Economía

El impacto inflacionario de la guerra distrae el efecto más importante para los inversores, el freno a la economía

Expertos globales más avezados y con varias guerras encima, advierten un error del mercado, que se fija solo en el impacto de corto plazo del petróleo sobre inflación y olvida que el encarecimiento de la energía también frena la economía. Es por ahí por donde puede venir la sorpresa en los próximos meses.

Redacción Nuevo Día
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Siempre hay gente que hace dinero, hasta en las guerras. Esta no es la excepción. Hoy es prematuro discernir entre ganadores y perdedores al final del camino. Pero lo cierto es que agarran a la Argentina en una especie de agujero negro o limbo entre, por ejemplo, las perspectivas halagüeñas del boom petrolero y Vaca Muerta y sus satélites, y las evidentes vulnerabilidades del programa económico del Gobierno de Milei condimentadas con los sucesivos "escandaletes" de corrupción.

La primavera trumpista que dio lugar al triunfo electoral oficialista de octubre, que junto con el veranito financiero y cambiario tuvo su clímax con la baja del riesgo país a fines de enero pasado por debajo de los 500 puntos (venía de niveles máximos de 1.460 puntos a mediados de setiembre pasado), hoy se ha diluido bajo el contexto de la guerra en Medio Oriente.

A nivel global las esquirlas de la guerra hacen foco en el impacto inflacionario de la suba del barril de petróleo y del gas. Acá también, en las mesas de dinero hacen cálculos entre pros y contras para ver cómo puede quedar parada la Argentina. Lo hacen todos, en Economía, en el Banco Central (BCRA), en las consultoras y en los bancos.

Sin embargo, los expertos globales más avezados y con varias guerras encima, advierten un error del mercado, que se fija solo en el impacto de corto plazo del petróleo sobre inflación y olvida que el encarecimiento de la energía también frena la economía, y es por ahí por donde puede venir la sorpresa en los próximos meses. Porque el mayor riesgo no es solo que el precio del petróleo se mantenga elevado (por encima de los 100 dólares el barril) sino que termine afectando el equilibrio del ciclo económico.

Hoy no parece que el consenso esté allí, pero si el daño al crecimiento económico se confirma el mercado podría girar de temer a la inflación a descontar una desaceleración mucho más rápido de lo que ahora parece. Un escenario de estanflación, a nivel táctico, hace que los inversores sean más prudentes con la renta variable cíclica y con sectores muy expuestos al crecimiento y ganan terreno las apuestas a la calidad, la defensa y la selectividad.

En este aspecto parecen coincidir, en términos de preocupación, el flanco externo y el local. Porque cada vez más, el tenor de las reuniones entre gente del mercado, clientes, asesores y consultores gira en derredor de las nuevas preocupaciones de la población: en primer lugar, los bajos salarios (ya preocupa a más de un cuarto de la sociedad), luego la corrupción (otro cuarto) y detrás la desocupación y la pobreza con 18% y 12% respectivamente.

La inflación, para la gente común, no es una preocupación ya, no llega al 6% y la inseguridad menos. Lo que rescatan los operadores de estos encuentros es que se enrareció el clima social y ya le pega a la imagen positiva o de aprobación del Gobierno, y le cuesta recuperarla. La brecha entre la imagen negativa y positiva se amplió a máximos de la era Milei. Lo que les transmiten las lecturas de las últimas encuestas de opinión es que con miras al 2027 se incrementó sensiblemente el nivel de incertidumbre de la gente, incluso, de aquellos que votaron por La Libertad Avanza, en primera y segunda vuelta.

Un dato revelador lo brindó un analista político en uno de los encuentros virtuales mensuales más demandados por el mercado, donde comentó que más del 47% de la gente con deudas no sabe si podrá pagarlas y un 39% dijo que no cree que pueda pagarlas. Ocurre que del 45% aproximadamente de la gente que no llega a fin de mes, hay un 35% que dice que se endeuda para cubrir los gastos mensuales, y de porcentaje, entonces, casi un 90% no las pagará o no sabe si podrá hacerlo. No extraña así que al confrontar las expectativas para el 2027 observaron que cerca del 45% dice que estará peor, un 30% mejor, 12% igual pero los que no saben ya son un 13% cuando nunca superaban el 10%.

