El riesgo país volvió a subir: superó los 550 puntos tras tocar mínimos desde 2018
El indicador trepó más de 70 puntos básicos en el último mes y se alejó del piso alcanzado a fines de enero. Analistas lo atribuyen a factores globales y lo descartan, por ahora, como un cambio estructural de tendencia.
El riesgo país de Argentina volvió a escalar y ya supera los 550 puntos básicos (pb), más de 70 unidades por encima del nivel que mostraba a fines de enero, cuando había tocado los 481 pb, su mínimo desde 2018. El índice, elaborado por JP Morgan Chase, también se ubica claramente por encima del promedio regional, que ronda los 300 puntos.
Aun con la reciente suba, el indicador acumula una fuerte baja desde el cambio de ciclo político. Desde la asunción del presidente Javier Milei cayó más de 1.400 puntos básicos y, si se toma como referencia noviembre de 2023 -cuando La Libertad Avanza ganó el balotaje-, el retroceso supera los 1.900 puntos.
En el mercado descartan, al menos por ahora, un deterioro estructural de la situación local y apuntan principalmente a un contexto internacional más adverso.
Entre los factores que explican el rebote aparecen la volatilidad global, la caída de acciones tecnológicas, la baja en bonos soberanos y el retroceso de Bitcoin. A eso se suma un incremento del riesgo soberano en la mayoría de los países de la región.
La suba se dio pese a señales domésticas consideradas positivas por el mercado: la aprobación de la reforma laboral, un dato favorable de actividad económica en diciembre y la colocación exitosa del bono AO27. Algunos analistas también mencionan una toma de ganancias tras la fuerte compresión previa de spreads.
Con un riesgo país en torno a los 550 puntos, Argentina debería pagar tasas cercanas al 9% anual en dólares si decidiera emitir deuda en el mercado internacional. Ese costo actúa como desincentivo para nuevas colocaciones externas.
En paralelo, el Gobierno logró emitir un bono en moneda extranjera a menos del 6% anual en el mercado local. El ministro de Economía, Luis Caputo, busca reducir la dependencia de Wall Street y fortalecer el mercado de capitales doméstico como fuente de financiamiento.
Sin acceso pleno a los mercados internacionales, la estrategia oficial combina compra de reservas, operaciones de repo y financiamiento de organismos multilaterales para cubrir necesidades financieras y administrar vencimientos.
El Banco Central de la República Argentina (BCRA) es una pieza clave en la estrategia. Desde el inicio de la denominada "fase 4", la entidad compró más de USD 2.700 millones.
Para 2026, la proyección oficial contempla compras netas de entre USD 10.000 y 17.000 millones. En el mercado coinciden en que una acumulación sostenida de reservas es condición necesaria para que el riesgo país retome la tendencia descendente.
El nivel actual del indicador también impacta en el sector privado. Las empresas argentinas deben pagar entre 8% y 9% anual en dólares para acceder a financiamiento externo, lo que encarece proyectos y dificulta nuevas inversiones.
El contexto se complejiza por el bajo consumo y la reducción del gasto público. Aun así, desde las elecciones legislativas de octubre de 2025, las compañías lograron colocar más de USD 8.500 millones en deuda externa, aprovechando ventanas de mercado.
Según los analistas, el sendero para que el riesgo país vuelva a perforar los 500 puntos básicos incluye mantener el compromiso fiscal, continuar cancelando deuda y sostener la acumulación de reservas.
A eso se suma la necesidad de un entorno internacional más favorable y estabilidad política con respaldo legislativo para las reformas. Si esas condiciones se alinean, el mercado no descarta que el indicador retome la senda descendente en los próximos meses.

