Caso Agostina Vega: los detalles de la "vigilancia constante" del sospechoso Osvaldo Fassetta a la familia
Elizabeth Fernández, abuela de Agostina Vega, la adolescente de 14 años asesinada en Córdoba, rompió el silencio tras el arresto de Osvaldo Fassetta.
En una entrevista profunda concedida a La Voz del Interior, Elizabeth Fernández describió la profunda incomodidad que sintió desde el primer momento en que Osvaldo Fassetta se presentó en la vivienda familiar. El hombre, que no pertenecía al círculo conocido de la familia, apareció de manera imprevista en medio de la desesperación por hallar a la menor.
"Intuición de madre. No me gustaban sus formas. Estaba como raro y yo no lo conocía. Entonces lo llamo fuera de la casa, a la vereda, para preguntarle quién era, qué opinaba de Agostina, dónde creía que podía estar. Y me contestó un par de cosas, pero siempre con la voz rara. Subía y bajaba el tono", relató la abuela de la víctima.
Según la reconstrucción de los hechos, Fassetta acudió al domicilio aproximadamente a las 4 de la madrugada del domingo del crimen. Su argumento era asistir a Melisa, la madre de Agostina, para rastrear la zona geográficamente. No obstante, su presencia física generó un inmediato rechazo en Fernández debido a una actitud que consideró sumamente invasiva.
Una presencia vigilante sobre el entorno familiar
A medida que pasaban las horas, la desconfianza de la abuela de la adolescente cordobesa fue en aumento. El comportamiento del ahora detenido por encubrimiento lejos estaba de ser el de un colaborador genuino, mostrando una fijación inusual por los movimientos de la madre de Agostina.
Fernández aseguró que el sospechoso mantenía una vigilancia constante sobre el entorno familiar, estando permanentemente pendiente de lo que su hija decía, hacía o de las indicaciones que ellos mismos le daban. Asimismo, la mujer remarcó el hostigamiento silencioso que el imputado ejercía dentro del hogar, señalando que sentía que había algo raro porque no se le despegaba a su hija y le molestaba profundamente verlo allí parado de manera intimidante.
Ante el nivel de alerta que le generaba la situación, la abuela de la menor tomó una determinación tajante en medio de la crisis y le ordenó a su hija que lo expulsara de la propiedad de inmediato: "Le pedí que se vaya, no lo quería en la casa", sentenció.
El misterio de las llamadas anónimas que delató al sospechoso
El testimonio de Elizabeth Fernández no solo aportó contexto sobre el perfil de Fassetta, sino que se convirtió en una pieza clave para el avance de la investigación judicial en Córdoba. Días antes de que las fuerzas de seguridad procedieran a la captura del implicado, una serie de comunicaciones telefónicas extrañas encendieron las alarmas.
La abuela de Agostina detalló a las autoridades policiales que el teléfono familiar comenzó a recibir llamadas de origen desconocido. Al atender, el interlocutor pronunciaba únicamente "palabras sueltas que casi no se entendían", cortando la comunicación de manera abrupta.
El quiebre definitivo se produjo en uno de esos últimos contactos. Aunque Fernández admitió que no logra recordar con precisión el término exacto que escuchó, la modulación y la particular fonética del emisor le permitieron conectar los cabos sueltos. Reconoció de inmediato la "voz rara" de Fassetta, aportando ese dato crucial a los investigadores para efectivizar la detención del segundo sospechoso del brutal crimen.

