Actividad, consumo y salarios: las claves que observa la city para la remonetización
La recuperación de la demanda de pesos sigue demorada por la debilidad de la actividad económica, el consumo y los ingresos reales. Mientras el Gobierno compra dólares para fortalecer reservas, el Banco Central se ve obligado a absorber liquidez para evitar tensiones cambiarias.
La remonetización de la economía continúa avanzando a un ritmo más lento del esperado y permanece condicionada por tres variables centrales: la actividad económica, el consumo y los salarios. Desde el Gobierno vienen señalando que el proceso solo será sostenible cuando exista una demanda genuina de dinero, algo que aún no se consolida debido a la fragilidad de estos indicadores.
En este contexto, el Gobierno liberó pesos para comprar dólares con el objetivo de acumular reservas, operación que ya suma adquisiciones por u$s1.157 millones en lo que va del año. Sin embargo, ante una demanda monetaria todavía deprimida, el Banco Central se ve obligado a absorber parte de esa liquidez para evitar presiones sobre el tipo de cambio.
Según un informe reciente del Grupo SBS, la evolución de la actividad económica es uno de los factores determinantes para la reconstrucción de la demanda de pesos. El último dato del EMAE, correspondiente a noviembre y difundido por el INDEC, mostró una caída del 0,3% en términos desestacionalizados, con un arrastre estadístico de apenas 0,1%, lo que refuerza la necesidad de crecimiento genuino para los próximos meses.
El documento destaca que sectores como hidrocarburos, minería y agro podrían aportar de manera positiva, aunque advierte que el principal desafío se encuentra en los rubros intensivos en empleo. En ese sentido, el seguimiento del debate legislativo sobre la reforma laboral aparece como un factor clave para evaluar si efectivamente se logra impulsar la inversión y el empleo registrado.
Desde Adcap coincidieron en el diagnóstico y señalaron que los indicadores disponibles apuntan a una actividad estancada en el cuarto trimestre de 2025, con señales tempranas para el primer trimestre de 2026 que no muestran una mejora significativa, tanto en consumo como en inversión.
Salarios y consumo, aún sin recuperación
A la debilidad de la actividad se suma la falta de una recomposición sostenida de los salarios reales. Un informe de C-P advierte que la política salarial enfrenta múltiples dificultades: la imposición de pautas exigentes a comienzos del año pasado derivó en fuertes caídas reales, obligando luego a renegociaciones con mayor nominalidad y una dinámica similar a la observada tras la salida del cepo.
Si bien las paritarias se aceleraron para compensar la pérdida acumulada, la persistencia de una inflación elevada impidió que esa corrección se traduzca en una mejora real de los ingresos. Además, el alargamiento de los contratos salariales avanza con dificultades y continúa predominando la negociación trimestral o cuatrimestral, lo que genera mayor incertidumbre.
"El esquema salarial entró en un paréntesis, sin una pauta clara, lo que se refleja en la creciente heterogeneidad de las negociaciones", concluyeron desde la consultora.
Este escenario impactó directamente en el consumo y en el nivel de endeudamiento de las familias. Según el último Informe sobre Bancos del BCRA, la mora en los créditos al sector privado alcanzó el 8,8% de la cartera, el nivel más alto desde 2010, impulsada principalmente por préstamos personales y tarjetas de crédito.
Aurum Valores señaló que el deterioro en la calidad crediticia refleja las dificultades de los hogares para sostener el consumo en un contexto de ingresos estancados. A esto se suman los datos del INDEC, que muestran que las ventas en supermercados registraron en noviembre su mayor caída mensual desde diciembre de 2023, acercándose a mínimos históricos de la serie.
De este modo, la falta de recuperación de la actividad, los salarios y el consumo sigue condicionando la remonetización de la economía, obligando al Banco Central a mantener un delicado equilibrio entre la acumulación de reservas y la absorción de pesos para evitar desequilibrios macroeconómicos.

