El IPC de abril se desaceleró al 2,6%, pero el acumulado ya superó la meta anual y genera incertidumbre en el mercado
La inflación de abril en Argentina se ubicó en 2,6% y mostró una desaceleración tras el pico de marzo, pero el acumulado de 2026 ya superó la meta oficial anual; analistas advierten que el proceso de desinflación podría continuar con dificultades por factores locales e internacionales.
El dato de inflación de abril trajo algo de alivio al Gobierno nacional tras marcar un 2,6% mensual, en línea con lo esperado por el mercado. Se trata de la primera desaceleración en diez meses, luego del pico registrado en marzo.
Sin embargo, el dato también encendió señales de alerta. En apenas cuatro meses, el Índice de Precios al Consumidor acumuló un 12,3%, superando la meta anual del 10,1% prevista en el Presupuesto 2026. Este escenario genera dudas sobre la sostenibilidad del proceso de desinflación.
Factores que condicionan el rumbo de los precios
Desde distintas consultoras coinciden en que el camino hacia una inflación más baja podría no ser lineal. "La decisión de ajustar los combustibles apenas un 1% debería contribuir a consolidar la desinflación en el corto plazo, aunque podría implicar mayor persistencia después", señalaron desde la consultora 1816.
En paralelo, el contexto internacional también juega su papel. El conflicto en Medio Oriente y la evolución del precio del petróleo aparecen como variables clave. Desde el Banco Central advirtieron que estos factores representan "el principal riesgo en materia de inflación global", lo que obliga a un seguimiento constante.
A nivel local, también se suma la tensión entre tasas de interés, tipo de cambio y expectativas. El informe oficial reconoce que sostener tasas por debajo de la inflación podría derivar en presiones cambiarias.
Proyecciones y un escenario con matices hacia adelante
Las primeras mediciones de mayo muestran señales alentadoras, con estimaciones que ubican la inflación entre el 2,1% y el 2,2%. Este dato sugiere que la desaceleración podría continuar en el corto plazo.
Al analizar los componentes, se destaca una baja en la inflación núcleo, una desaceleración en alimentos -especialmente en carnes- y una moderación en servicios. "Se produjo un freno significativo en varios rubros clave, lo que ayuda a consolidar la tendencia", indicaron desde el sector financiero.
No obstante, las proyecciones de mediano plazo mantienen la cautela. Algunas consultoras estiman una inflación anual en torno al 30% al 33%, mientras que el REM la ubica en 30,5%. "Los procesos desinflacionarios son lentos y requieren consistencia fiscal y monetaria", remarcaron.
En ese marco, el desafío del Gobierno será sostener las anclas actuales -tipo de cambio, tarifas y actividad- sin descuidar el impacto de factores externos ni la inercia inflacionaria que aún persiste en la economía argentina.
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