Alerta sanitaria por influenza H3N2: síntomas y cuidados clave
Profesionales de la salud advirtieron sobre la circulación del virus Influenza A H3N2, un subtipo que provoca síntomas intensos y de aparición repentina. El informe detalla cómo identificarlo, en qué se diferencia de un resfrío común, cuál es su evolución habitual y por qué es clave evitar la automedicación para prevenir complicaciones.
Con los cambios bruscos de temperatura y la circulación viral estacional, las guardias médicas registran un aumento de consultas por fiebre alta, dolores corporales intensos y tos persistente. Según un informe difundido por Apollo Hospitals, muchos de estos cuadros corresponden a la influenza H3N2, un subtipo del virus de la gripe A que se caracteriza por su inicio abrupto y mayor impacto en el organismo.
De acuerdo a lo informado por la Agencia Noticias Argentinas, el H3N2 reaparece de manera cíclica y presenta pequeñas mutaciones cada año, lo que facilita su propagación incluso en personas que ya tuvieron gripe en temporadas anteriores. El nombre del virus refiere a dos proteínas de superficie -hemaglutinina tipo 3 y neuraminidasa tipo 2- que le permiten ingresar a las células humanas y multiplicarse con rapidez.
Síntomas: cómo diferenciarla de un resfrío común
Una de las principales diferencias entre la influenza H3N2 y un resfrío común es la forma en la que comienzan los síntomas. Mientras el resfrío suele avanzar de manera gradual, la gripe "golpea como una tormenta", explican los especialistas. El inicio es repentino y suele incluir fiebre alta, que puede alcanzar entre 38 y 39,5 grados, dolores musculares intensos, escalofríos, fatiga extrema y tos seca persistente.
"A diferencia del COVID-19, la pérdida del olfato y del gusto es poco frecuente en la gripe, mientras que el dolor corporal suele ser mucho más severo en los casos de H3N2", detalla el informe médico. Estas molestias pueden dificultar incluso actividades cotidianas simples durante los primeros días.
Tratamiento, prevención y señales de alarma
El virus se transmite principalmente a través de gotitas respiratorias al toser, estornudar o hablar. Una persona puede contagiar desde un día antes de presentar síntomas y hasta tres o cuatro días después de que cede la fiebre. El curso habitual incluye un pico de síntomas entre el tercer y cuarto día, seguido de una mejoría progresiva, aunque la tos y el cansancio pueden extenderse hasta dos semanas.
El tratamiento recomendado consiste en reposo, buena hidratación y el uso de paracetamol para controlar la fiebre y el dolor. Los profesionales advierten que "los antibióticos no son efectivos contra los virus y su uso innecesario puede generar otros problemas de salud". En cuanto a la prevención, la vacunación anual, el lavado frecuente de manos y la ventilación de ambientes cerrados siguen siendo las medidas más eficaces.
Los grupos de riesgo -bebés, personas mayores de 65 años, embarazadas y quienes presentan enfermedades preexistentes- deben consultar de inmediato ante dificultad respiratoria o fiebre persistente por más de cuatro días. La información fue difundida por la Agencia Noticias Argentinas a partir de un informe de Apollo Hospitals, y busca reforzar la importancia de la consulta médica oportuna y evitar la automedicación.

