Alertan que el plan para bajar la inflación no es sostenible
Una consultora económica cuestionó la estrategia del Gobierno nacional para llevar la inflación al 0% mensual en agosto, al considerar que las herramientas actuales -tipo de cambio controlado, superávit fiscal y paritarias contenidas- no son sostenibles. El análisis advierte sobre riesgos en el empleo, el consumo y la estabilidad económica.
El Gobierno nacional mantiene su meta de llevar la inflación mensual a 0% en agosto, aunque distintos análisis privados ponen en duda la viabilidad del objetivo. Actualmente, el índice ronda el 3% mensual, lo que implica una reducción acelerada en pocos meses.
Un informe de la consultora Epyca advirtió que las herramientas utilizadas hasta ahora "no son instrumentos sostenibles por sí solos en el mediano plazo". Según el documento, las medidas aplicadas logran desacelerar los precios en el corto plazo, pero sin generar bases firmes para una estabilidad duradera.
Las tres claves del plan bajo la lupa
El estudio identifica tres pilares de la política económica actual: el control del dólar, el superávit fiscal y la moderación de paritarias. Sin embargo, cuestiona el impacto de cada uno de ellos.
Sobre el tipo de cambio, señalaron que funciona como ancla inflacionaria, pero genera un atraso que podría volverse insostenible. En cuanto al equilibrio fiscal, indicaron que "se ha convertido en un fin en sí mismo", con efectos negativos sobre la inversión y el gasto social. Además, remarcaron que las negociaciones salariales a la baja "erosionan el consumo interno y profundizan la caída del salario real".
Presiones externas y el rol del dólar
El escenario se complejiza por factores adicionales, como los aumentos en tarifas y transporte, que mantienen elevado el índice de precios. A esto se suma el contexto internacional, que también incide sobre la dinámica inflacionaria.
En este marco, el dólar aparece como una herramienta central pero riesgosa. Los analistas advierten que el atraso cambiario podría profundizarse en el segundo semestre, especialmente con la caída en el ingreso de divisas del sector agroexportador.
Con una economía todavía golpeada y una sociedad atenta al poder adquisitivo, el desafío del Gobierno será sostener la desaceleración inflacionaria sin agravar el impacto sobre el empleo y los ingresos.