Un gestor resumió el combo de interés del mercado: luego del Mundial cómo será el escenario político 2027, y cómo saldrá Trump en las elecciones. Un colega con llegada a la Rosada le explicó que había preocupación por la economía real, de ahí el intento por aflojar un poco las tasas de interés, ahora bien, cómo manejarán el equilibrio de la pulseada dólar vs tasa depende de la dinámica de la inflación y las encuestas. Nada sencillo. Lo que se percibe, a nivel oficial y privado, es que "lo nuevo" (energía, minería) va más lento que "lo viejo" y si la destrucción de lo viejo va más rápido complicará las cuentas fiscales.

Flujos de capitales globales

Mucha guerra, misiles, crudo, Golfo Pérsico, Trump y compañía, Adorni-gate, etc. pero qué pasa con los flujos de capitales globales. Uno de los mayores especialistas del mundo en el monitoreo de estos flujos abrió el juego a colegas en un zoom: al entrar en su segunda semana del prolongado conflicto entre Irán y EEUU, los flujos de capital hacia muchos fondos se volvieron neutrales o incluso inversos. Si bien los inversores siguen mostrándose reacios a reaccionar de forma exagerada, durante la semana pasada intensificaron su reposicionamiento ante el fuerte aumento de los precios de la energía y su posible impacto en la inflación.

¿Qué más dijo?, que los fondos de renta variable estadounidenses cerraron la semana con una entrada modesta de capitales, y los flujos hacia los fondos de renta variable gestionados por Suiza y Japón reflejaron la condición de "refugio seguro" de esos países; que los fondos de renta variable registraron entradas mientras que los flujos hacia todos los fondos de renta fija cayeron a su nivel más bajo desde la tercera semana del segundo trimestre de 2025; que los fondos de renta variable de mercados emergentes extendieron por poco su racha actual de entradas de capital durante la segunda semana de marzo, a pesar de la primera salida de capital de los fondos diversificados de renta variable de mercados emergentes globales en más de cinco meses y las primeras salidas consecutivas de capital de los fondos de mercados fronterizos desde finales de septiembre.

Mientras tanto, los fondos de renta variable de China e India experimentaron importantes salidas de capital. Los fondos de renta variable de Japón y los fondos de renta variable global lideraron y los fondos de renta variable de EEUU, Canadá y Australia también registraron entradas de capital. Los fondos de renta variable de España, Reino Unido, Suecia, Noruega y Alemania están experimentando salidas de capital. Pero también habló de la economía real: más allá del petróleo, gas y fertilizantes (que ya están incrementando e incrementarán considerablemente precios de los combustibles, alimentos y calefacción) se está generando otra disrupción en las cadenas de suministro. Hay que prepararse para mínimo 2-3 meses de precios altos de petróleo, gas y fertilizantes, porque como algunos países de la OPEC ya ha dicho, volver a producir al ritmo normal les llevará más de un mes desde que se resuelva el problema. Los países del Medio Oriente están teniendo un impacto fuerte en sus economías, del orden del 15%-20%, y están amortiguando parte del golpe con el capital de sus fondos soberanos.

El rumbo del programa económico local

Mucho se habló de los límites del programa económico durante una charla-almuerzo entre varios CEO y una consultora de algunos ex funcionarios de Cambiemos en un fastuoso salón céntrico. Si bien el BCRA sostiene la compra de reservas a rajatabla, acumulando casi 300 palos en la última semana y más de 3.300 palos en lo que va del 2026 (un 15% del volumen de mercado) el impacto sobre las reservas y su contracara monetaria es limitada. Con una inflación ya del 2,9% mensual, y con perspectivas de coquetear con el 3% en marzo, abril, el dólar se aleja cada vez más del techo de la banda indexada al IPC mientras se busca acelerar el "carry trade" apostando a la estacionalidad de la cosecha y en el "segundo semestre" a los dólares del colchón.

Hubo consenso en que el Gobierno se equivocó, o le faltó timing, al no emitir deuda internacional (quizás un bono chico para testear al mercado pagando incluso más tasa, algo así como en el póker "pagar por ver") antes de la guerra en Irán, desaprovechando la ventana de inicio de año y ahora enfrenta un contexto internacional más adverso.

Sobre el proceso de desinflación que el propio Presidente destacó al conocerse el dato de la inflación mayorista, un macroeconomista ajeno a dicha consultora aportó el siguiente razonamiento: en primer lugar, hay que recordar que la inflación mayorista mide la variación de los precios de los bienes a nivel de productores y mayoristas, antes de llegar al consumidor final, por lo que suele estar más influenciada por el tipo de cambio y los costos de los bienes transables. 


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