Violencia Urbana

21 disparos y una vida marcada: el drama de Luna López en Córdoba

Luna López, una joven madre de 22 años que quedó parapléjica tras una balacera en barrio Yapeyú, confirmó desde el hospital que su familia abandonará la zona en busca de tranquilidad, tras denunciar la impunidad de menores reincidentes y la falta de seguridad.

Redacción Nuevo Día
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Desde una cama del Hospital Córdoba, Luna López puso en palabras una decisión tan dolorosa como definitiva. La joven, que quedó parapléjica tras recibir un disparo en la espalda durante una balacera en barrio Yapeyú, confirmó que junto a su familia dejará el lugar donde vivió gran parte de su vida. "Nos vamos del barrio, ya se está por concretar. A Yapeyú no vamos a volver", expresó.

Con un hijo de un año y medio y una lesión medular irreversible, Luna explicó que la decisión no responde solo al trauma del ataque, sino al temor constante de volver a cruzarse con los agresores. "Nos vamos por paz mental, porque no sabemos cuándo van a salir los atacantes porque son menores. Pueden hacerlo en meses o en un año. No quiero que mi hijo se críe ahí", sostuvo en una entrevista radial.

El ataque que cambió su vida

El hecho ocurrió durante la madrugada, cuando un adolescente de 16 años, ex pareja de la hermana de Luna, regresó al domicilio familiar acompañado por otros dos jóvenes y abrió fuego contra la vivienda. En el lugar funcionaba un kiosco, que también fue blanco del ataque, con un total de 21 disparos.

Según relató la joven, el conflicto se había iniciado horas antes por una discusión vinculada a un celular roto y derivó incluso en el secuestro de la mascota de la familia. Aunque el animal fue recuperado, los agresores volvieron armados. Uno de los proyectiles atravesó una puerta de madera e impactó en la columna vertebral de Luna, provocándole una lesión en la vértebra 10.

"No voy a volver a caminar, eso es un hecho. Me queda hacer fisioterapia, encontrar cosas buenas y seguir adelante", afirmó con crudeza. Además, cuestionó los argumentos que buscan justificar la violencia: "Al tema de la droga lo usan como excusa; porque sean adictos no tienen derecho a decidir sobre la vida de otros".

Menores reincidentes y un sistema en crisis

Los tres detenidos tienen entre 16 y 17 años y un extenso historial delictivo. Uno de ellos acumula 15 ingresos a comisarías en apenas dos años, mientras que otro registra 22 desde los 12 años. Incluso, el abuelo del principal sospechoso había advertido tiempo atrás a organismos de protección que no podía controlar a su nieto.

Mientras los jóvenes permanecen alojados en el Complejo Esperanza, la familia López acelera su mudanza. Aseguran que dejan un barrio "lindo y de gente trabajadora", pero que hoy se volvió inhabitable por la presencia de bandas juveniles armadas y la falta de custodia policial efectiva. "Nos duele irnos, pero quedarnos ya no es una opción", resumió Luna, marcando el impacto profundo que la inseguridad dejó en su vida. 

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