Femicidio en Tucumán: seis meses de prisión preventiva para el militar Sosa
Felipe Sosa, ex militar detenido por el crimen de Érika Álvarez, fue imputado con prisión preventiva tras ser trasladado desde Buenos Aires a Tucumán. La medida fue dispuesta por la Justicia provincial luego de una audiencia en la que la Fiscalía expuso detalles clave del homicidio. El caso generó conmoción por la violencia del ataque y la forma en la que fue descartado el cuerpo de la joven.
La Justicia de Tucumán imputó a Felipe Sosa por el crimen de Érika Álvarez y ordenó que permanezca con prisión preventiva durante seis meses. La resolución fue confirmada por el juez Bernardo L'Erario, quien intervino en la audiencia realizada tras el traslado del acusado desde la provincia de Buenos Aires, donde había sido detenido.
Durante la instancia judicial, el fiscal Carlos Picón presentó los principales elementos reunidos en la investigación y sostuvo que existen pruebas suficientes para mantener al imputado privado de su libertad mientras avanza el proceso. El magistrado avaló el pedido del Ministerio Público Fiscal al considerar la gravedad del hecho y el riesgo procesal.
Los datos clave del crimen
En la audiencia, Picón brindó detalles del recorrido previo al asesinato y explicó que la última conexión activa del teléfono de la víctima se registró en la zona de Yerba Buena, un lugar que Álvarez y Sosa solían frecuentar. "Ese dato permitió reconstruir los últimos movimientos de la joven antes de su muerte", señaló el fiscal.
Además, se dieron a conocer los resultados de la autopsia, que confirmaron que la causa del fallecimiento fue un traumatismo cráneo facial y cervical. Según explicó Picón, las lesiones fueron producto de "golpes directos y precisos en zonas vitales", lo que provocó también una luxación temporomandibular.
El traslado del cuerpo y la detención
La investigación determinó que, tras el homicidio, Sosa colocó el cuerpo de la joven en tres bolsas, las encintó y las ajustó con una soga antes de trasladarlo a un basural del barrio Manantial Sur. Ese dato fue considerado clave para agravar la imputación por la violencia y el accionar posterior al crimen.
Luego del hecho, el ex militar huyó hacia la localidad bonaerense de Pilar, donde residía un hermano. Tras una serie de tareas investigativas, fue detenido el jueves 16 de enero y trasladado a Tucumán en un operativo especial. Actualmente permanece alojado en la Unidad N° 6 del Complejo Penitenciario Benjamín Paz, destinada a personas que integraron fuerzas de seguridad, según informó la Agencia Noticias Argentinas.

