenidos y los alumnos que, aislados y sin recursos, tienen como único vínculo los cuadernillos creados y distribuidos de manera centralizada por la Nación. Pensados en la Ciudad de Buenos Aires, recibidos por hijos de puesteros en Malargüe.

La idea no era tan brillante al final. El primer canal de distribución elegido era la cadena de supermercados Coto, que en Mendoza, por ejemplo, tiene una sucursal. Luego lo ampliaron a todos los supermercados; sin pensar que las cadenas de ratail difícilmente tengan rentabilidad como para instalar locales en el desierto lavallino, en la zona rural de Maipú, por poner algún ejemplo, y entonces difícilmente llegaran también los materiales educativos. Al final cambiaron la "porteña" forma de distribución que habían pensado.

Lo ocurrido con los cuadernillos del programa Seguimos Educando es un ejemplo de las consecuencias de las consecuencias del "nuevo" sistema de gestión que se impuso con la cuarentena; con la emergencia sanitaria como argumento. La Nación concentró las decisiones y le quitó potestades a las provincias para gestionar sus propios recursos; para decidir sus políticas y para administrar la crisis. La misma Nación que no tiene ninguna escuela a cargo, es la que decide por el total de los alumnos, docentes y familias. Los cuadernillos son genéricos y no adecuados a los planes de cada provincia. Los planes son provinciales, los contenidos dictados desde la Nación. Ni hablar de las clases que se dictan en la TV Pública.

Los cuadernillos de la discordia

La trastienda de la elaboración de esos cuadernillos también deja ver la puja "unitaria" que el propio presidente Alberto Fernández osó cuestionar. Es que la Nación decidió concentrar todo, invertir más de 400 millones y elegir contenidos homogéneos para un sistema heterogéneo.

En las primeras semanas de aislamiento por las urgencias  pasaron a segundo plano algunos derechos de las provincias, y la mayor capacidad de respuesta nacional (por los recursos) hizo que los distritos cedieran y aceptaran que la Nación se encargue. Pero luego las provincias reclamaron tibiamente por su autonomía: que la Nación transfiera los fondos y que cada distrito imprima sus propios cuadernillos, adaptados a las necesidades locales. No hubo caso.

La primera y segunda tirada de contenidos fue revisada. La tercera fue directamente a distribución. Y allí aparecieron las sorpresas: bajada de línea poco sutil en algunos casos, chicanas políticas solapadas y picardías. Para que los niños analicen un texto se incluyó una noticia "negativa" sobre el Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Será motivo de análisis si es más ridículo para el Estado nacional la chicana política a Horacio Rodríguez Larreta en un texto escolar o que el hecho de incluir un material  tan alejado del contexto regional para los niños de todo el país. Ni hablar del antojadizo recorte histórico que pone a Juan Domingo Perón casi como mesías salido de un repollo.

La cuarta entrega de los cuadernillos fue frenada y será revisada enteramente. Aseguran que el conflicto no es solo entre las provincias y la Nación, sino adentro de la ecléctica alianza de gobierno. "Con esto se sorprendieron hasta dentro del Ministerio. Alguien metió la mano pícaramente", explican. En Mendoza se distribuyeron 140 mil ejemplares en toda la provincia. 

 

Los gobernadores comenzaron a tomar tibiamente algunas potestades apropiadas por el Gobierno nacional. Tras la "venia" de Alberto Fernández, se abrió el comercio, la industria, algunas salidas recreativas y demás. Pero aún faltan decisiones de fondo. Qué hacer con el sistema educativo es una de ellas. Cuándo la Provincia reclamará la devolución del control de esa política y cuándo el Estado nacional lo "permitirá" será motivo de tensión en las próximas semanas. No se trata de que Suarez abra las escuelas. Sino de regresar la potestad que le corresponde para administrar el sistema educativo que, dicho sea de paso, ha sido el que mejor respondió a la contingencia. 

La transferencia de todo el sistema educativo a las provincias no es un recuerdo feliz porque en la década de los 90 ocurrió de prepo, con un modelo "prestado" y sin recursos. La Nación se desentendió y, tras el fracaso, hay intentos por remendar algo de la desigualdad que se sembró desde esa época; objetivo no logrado aún. Más bien ocurrió lo contrario. 

Jujuy fue el primero y ahora se sumó San Juan. Algunas provincias buscan reabrir las escuelas de a poco, pero curiosamente para decidir necesitan la autorización de Alberto Fernández; desde Balcarce 50. En Mendoza aseguran que hay al menos 4 planes para buscar la reapertura de las escuelas cuando sea necesario. Pero antes, Mendoza deberá recuperar la potestad de gobernar el sistema, como corresponde.